jueves, 23 de octubre de 2014

Prohibido Callar


Años atrás, en mi época universitaria, fui parte de la directiva de mi promoción. Desde allí hacia cosas sin ponerles la firma. Actividades que tenían alguna resonancia y a las que por ingenuidad jamás les puse una placa de bronce imaginaria. Alguien vio las cosas que yo hacía. Pero no vio que YO las hacía. Adjudicó esos hechos al presidente de la directiva de la que yo era parte. Ese presidente no tuvo la decencia de decir que yo era el autor, organizador y quien finalmente se rompía las espaldas para que las cosas salgan adelante. Ese presidente, al que llamaremos por comodidad Giovanni, finalmente se convirtió en candidato a los órganos de gobierno universitarios presentando mis logros como suyos. Fue elegido. Allí comprendí que cuando se hace cosas está prohibido callar.

En Pueblo Libre, un ejemplo


Hace algunos años Pueblo Libre fue gobernado por Angel Tacchino; sí, el de la TV. Tacchino recobró el distrito del abandono en que su antecesora lo había dejado. El hombre de las noticias hizo un trabajo importante recuperando pistas, veredas, servicios y seguridad. Lo malo es que nunca lo dijo. Hacía muchas cosas bien hechas (también hacía cosas mal hechas, aunque menos), pero nunca las dijo, no les ponía su firma y no les inauguraba una placa. El resultado fue que un novel, muy marquetero y un poco sucio Rafael Santos, le ganó la elección a Tacchino, no obstante su buena gestión. Con ese ejemplo, sumado a mi experiencia personal, confirmé cuán importante es decir lo que se hace. Ahora mismo si se nos pregunta qué está haciendo el ejecutivo de Humala, nadie sabría qué responder. Está haciendo miles de cosas, pero su grado de comunicación es mínimo, casi inexistente.

En Lima, otro ejemplo


El problema es ese. Los buenos gestores que hacen cosas, pero que las callan, porque se fanatizan al punto de creer que hacer publicidad es deshonesto. La ley permite explícitamente la publicidad de los organismos del estado, porque la gente tiene derecho de estar informada.  La gente que calla sus obras, facilita el triunfo de los bribones. Castañeda gastó millones en propaganda televisiva a pocos meses de las elecciones presidenciales del 2011, diciendo que “ya venía el progreso con el Metropolitano”. Nadie le reprochó el gasto de esos millones, pese al evidente uso de recursos públicos en época electoral, pero él envió el mensaje al subconciente de la gente, que ha reconocido que Castañeda “robará, pero hará obra”. Susana  Villarán en la municipalidad de Lima ha hecho más cosas que Castañeda en la mitad del tiempo, y sin robar. Pero no lo ha dicho. Ignoró que cuando se es autoridad se está prohibido callar. Esa inflamación de honestidad que la llevó a silenciar sus obras, es lo que facilita el retorno de un tipo como Castañeda. Con él, retorna al poder una mafia.

Los Buenos Ganan cuando Dan la Cara 


Parte del compromiso democrático si se quiere mejorar nuestro país, es impedir que las mafias accedan o retornen al poder. Los honestos tienen la obligación de luchar contra las mafias, el silencio no es una opción válida. El sistema peruano contempla la publicidad de las obras estatales. Ojo, la publicidad de las obras, no la del alcalde, presidente regional o funcionario público; eso sí es delito. Las municipalidades y aún los gobiernos, están en condiciones de publicitar lo suyo, no sólo por derecho propio, sino por derecho de la población a enterarse de lo que se está haciendo.

 El peligro de ser gobernados por bribones que buscan llevarse dineros del estado es terrible. A Susana Villarán se le ha colgado el san Benito de haragana cuando es una mujer que se ha matado trabajando por Lima y haciendo obras. ¿Por qué? Porque su fanatismo la llevó al silencio. Angel Tacchino y Susana Villarán cometieron el error de creer que los buenos  ganan porque son buenos. Es un error terrible. Los buenos ganan cuando dan la batalla, presentan lucha y dicen lo que hacen. De lo contrario pierden. De allí  la importancia de decir lo que se hace y de que para las autoridades esté prohibido callar.

Pueblo Libre, 18 de octubre del 2014 
  

lunes, 13 de octubre de 2014

Transporte en Lima: Educando al Soberano

La pasajera se baja del ómnibus ofuscada. Ha viajado sentada, gratis porque estos días el servicio es así. Pero se baja diciendo “esto es una cojudez”. Otra tipa, un poco más temprano en el momento en que bajó de la 18, que viene de Carabayllo, ha dicho “vieja loca”, para referirse a Susana Villarán, la alcaldesa de Lima que se a atrevido a reformar el servicio de transporte en Lima. Decían los antiguos "si el pueblo es el soberano, hay que educar al soberano". 
Asientos destruídos soportan a los usuarios
He probado el servicio del corredor azul. No es la panacea, tiene problemas, hay que hacer algo de cola, es incómodo porque debe atender una enorme demanda y la gente tiene que encadenar transbordos en una ciudad en la que hasta ayer estaban acostumbrados a hacer un único trayecto montados en un solo vehículo y eran recogidos casi de la puerta de su casa. Sí, problemas, pero es mejor que lo que teníamos. Desde los buses del corredor azul, al recorrer las Avenidas Wilson y Arequipa (aún no he recorrido la Av. Tacna), la ciudad se ve diferente, descongestionada, limpia, ordenada. Esto no lo dicen los medios. Ellos buscan lo negativo para resaltarlo, pero esta es la verdad, Lima parece otra. La reforma de Villarán en el transporte de Lima exige una vuelta de 180 grados en el pensamiento de la gente. Todo es nuevo, hay que educar al soberano

La gente opina que   Susana Villarán es autoritaria, no obstante que estos cambios en el servicio de transporte han sido anunciados desde casi 2 años y de que todos están conscientes de que había que hacer  cambios.


El Servicio de Transporte Antiguo Es un Calvario


El transporte en Lima es un servicio que apalea la dignidad de la gente. Viajar en camionetas pequeñas y en vehículos malolientes, pegados a los cuerpos de otras gente, es lo cotidiano. También es lo cotidiano el irrespeto en el trato a las personas por parte del transportista; así como las carreras por ganar pasajeros entre unidades de la misma empresa, o pasarse las luces rojas, dejar sin recoger a los estudiantes, apurarlos para que suban o bajen, oír músicas estridentes. O cancelar arbitrariamente el recorrido asignado y cortarlo de buenas a primeras. Todo lo anterior es cierto y cotidiano, pero la gente lo añora. Lo lleva pegado al cuerpo como los cuerpos de las otras gentes que soportan literalmente en el Metropolitano, el servicio creado por Castañeda. Servicio que todos alaban y prefieren. Es la basura amada.

El usuario del servicio antiguo viaja "comprimido"

El Nuevo Transporte en Lima: Explicar y Educar al Soberano


El nuevo servicio planteado por la derrotada alcaldesa Susana Villarán plantea algo totalmente diferente. Para empezar hay una frecuencia con la que circulan los buses. Se puede predecir en que minuto llegarán a sus paraderos, que también existen y es donde los pasajeros deben abordarlos. Ya no más los Coaster o combis deteniéndose 15 veces en una cuadra, no. Al no estar en competencia para levantar pasajeros, los vehículos de transporte ya no se detienen haciendo caravanas lentísimas que ponen a prueba la paciencia de la gente, ni bloquean las bocacalles formando esas largas filas indias en espera de recoger usuarios. Ahora las unidades respetan su ruta que antes recortaban a voluntad y respetan al pasajero. Como se ve, los beneficios son todos. Faltan algunos ajustes, pero el sistema es muy superior al que plantea el señor Castañeda, de combis, de coaster, de microbuses.


Bus del Corredor Azul: espacioso y limpio


¿Qué nos Espera?

¿Por qué Lima no aprobó este sistema? No es claro que no lo aprobara. Las quejas han sido en los primeros días. Ahora parece que la gente ha entendido que el sistema es mejor, aun cuando mejorable. Buses más grandes y espaciosos terminan por convencer al más escéptico. El tiempo nos dirá si las reformas del transporte que Susana Villarán ha querido llevar a término se impone para dejarnos una mejor ciudad, o si se retrocede al sistema de Castañeda, para seguir siendo la capital de América Latina con el peor sistema de transporte.

Pueblo Libre, 08 de octubre del 2014



sábado, 11 de octubre de 2014

Elecciones Municipales y Regionales en Perú: Un Balance

Terminaron las elecciones municipales y regionales y los peruanos tenemos nuevas autoridades electas. En verdad no es que personalmente tuviera muchas esperanzas de que nada cambie. Si algo se puede esperar, es que todo siga igual. Los servicios seguirán siendo deficientes, los elegidos no harán nada por la educación (tan necesario hacer algo) a pesar de que constitucionalmente podrían;  y además, las flamantes autoridades en poco tiempo sufrirán una bonanza económica que nadie podrá explicar; pero que por lo demás, nadie se preguntará  de donde vino: todos lo saben. Esto es lo que ocurrirá, podemos ponerle la firma. 

Pero una elección como ésta debería dejarnos algunas lecciones. Aunque sea por joder, hay que plantearse algunas preguntas y ensayar algunas respuestas. Al final, este es el país en que vivimos y en el que si nada ocurre, seguiremos viviendo.

Regionales


Un tema primerísimo es lo que ocurre en las elecciones regionales. No es que conozcamos a todos los presidentes regionales elegidos. Al contrario, son auténticos desconocidos, salvo por César Acuña, nefasto personaje que merece un post él solo. Los demás como se dice, ni en pelea de perros. Y es que una primera mirada a las siglas triunfantes en las elecciones regionales, muestra los nombres más rimbombantes y graciosos del tipo “En memoria de mi madre”, pero donde los partidos políticos nacionales no existen. Han sido barridos del mapa electoral por los movimientos regionales. APRA, PPC, AP, PPN, no existen, así de simple. A algunos esto puede parecer bueno, a mí no. Me parece bueno en la medida que castiga la soberbia y denuncia el ombligüismo limeño; pero lo veo mal en términos de país. Un país sin partidos nacionales cubriendo el territorio nacional es un Frankenstein sin rumbo ni destino.

Cada movimiento regional interpreta el país de la manera más alegre imaginable. Es más, el país no importa, importa la toma del poder, que esa es la única verdad. Tomado el poder ya no hay derrotero que seguir. Se llega para asaltar las arcas públicas, se llega por megalomanía, se llega porque en el reino de los ciegos todos los tuertos quieren ser rey, aunque la falta de preparación sea harto evidente y los cuadros capaces brillen por su ausencia. Con esa realidad, el destino de las regiones está amenazado de nubarrones negros. Eso es lo que ha resultado tras las elecciones del pasado 5 de octubre y a nadie parece importarle, salvo el caso de Cajamarca, del que sí han hablado y escrito los “entendidos” desde sus escritorios limeños. Es lo único que parece importar, el oro de Cajamarca. Después, nada.

Gregorio Santos: desató iras limeñas con su elección


Lima y Luis Castañeda


Segundo tema. La elección municipal de Castañeda. No fue sorpresa para nadie, pero llama la atención que tenga una aceptación limeña tan alta, una persona que no sólo no dijo una palabra durante toda la campaña, sino que tiene anticuchos tan grandes en el tema de moralidad. El tema COMUNICORE, por el cual ha sido cuestionado no parece hacerle mella. Más de 20 millones de soles pagados a una empresa fantasma, de fachada, que se llevó el dinero en bolsas negras por personas humildes, no tienen en la conciencia del elector limeño el menor peso específico a la hora de votar. Su inacción total en temas como seguridad ciudadana o el transporte, no pesan tampoco para nada.

¿Con que derecho el elector podrá exigir transparencia y honestidad a un hombre que como candidato no dijo media palabra a sus electores? Hace 3  años, en la elección nacional, votando todo el Perú, Castañeda apenas si rozó el 9% de los votos. Ahora votando Lima Castañeda alcanza el 50% de la votación limeña. Así es Lima. Comprensiva con el robo. No olvidemos apenas una semana antes de la elección, una encuesta desveló que el 49% de los electores identificaba aLuis Castañeda Lossio como el candidatoque robaría, pero haría obra. Pues bien, Castañeda ha obtenido el 50% de los votos.

El Anti lider


Otra verdad que surge de éstas elecciones es que el léxico rudimentario, pretendidamente gracioso, apuntando a la cultura combi y no a la educación del colegio “de prestigio”, parece triunfar. Mientras más analfabeto el candidato, mejor visto por el elector: son carne y sangre. Es la hora de los Castañeda, de los Acuña, de los Fujimori, de los Álvarez. La honestidad no es exigida, ni la preparación, nada, es la hora del anti líder. A más plano el mensaje, mejor aceptado por la gente. A menos cultura, más votos. Incluso en la TV (América TV) durante la hora de las elecciones se intercala secuencias cómicas a cargo de figuras como Carlos Álvarez, para aplanar el mensaje, buscando un elector o televidente embrutecido, con mensajes lo más bobos posible y hacer ver que política y humorismo pueden ir de la mano. Exactamente como si la política fuera un circo.

De noche Todos los Gatos son Pardos 


Finalmente, los partidos nacionales aparecen destripados por completo, reducidos a un rol secundario en Lima, último reducto de los ahijados de los viejos líderes de la política peruana. Desconcertados, confundidos, incapaces de comprender e interpretar el país que aspiran a gobernar. Divididos no se sabe muy bien porqué, puesto que postulan prácticamente las mismas ideas. Lo mismo da un Toledo que un Humala, un PPK que un García y éste que una Lourdes Flores. Esta última es casi lo mismo que una Keyko Fujimori. ¿En qué se diferencian estos que nos quieren gobernar? Sólo en los apellidos. Llegados al poder hacen exactamente lo mismo. La expectativa ciudadana es defraudada vez tras vez y el país poco a poco se va dirigiendo por un despeñadero de imprevisibles consecuencias. Es lo que tenemos y sin embargo, el país avanza.

Pueblo Libre, 8 de octubre del 2014


miércoles, 8 de octubre de 2014

Ventajas de no Ver TV. Tres años libre de la caja boba

Un sábado del  2011, llegué a casa después del trabajo. Encendí el aparato maquinalmente. Daban una película de guerra, de guerra en Vietnam. De pronto del interior del TV sonó como si reventaran cancha. La imagen se fue. Tomé el control remoto y lo encendí de nuevo. La imagen volvió un segundo, dos, tres. Otra vez reventó algo y la pantalla se oscureció. Me dije “lo mandaré a arreglar”. Luego me pregunté “¿Para qué arreglarlo?”. Me dije “Lo dejaré allí un tiempo”. En ese momento no podía imaginar las ventajas que acarrea no ver TV. Han pasado tres años que se cumplen el 11 de octubre y no la echo de menos.

Confieso que al principio fue difícil. Es una adicción como el tabaco o el alcohol. El sonido, la necesidad de acompañarnos de algún sonido es lo primero que hay que soportar. Se llega a la casa y se enciende un sonido, no necesariamente una película, una serie, un programa de concurso, se enciende un sonido que nos haga sentirnos acompañados. Lo soporté. Eran los tiempos en que habían botado a Rosa María Palacios del canal 4 y en el horario de las 11 pm quedaban Carlos Carlin, Beto Ortiz y Aldo Miyashiro (me la pusieron fácil, es verdad). Los noticieros, que eran lo poco que yo veía, ya eran unos bodrios lamentables, pero menos que ahora.

Pues bien, la TV que ahora veo se limita a la que capto en los restaurantes a la hora del almuerzo, o eventualmente en alguna reunión social. Nada. Ni la extraño, es más, me parece surreal ver la fruición con que la gente mira la TV en los restaurantes. Es inaudito cómo soportan a ese Doctor que les muestra vómitos y otras excrecencias a la hora del almuerzo. No ver TV es muchas ventajas y beneficios. Algunos de ellos muy valiosos. Veamos algunos.

Tiempo


Digámoslo claro, la TV roba nuestro tiempo de un modo brutal. Una serie, un noticiero, un reality, toman una hora de nuestro valioso tiempo. El caso es que nos acostumbramos a que nuestra vida transcurra frente a la pantalla de un TV. En países como EEUU se calcula que las horas diarias que una persona pasa frente al TV son más de cuatro. Pues bien, yo pasaba alrededor de dos horas diarias frente a la pantalla. Hoy ese tiempo es mío, pero no para perderlo de otra forma, sino para aprovecharlo de maneras provechosas. Por ejemplo aprendiendo algo de inglés en Youtube, mientras tomo el desayuno. O repasando en el mismo youtube temas de mi profesión. Mirando entrevistas interesantes a personajes históricos y aún mirando u oyendo temas de mi agrado, elegidos por mí y no por algún programador de TV interesado en convertirme a sus dudosos gustos.

Cero Preocupaciones


Bueno, no tanto como cero preocupaciones, pero al menos las preocupaciones que la TV podría inocularnos, están conjuradas. A veces en las redes sociales miro algunos mensajes de mis contactos hinchando con verdadero ardor por el grupo “rojo”, o el grupo “verde”. O por los “leones”. En fin, se compran el pleito. Viven verdaderos dramas junto a sus ídolos de barro. La TV actual ha convertido en culebrón telenovelero a todo. Los últimos días que miré TV los culebrones eran Alicia Delgado y Abencia Meza. Dos semanas completas hablándose de ello en la TV peruana y en los hogares. Luego fue el caso de Ciro Castillo. La TV nos vende preocupaciones que nada tienen que ver con nuestras personas, pero que se superponen sin que nos percatemos. Apagar el TV en mi caso ha significado no tener ese tipo de preocupaciones. Eso me ha llevado a una vida de más tranquilidad de espíritu, menos pleitos, mayor y mejor concentración.

Mayor Creatividad.


Desde que dejé la TV apagada, mi creatividad se ha desatado. Debe ser el efecto purificador que tiene el volver a pensar con nuestros pensamientos y no con el guión de los programadores televisivos. Cualquiera que vea programas como “Al Fondo Hay Sitio” o “Magaly Medina”, debe tener un serio problema de poca inteligencia, son programas hechos para tarados. Pero eso no siempre es tan evidente. Hay programas como el Dr. TV que vienen con una aureola de gran cosa. El resultado puede ser hasta peor que un programa como el de la Medina. El miedo que infunde el susodicho doctor con sus terribles enfermedades, crea seres apocados, débiles, miedosos. Y como ese hay muchos programas que ingresan a nuestros hogares sin anunciar sus terribles consecuencias. Mi creatividad desatada me ha llevado a concebir canciones, escribir más y mejor en éste y otros blogs, y tener en escritura un par de libros. Si eso no es creatividad desatada, ¿entonces qué lo es?

Mayor Felicidad


El solo hecho de saber que he podido vivir sin TV por tres años me hace sentirme diferente y ese hecho me hace más feliz. Hay que tener fuerza de voluntad y la he tenido. Pero eso no es todo. La distancia con la TV parece renovarnos, llenarnos de energía. En ese tiempo he podido retornar al gimnasio, conocer gente, ponerme en forma, estar más alegre y ver la vida de manera diferente. Más vital, más libre. La gente de la TV es parte de un sistema que nos esclaviza. Digo bien, un sistema. La TV funciona en base a la publicidad, ese es su negocio. Para que el negocio funcione nosotros somos convertidos en parte del objetivo. Debemos convertirnos en consumidores. Entrar en la ruedo del consumismo. No del consumo, sino del consumismo. Nos inflaman de consumo. La felicidad se mide por cuan capaces somos de comprar lo que la TV dice. O que tan cerca estamos del estereotipo que nos venden. Como no miro TV sus estereotipos no cuentan. He escapado a la rueda. La felicidad depende de lo que yo decido, no de las propagandas ni del sistema. Estas son algunas de las ventajas de no ver TV. Y hay más, pero por hoy es suficiente. ¿Y tú qué opinas? ¿Podrías vivir sin TV un día? ¿Un mes? ¿Un año? ¿Piensas que la TV es imprescindible en tu vida?



Pueblo Libre, 08 de octubre del 2014

sábado, 27 de septiembre de 2014

Susana Villarán: Arar en el Desierto

Cuando Galileo Galilei dijo que la tierra se movía iba en contra de la idea imperante de que ésta estaba perfecta y quieta. Decirlo y defender esa idea casi le cuesta la vida y fue condenado a prisión de por vida. El esclavismo pervivió por siglos antes de que la idea del hombre libre lograra derrotarlo. El racismo supervive hasta el día de hoy como costumbre seductora a pesar de ser duramente cuestionado desde hace décadas, incluyendo una guerra mundial que perdió la teoría de la “raza superior”. Las ideas buenas no triunfan de primera, ni siquiera triunfan necesariamente, sufren derrotas que en su momento se ven definitivas, hasta el día en que caen en el lugar y tiempo correcto, entre los hombres y mujeres correctos para entenderlas y llevarlas a cabo. Entonces la vida cambia y el mundo mejora. Antes de ello las ideas correctas aran en el desierto.

Susana Villarán, esa alcaldesa vilipendiada a la que los medios han dado duro con un palo duro desde el primer día en que se sentó a la alcaldía, es la persona correcta en una ciudad incorrecta. Lima, la ciudad que la señora ha querido gobernar, es ingobernable. Tiene 9 millones de gentes acostumbrada a rutinas que valoran y aman aunque cualquier otro humano despreciaría en su sano juicio para cambiarlas por algo mejor. Las rutinas pasan por decenas, quizás cientos de miles de limeños que desde el amanecer hasta siempre, se alimentan en carretillas sin ningún tipo de higiene, donde quien les entrega los alimentos con una mano usa esa misma mano para cobrar y dar vuelto. Carretillas sin agua corriente que soportan el smog citadino y el polvo que se levanta continuamente impregnando los alimentos.

Las rutinas involucran también cientos y miles de personas que se apropian de las puertas de los vehículos de transporte público impidiendo la salida de los demás, manteniéndose en ese lugar contra viento y marea en abierta abolición del sentido común. Lima es una ciudad en la que cada quién hace lo que le da la gana. Como los ambulantes que resisten a los desalojos con el argumento de “tener ya muchos años” en un lugar determinado. La batalla por el desalojo de la parada, invadida por más de 40 años fue un claro ejemplo de esto.

Susana Rompe los Paradigmas

Por ello, cuando Susana Villarán decide que el transporte es el principal problema a solucionar en Lima, ésta rompiendo dos paradigmas sólidos como Stonge. El primer paradigma es hacer las cosas que se tiene que hacer. Su antecesor por casi 8 años no movió un dedo para solucionar el problema del transporte y los antecesores de éste tampoco. Millones de horas hombre son perdidas cada día en las pistas de la ciudad con ciudadanos atrapados en los vehículos, hacinados en unidades cuya funcionalidad ha sido destruida por los propietarios para introducir más gente, donde no se respetan horarios ni frecuencia de viaje que garantice el desplazamiento del púbico a tiempo. Vehículos donde la falta de respeto al pasajero y a la ruta que se ofrece es pan cotidiano. En ese escenario los antecesores no hicieron nada, y Susana,  sí, se atreve, pero le cuesta muy caro.

El segundo paradigma que rompe Susana es la inercia de la gente, pero le va muy mal con ello. La gente tiene rutinas, pero también tiene rutas inerciales en sus mentes. Ir de San Martín a Chorrillos, por ejemplo, a algunos les significaba tomar un único vehículo. Era un viaje excesivamente largo por una ruta inconveniente, dictada por los intereses del propietario y no de la ciudad, y menos del pasajero. Pero éste se sube y olvida todo, el sentido común, el tiempo, el dinero que es ese tiempo. Olvida la tierra del vehículo acumulada por días, el asiento sin reclinación que lo comprime, las roturas sobre las que asienta su cuerpo en esos asientos, la gente que viaja de pie hundiendole sus rodillas en las costillas. Todo se olvida en un pragmatismo de quinto mundo, calcutiano.  En medio de ello Susana Villarán viene con otras ideas, de orden, de amplitud, de puntualidad, de espacio, de paraderos, de frecuencias. La gente la quiere quemar, rompe la inercia por el peor lado. Es la colisión de dos mundos opuestos. Es el conocimiento contra el desconocimiento. Es la paciencia contra la crispación. Es lo importante contra lo urgente. Pero básicamente es educación y allí Susana Villarán falla clamorosamente porque no hay cómo enseñar a tantos lo básico, de escuela primaria. Es arar en el desierto.

El Trogloditismo Limeño 

Lima es no una sino varias ciudades y su signo distintivo jamás ha sido la buena educación de sus gentes. Basta andar unos minutos por el centro de la urbe para decidir que el trogloditismo ha sentado sus reales en la capital peruana. Verlos comer con la mano en la vía pública es cotidiano, pero chocante. O miccionar en las bermas de las avenidas céntricas a plena luz del día. O verlos sostener su nariz entre el índice y el pulgar para expulsar las mucosidades a fuerza de pulmón en todas direcciones. En esa ciudad hablar de orden en el transporte es casi una locura. Dele al limeño un choclo con ají o un huevo duro con papa para llenarse el estómago y lo tendrá por amigo junto a usted. Háblele de orden y normas que beneficien a todos y el limeño será su enemigo, alzará la voz y se levantará contra usted.

En una ciudad así, Susana Villarán es una alcaldesa neurótica y desadaptada que quiere hacer las cosas para mejor, pero como quinientos años antes de lo debido. No funciona. Además Lima es una ciudad que apenas la semana anterior confiesa que va a votar por el candidato que “Roba pero hace obras”. Desde ese punto de vista la Villarán no representa a la gente. Ella ha hecho de la honestidad su emblema. Es sobrecogedor oír hablar a las mujeres respecto de Susana, son ellas las más beligerantes y bochincheras, las más rápidas para el insulto y la ira. Para esas damas la honestidad es un bien superfluo, cada una de ellas ya lleva dentro de sí el germen de la corrupción y aún del robo. En ese contexto el discurso de honestidad de Susana es arar en el desierto, no prende la semilla.

¿Hay Futuro?

Así estamos. Lima eligió en el 2011, acaso por suerte, a una mujer de visión clara acerca de lo que se tenía que hacer, pero ese acierto llegó en una ciudad equivocada aún por siglos, aferrada a sus miserias y odios. Susana Villarán equivocó otras cosas: su estrategia de comunicación con la gente, su pacifismo frente a las acusaciones de que era objeto desde los medios, apadrinando hipopótamos o marchas gay. En todo ello falló Villarán, pero en las reformas fundamentales que la ciudad necesita acertó con contundencia. ¿Cuál es el futuro de Lima? Si como todo parece indicar Luis Castañeda se hace con la victoria en las elecciones a la alcaldía de Lima, el atraso de la capital peruana está garantizado. Seguiremos siendo la ciudad capital más vergonzante de Latinoamérica, deberemos esperar Mistura o el RallyDakar para sacar pecho por algo. Pero seguiremos con esa ciudad mísera y cochina que a las mayorías  tanto gusta. Insisto en que al final, es sólo un tema de educación.



Pueblo Libre, 27 de setiembre del 2014


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Trujillo: ¿Cero Problemas? ¿Verdad o Mentira?

Los trujillanos adoramos nuestra ciudad al punto de hacerle daño. Estamos tan convencidos de su belleza que deseamos que nada en ella cambie. Es más, no queremos ni enterarnos de sus males y aquel individuo que los señalare es considerado un mal trujillano, un apóstata, hereje, traidor.

En medio de tanto amor los problemas se acumulan. Por ejemplo, la dotación de agua en el centro de la ciudad, tan insuficiente como carente de presión; o el servicio eléctrico, deficiente por décadas y sin intensidad, para una ciudad que ahora crece a ritmo acelerado; y aún, la llegada a nuestra ciudad de ejércitos de foráneos, que carentes de educación la ensucian abundantemente. Ninguno de estos problemas se discute porque cegados por un orgullo tonto, los trujillanos se han convertido en enemigos de su ciudad. ¿Dónde está la verdad y dónde la mentira? ¿Cero problemas?

El Verdadero Problema

Para nada. Sin embargo, el gran problema de Trujillo no es alguno de los mencionados antes, sino uno que afecta su viabilidad como ciudad moderna, incluso su derecho a un lugar, el peligro de atraer sólo a gente sin capacidades y a sectores terciarios de la economía. Algo de eso se nota ya en la elección de autoridades. En unas décadas hemos pasado de la dirección municipal de los ingenieros Guillermo Larco y Jorge Torres, que llevaron adelante municipalidades de vanguardia, a la dirección municipal del Ing. César Acuña, auténtico analfabeto funcional, que se jacta de "no leer ni escribir" y cuya comunicación verbal es abochornante para cualquiera que lo escuche. Ese es el riesgo de atraer a gente que no entiende el mundo actual, circunscrito a su cacicazgo local, peleado con la modernidad y las nuevas tecnologías y el aprovechamiento que éstas pueden darnos de las ingentes riquezas que la región produce. Eso llevará a Trujillo en cambio a hacer suyo un destino de ciudad banal, estacionada, de evocación frívola, sin mañana y moribunda.

Catedral de Trujillo
En los últimos años 300,000 trujillanos han debido abandonar la ciudad porque las condiciones de vida que ella nos puede proveer son condiciones de miseria o de gran escases material. Es la fuga de talentos. Los sueldos de un trabajador promedio y aún de un ejecutivo promedio, son tan bajos que impiden aspirar a la vivienda propia, o aún, a dar a los hijos una buena educación. Frente a este panorama 170,000 trujillanos de los más capaces, optaron por emigrar al extranjero, y otros 130,000, también de los más capacitados, han emigrado a Lima, repitiendo el triste destino de dotar de recursos humanos capacitados a países o regiones que no pagan por ellos lo que en fútbol se llama ahora “derecho de formación”. Luego la ciudad pobre, se empobrece más, y la ciudad rica, se enriquece con las capacidades de gente por cuya formación no pagó un quinto partido a la mitad.

¿Frente a esto, qué hacer? ¿Cómo hacer viable nuestra ciudad? ¿Cómo hacer que los sueldos crezcan de modo que la ciudad sea atractiva para sus hijos desde unos sueldos dignos y una generación de empleo que garantice la empleabilidad de la gente.

¿Qué Hacer? 

Para empezar hay que mirar nuestros recursos y qué tan bien son utilizados: la pesca, minería, agricultura, ganadería, agroindustriales, servicios, comercio, industria. Hay sectores como la industria, verdaderamente incipientes y donde más bien se han producido retrocesos, caso Pilsen Trujillo, o bebidas gaseosas hoy desaparecidas. En cambio, la fruticultura y aún la agricultura, son nuestra joya de la corona ¿Pero, estos sectores benefician a los trujillanos? ¿Con qué sueldos? ¿Y en exportaciones cómo vamos? ¿El dinero se queda en la ciudad o va a enriquecer fortunas limeñas? ¿Hay reinversión? Es un misterio que deberíamos resolver. La tercera etapa de Chavimochic, debería posibilitar que decenas de miles de trujillanos se conviertan en propietarios de la tierra y no como parece, que unas pocas empresas se harán con ellas, convirtiendo a los trujillanos en sus empleados.

Por otro lado, el tonto orgullo nos tiene tan atontados que nos impide ver lo obvio. Por ejemplo la desaparición virtual de las pocas industrias y algunos comercios importantes de la ciudad y región. El banco Nor Perú, la Pilsen Trujillo, Merpisa, son empresas que han cerrado sus puertas entregando sus respectivos mercados a firmas limeñas o entranjeras, que pagan a sus empleados trujillanos sueldos miserables; que como la Pilsen Trujillo ya nada tiene de trujillana, ni el agua, pero explota comercialmente el nombre, para seguir desvalijando a los trujillanos con el beneplácito de estos..

Ante lo anterior cabe la pregunta ¿Qué han hecho las nuevas universidades trujillanas y sus graduados para generar las nuevas industrias y actividades económicas? O es que como parece ocurrir, ¿las nuevas universidades están generando profesionales clientelistas en busca del nombramiento en alguna dependencia del estado central o local?



Toda la estructura, como se ve, apunta a eso, la pauperización de las familias, el PBI regional estancado o disminuyendo. Frente a ello un orgullo de dientes para afuera, pero que no materializa en planes y acciones que solucionen el problema. Cabe preguntares nuevamente ¿Trujillo, cero problemas?¿Somos una ciudad viable?¿O futuro incierto? ¿Nos interesa nuestra ciudad o sólo jugar a la comidita? El debate está abierto.

Pueblo Libre, 21 de setiembre del 2014.


domingo, 21 de septiembre de 2014

¿Elecciones Municipales Lima 2014: Cómo vamos y a Donde?

Soy un convencido de que los procesos sociales toman tiempos que humanamente nos pueden ser insoportables, pero que socialmente son bastante cortos. Lo malo es que en Lima parece que sin importar el tiempo que pase, las cosas no cambian y no sólo eso, desmejoran. Y si por ejemplo a fines de los 90s la ciudad parecía avergonzada de la corrupción que había prohijado en esa década y se sacudía violentamente, hoy parece que Lima siente vergüenza de su vergüenza de entonces y se aferra a la fórmula conocida de abrazarse a la corrupción  y ganarse alguito.

Y es que ya desde hace varios, realmente muchos años, los limeños responden sin sonrojo en las encuestas en una cantidad cercana al 45%, que prefieren un alcalde que robe y haga obras, a uno que no haga obras ni robe. No se sabe qué dirían frente a uno que haga obras y no robe (Susana Villarán), pero eso no es importante. Y para que la cosa no quede en ejercicios teóricos, en mera palabrería, los limeños del tradicional distrito de Magdalena hicieron su alcalde en el 2011 a Francis Allison, ex militante del PPC y alcalde franelero del ex presidente aprista Alan Garcia, a quién ofreció organizarle mítines y fue premiado por García con un ministerio.

Caso Allison 


El caso es que Allison fue pescado en los EEUU con 30,000 dólares no declarados, por los cuales fue condenado a una pena de cárcel por una corta temporada obteniendo su libertad por unos cientos de miles de dólares cuya procedencia nunca fue clara. En EEUU lo encarcelaron y en Perú ni siquiera le preguntaron su procedencia. El sueldo de alcalde en Perú no es de los más voluminosos. Estos hechos que en cualquier país hubieran supuesto la sepultura para la carrera política de Allison, en la Lima de la que hablamos no lo condenaron a ningún ostracismo, ni siquiera a dar una buena explicación, sino que lo encumbraron como candidato a la reelección al cargo de alcalde, que consiguió con una altísima votación.

Caso Castañeda 


Por ello no es de sorprender que el ex alcalde Luis Castañeda tenga al día de hoy una intención de voto en Lima, que sobrepasa el 50% del sufragio. Castañeda jamás aclaró su participación en el escándalo COMUNICORE, hecho por el cual son investigados todos los gerentes de su gestión, y a cuya investigación Castañeda se sustrajo de forma que recién ahora se está conociendo. El escándalo involucra pagos por 21 millones de soles a una empresa de fachada que hizo en el término de 10 días el negocio de su vida. Tampoco ha explicado Castañeda porqué el Metropolitano que empezó presupuestado en 200 millones de soles, terminó costando 1,000 millones, multiplicando su  presupuesto varias veces, como casi todas sus obras. O explicar por qué entregar la supervisión de las obras a instituciones extranjeras, lo que en la práctica deriva en la imposibilidad de las autoridades peruanas de fiscalizar los dineros millonarios que en ellas se gastan.

Luis Castañeda
No obstante todo lo anterior, que en otras latitudes hubieran supuesto la culminación de la carrera política de Castañeda, en Lima parece razón de premiarlo con una reelección. ¿Si usted sabe que una persona es un ladrón, le encargaría la gerencia de su (el de usted) negocio?...Pues parece que los limeños van a encargar la gerencia de Lima a Luis Castañeda Lossio, no obstante todo lo que sabe de él. Siempre me ha maravillado esa falta de escrúpulos de los limeños para aliarse con la corrupción, para darse palmaditas comprensivas en la espalda, para ser el siguiente corrupto en la cola de espera, de padres a hijos, todos igualitos. Claro, lo que se defiende en estos casos es la necesidad de asegurar la casa, el auto, la imagen exitosa que se aspira a tener, aunque se tenga y se logre por ladrón.

Pueblo Libre, 19 de setiembre del 2014