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martes, 3 de mayo de 2016

¿Quién ganó las elecciones si medimos Cuánto cuesta un voto?

No vamos a inventar la pólvora ni restar méritos a quienes los tienen. Pero tampoco vamos a soplarnos la explicación de los candidatos naturales, trabajadores  y exitosos. En política, como todo en la vida, los votos cuestan. Es cierto que no toda suma añade votantes; ni toda alianza incrementa caudales: los chamuscaditos Alan y Lourdes son la mejor prueba de ello. Ni toda la plata como cancha del mundo compra una presidencia o genera un buen currículum. Es verdad todo aquello. Pero también lo es que sin plata no hay campaña, ni hay mítines posibles, ni viajes, ni avisos en diarios, radio, ni mucho menos en TV. Ni siquiera hay redes sociales.


Recursos inagotables y 4 años en campaña
Sin plata, y digamos la verdad, sin tiempo. Porque una cosa es tener todo el tiempo del mundo, o cuatro años para hacer campaña, mientras otros, como la Vero, tienen que trabajar; o como el Goyo Santos, no tienen tiempo porque los tienen presos. Por eso cuando nos quieren vender a una Keiko Fujimori como una líder política de polendas, nosotros sonreímos, nos encogemos de hombros y decimos, Sí, claro, cómo no.

Haciendo Números


Según la ONPE, el partido de Keiko Fujimori ha recibido donaciones para su campaña por un monto de 12’704,578 soles. Si sumamos la versión de que sus parlamentarios le pagan a Keiko un sueldo de 10,000 soles mensuales, tenemos que en los cuatro años de campaña la señora Fujimori ha gastado 480,000 soles adicionales. El nuevo total es 13’184,578. Keiko sacó 6’112,084 votos, por lo que decimos que a la señora Fujimori su votación le ha tomado 4 años y 2.16 soles por persona. Parece poco, ¿verdad?

Pues bien, el Frente Amplio de Verónica Mendoza, recibió aportes por 220,776 soles. La campaña del FA ha durado tres meses que valorizados por el sueldo de parlamentaria de Verónica (15,000 soles) suman 45,000 soles adicionales. Esto hace un nuevo total de 265,776 soles. Verónica Mendoza ha obtenido 2’874,113 votos. El valor que ha costado obtener cada voto a Verónica Mendoza es 0.092 soles. Poco menos de 10 céntimos por voto y 3 meses de tiempo. Digamos, la performance de Verónica es bastante mejor, 20 veces mejor que la de la señora Keiko Fujimori.

El partido Democracia Directa del Goyo Santos ha recibido aportes por 13,020 soles y teniendo a su líder preso ha obtenido 613,115 votos. El costo es de 0.021 soles de inversión por cada votante. A Democracia Directa cada voto le ha costado 100 veces menos que Keiko Fujimori y no ha gastado tiempo en ello. Como vemos, cuando hacemos números, el triunfo de Keiko Fujimori, siéndolo, resulta bastante caro.

¿Ganó Keiko?


 La campaña de Keiko Fujimori ha sido la más larga que se recuerde en la política peruana. Ha durado más de cuatro años y abarcó todo el territorio nacional. Ha incluido entrega de dádivas como cancha, de todas las formas y con recursos al parecer inagotables. Sin embargo a la señora Keiko Fujimori cada voto le cuesta veinte veces más que al Frente Amplio y cien veces más que a Democracia Directa. ¿Ganó Keiko? Sí, tiene más votos que todos. Pero desde una óptica empresarial Keiko no es una buena inversora, o no es una buena inversión, o ella misma es un mal producto. Ganó en votos, pero a un precio muy alto. Esperemos que no gane las elecciones y que no ganando además se convierta en la candidata más cara por votante en nuestra historia.

Nota: en esta relación no estamos considerando todo el dinero gastado por la Fujimori durante esos cuatro años de campaña en cuanto a dádivas repartidas en cada ciudad y pueblo que visitó, lo que incrementaría su costo por voto.

San Isidro, 03 de mayo del 2016.


jueves, 7 de abril de 2016

Apuntes sobre la Marcha NO A KEIKO

La noche del  5 de abril del 2016 será recordada por mucho tiempo.  NO A KEIKO Fue una marcha  multitudinaria,  a la que en última hora trataron de subirse algunos políticos como PPK con declaraciones innecesarias de apoyo en esa altura del partido. Los intentos que desde el fujimorismo y fuerzas afines se hicieron desde días antes por meter miedo y agitar el terror, naufragaron redondamente. Fue una marcha pacífica, colorida, rítmica, musical, ingeniosa. Fue una auténtica fiesta en las calles liberadas.


Marcha NO A KEIKO fue multitudinaria

 Los encontré a la altura del paseo Colón por el retraso que me produjo la misma marcha en el transporte. Durante casi 50 minutos vi pasar una columna compacta de gente que agitaba banderas, cartulinas con frases ingeniosas, tocaban el bombo o las zampoñas o simplemente sumaban sus cuerpos a ese enorme cien mil pies (que no ciempiés) que se desplazaba interminablemente por las calles de la vieja Lima, como si con su sangre joven y alegre, vinieran a renovar las gastadas estructuras de la política nacional.

Por la mañana un candidato al congreso por el fujimorismo, había dicho en el programa de Juan Carlos Tafur, que se estaba ofreciendo 100 soles a quienes asistían a la marcha. Una auténtica infamia que siempre practica el fujimorismo. Personas que como yo miraban la marcha con algunos metros de distancia, hubieron miles a lo largo de todo el camino (aplaudiendo, filmando, sonriendo) sin contar a los auténticos marchantes, y no estábamos allí por ningún dinero; estábamos allí por convicción, porque lo mandaba nuestra conciencia. Porque sabemos que la inacción puede hacer que se pierdan la libertad y la democracia en un abrir y cerrar de ojos, y que recuperarlas cuesta demasiado tiempo, cuesta demasiadas vidas. 


En Argentina como en otros países se marchó contra la Fujimori (foto Jessica Vicente)
Fueron pasando escalones universitarios de San Marcos, Católica, Villarreal, Cantuta y otras universidades que, empezando por la de San Marcos, la más antigua, rebelde e identificada desde siempre con las protestas, traían un aire de invencibilidad que llenaba de entusiasmo a los demás. Es también como si las marchas de 1,997 y 1,998 que estas universidades protagonizaron para derrotar a Fujimori, se hubieran transmitido en saltos generacionales hasta llegar a este 2016 renovados, jóvenes, lozanos, victoriosos como entonces. Pero metidos entre las filas de los jóvenes universitarios, estaban también adultos, hombres y mujeres, algunos acompañados de sus hijos, o acompañándolos; que sólo querían sumar sus figuras para decir, Fujimori Nunca más.

En los días anteriores arreció la campaña del terror desde el fujimorismo. Intentaron pintar a la marcha como una de “terrucos”, de “caviares”, y toda esa tontería adjetivacional que el fujimorismo usa tan bien. El mismo día de la marcha, ayer, intentaron el último sicosocial desesperado: habría un golpe de estado humalista y los militares tomarían las calles. Nadie les creyó. Es como si de tanto usar sus gastadas artimañas, la gente respondiera al contrario de lo que el fujimorismo quiere: con coraje, con valor, con alegría, con conciencia de que si el fujimorismo dice que no, la única respuesta posible y correcta, es decir que SI, un sí grande, muy grande como fue la dimensión de la marcha.

Porque fueron decenas de miles. Yo computé entre 50,000 a 100,000 personas. Ya digo, fueron 50 minutos mirando gente pasar y pasar, es cosa de agarrar una calculadora y son decenas de miles. Juan Carlos Tafur, conocido periodista que de caviar tiene nada, ha cifrado la gente entre 30,000 a 50 000, vale. Pongamos por caso 30,000, es la movilización más grande que se ha visto en lo que va de campaña y aún, de muchas campañas.  No digo mítines, eso es otra cosa. Porque a diferencia de los mítines, a donde el fujimorismo y otros partidos llevan gente a la que ofrecen dádivas, en ómnibus contratados (la famosa portátil), vestidos con polos regalados; en la marcha de ayer cada persona llegó con la suya, auto convocados o convocados por las redes sociales; con sus zapatillas mayormente, pero también con sandalias, zapatos del trabajo, con ojotas, con lo que había.


NO faltó el humor: carro policial con afiche Keiko no va
Porque había de todo, blancos y mestizos, rubios y negros, izquierdistas y derechistas, pobres y ricos, hombres y mujeres, hubo de todas las razas, de todos los credos. Es particularmente esperanzador que se ve una participación creciente de una masa de jóvenes blanquitos (pitucos por llamarlos de algún modo), de miradas inteligentes, sin complejos, que marchan porque saben que es lo correcto, no son indiferentes y quieren manifestarlo, tienen valores superiores que defienden. Como querían también manifestarlo esas decenas de chicas de todos los colores que volvieron a corear la frase más emblemática de estas marchas “Somos las hijas de las campesinasque no pudiste esterilizar”. Entre esos chicas y chicos blanquitos y esas chicas mestizas, acaso esté el germen de los acuerdos necesarios que integren cada vez más a éste país y nos reconcilien con nosotros mismos.

La impresión que tengo es que esa masa compacta de gente, 50,000 o 100,000, volverán a salir a las calles antes de la segunda vuelta y como dice el refrán “seremos millones”. Es la gente que marchó contra la repartija en el congreso, y contra la ley pulpín, no tienen partido ni lo quieren tener; no tienen banderías. Y por lo mismo volverán a salir cuando sea necesario contra Keiko, Verónica, PPK o Barnechea. No importa quién sea. Ahora hay una ciudadanía con conciencia, que no existía en abril del 1992, esa fecha nefasta que no se debe repetir jamás.

Lima, 06 de abril del 2016 

domingo, 3 de abril de 2016

NO A KEIKO (I)

Por qué no a Keiko


Por ella


Porque votar por ella, por Keiko Fujimori, sería hacerlo por una señora con múltiples contras. Desde las más simples hasta las más complejas y oscuras. Sería inmoral. Sería premiar la corrupción de su padre, los crímenes, las mentiras. Sería por ejemplo, votar por la señora que vive o vivió en la casa de su tía prófuga de la justicia peruana; votar por la señora que no ha tenido un trabajo conocido jamás; votar por la señora que guardó silencio mientras Alberto Fujimori mandaba torturar a su madre, como después mandaría torturar (vía esterilización) a miles de mujeres campesinas para que no tuvieran hijos; abusando de la pobreza e ignorancia de ellas para negarles su derecho de mujeres a concebir.


Trabajar Nunca, Trabajar Jamás


Lo normal entre la gente es trabajar para vivir. Keiko no trabaja, nunca lo ha hecho. Su partido (es lo que dicen), suertuda ella, le paga un sueldo para que no trabaje. Es decir, se la lleva fácil. Como fácil estudió con el dinero de todos los peruanos. ¿Puede entender las angustias de la gente una Keiko que jamás ha tenido ninguna angustia económica? ¿Qué experiencia tiene para dirigir una nación una persona que nunca ha trabajado? Hasta la pregunta parece ociosa: ninguna. ¿Pondría un empresario a dirigir su empresa a una persona sin ninguna experiencia? No, no la tomaría ni como practicante.  ¿Vamos a poner a dirigir el país a una señora que no ha dirigido ni una bodega en su vida?  Cabe la pregunta ¿Y el esposo? ¿Alguien ha visto trabajar alguna vez a Don Vito? El lema familiar parece ser "Trabajar nunca; ponerse a trabajar, jamás.

Estudios de robo


Votar por Keiko es votar por una señora que entre muchas cosas, estudió en el extranjero, ella y sus hermanos, con dinero de todos los peruanos. El cuento de “la casa que vendió Alberto Fujimori” ya no cabe. La casa se vendió después de que Keiko había terminado sus estudios. Keiko estudió con nuestro dinero para no usar esos conocimientos. Un derroche. El sueño de los peruanos es que sus hijos estudien y sean algo en la vida. El sueño de Keiko fue estudiar y ser presidenta. Loable, pero había que hacerlo con la suya y había que trabajar para poner en práctica lo aprendido. De llegar al poder ¿sus hijos también estudiarán con la nuestra? ¿Hasta cuándo? Cabe la pregunta ¿Por qué Keiko estudió en el extranjero? ¿No había buenas universidades en el Perú?        

                                                                                                          

Primera dama y manos sucias


Pensar que Keiko Fujimori  es una nueva opción, es de risa. Ella fue la primera dama del régimen más corrupto de nuestra historia, desde los 19 años. El papá salió huyendo entre gallos y medianoche dejando al país sumido en la desesperanza y el trauma de la renuncia por fax del presidente prófugo. A todo eso ¿Keiko dijo algo? Nada. Keiko firmó por la No reelección de su padre, pero cuando este candidateó a la reelección ella se subió a todos los mítines. Es decir, nos mintió con su firma. Calló en todos idiomas todo lo que sabía de la dictadura, de los robos, de las torturas, de la corrupción. Todo por conservar el poder. Está enferma de poder y no es lo nuevo.

Lima, 02 de abril del 2016


viernes, 18 de marzo de 2016

Perú: La Reconciliación Urgente

Hace un rato largo sugerí que Lima es una ciudad de odios que vienen desde la conquista. Odios de todo tipo. Hay medios de comunicación especializados en sembrar el odio al APRA, a la izquierda, a la derecha, etc. También los hay difundiendo el odio a determinadas personas.  En el escenario de las elecciones presidenciales del 2016 queda claro que hay odios mal avenidos que están como una bomba de tiempo, tic, tac, tic, tac, esperando su momento de reventar. Como alerta Juan Carlos Tafur desde hace tiempo, “algo va a ocurrir uno de estos días”.

Keiko Fujimori ha intentado maquillarse y maquillar a su agrupación, pero las últimas protestas contra ella se han dado con especial virulencia y han sido a nivel nacional. Alan García ha pedido perdón por los narcoindultos y sin embargo no ha sido inmune a agresiones verbales y físicas. Alejandro Toledo ha pagado ese odio con su pobre aceptación en las encuestas. Verónica Mendoza debe cargar con adjetivos como “bruta más babosa” endilgado por gente educada como Karina Calmet que la ven como una amenaza ante la cual responden desde el odio.


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Reconciliación EEUU-Cuba a la vista
El odio de los apristas a los comunistas y viceversa es algo que particularmente no entiendo, pero que tiene larga data y es de nunca acabar. Hasta a Susana Villarán que jamás ha tenido una actitud beligerante, los apristas la llenan de adjetivos por ser de izquierda. Hay odio de apristas a toledistas, de apristas a la derecha, de apristas a Humala, de nacionalistas a apristas, de nacionalistas a fujimoristas, de todos a fujimoristas, de la ultraderecha a la izquierda (sin matices), etc. Y todos son odios a morir. Así es imposible hacer un país.

Cuando las pasiones y odios de exacerban un día terminan por desbocarse y todo acaba mal, de forma violenta. Piénsese en la lucha entre Utus y Tutsies en Ruanda, o los conflictos raciales y religiosos en la India y los Balcanes. Pero aun cuando en Perú estamos lejos de esos extremos, la oposición peruana, en éste caso el odiador, se regocija haciendo oposición al divino huevo y obstruyendo al nuevo gobierno. Es el juego democrático que en Perú se ha vuelto tan peligroso por la pasión y los niveles de odio. Falta diálogo.

Cuando Humala ganó las elecciones tuvo desde el 29 de julio al fujimorismo y al aprismo firmándole la declaración de guerra a muerte. NO han podido “matarlo” o vacarlo como les hubiera gustado, pero lo han atado de manos y han bloqueado sus iniciativas, y lo han reducido a un presidente más pequeño de lo que probablemente es. Pero con esto perdemos todos los peruanos, no sólo Humala. Y pierden todos los que lo atacan porque la población reprueba ese juego malsano de poner cabes al otro, que además nos perjudica porque se retrasa la producción y el país en general.

En ese contexto urge una reconciliación por la gente y por el Perú, pero una reconciliación de verdad. NO una para la foto. Reconciliación que puede exigir el retiro a sus cuarteles de invierno de gente que ha estado involucrada en las peleas presentes y pasadas y cuya presencia enturbiará cualquier proceso sincero de reconciliación. Hablo de toda la casta política dirigencial de hoy: Alan, Lourdes, Keiko, Alberto Fujimori, Raúl Castro, Toledo, y un larguísimo etc. Pero también de personas de menor jerarquía, como ex ministros, dirigentes visibles, funcionarios de confianza, cónyuges y otro largo etcétera. Si se desea construir un país de verdad, la reconciliación exige desprendimiento y ese desprendimiento exige gestos y hechos. Licenciar a la casta política actual que las encuestas muestran tan desprestigiada y rechazada por la gente. Un punto de partida de esa reconciliación puede ser el Pacto Nacional firmado años atrás y que es bien visto por la población.


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Diálogo Nacional Iniciado por premier Jimenez Mayor

La reconciliación puede involucrar a sectores de tan difícil aceptación como es el fujimorismo, y sectores de izquierda hasta hoy rechazados.

Después de 60 años de distanciamiento y mucha agua bajo el puente, EEUU y Cuba van a darse la mano. Francia e Inglaterra hoy son aliados después de haberse enfrentado en guerras durante siglos. Japón y EEUU colaboran conjuntamente después de que EEUU destruyera Japón en la segunda guerra mundial. ¿Hay alguna razón para que no nos entendamos entre peruanos?

San Isidro, 18 de marzo del 2016.


miércoles, 16 de marzo de 2016

Keiko Fujimori: La Estrategia del Muertito Ya no es Suficiente

El antecedente de Alberto Fujimori en 1,995


En 1,995, Alberto Fujimori nos llevó a una guerra con Ecuador que venía postergando por meses.  La cúpula militar fujimorista sabía de la infiltración ecuatoriana desde mayo del 1,994 en territorio peruano. Fuji, en afanes reeleccionista, quería una victoria papaya, fácil y rápida que lo bañara en popularidad. Por eso la retrasó (la guerra) para hacerla coincidir con las elecciones. El resultado fue que perdimos por masacre por primera vez una guerra con Ecuador; pero Alberto Fujimori fue reelegido ante una oposición con candidatos que debieron cuadrarse atrás del dictador, llevados a ello por los medios de prensa que los instaban a ponerse “detrás del presidente en tiempos de guerra”.

Fujimori, solo y con plata en la cancha de la exposición mediática, ganó tiempo electoral aunque perdió la guerra militar. No hubo campaña electoral en enero y febrero y cuando ésta por fin empezó en marzo de ese año, el uso apabullante de medios materiales y de los medios de comunicación que proclamaban la falsa recuperación de Tiwinza, hicieron que Fujimori sea reelegido. Un escenario similar es el que el fujimorismo se había planteado para las elecciones del 2016 con Keiko Fujimori a la cabeza.

Hacer El Muertito Ya no es Suficiente


La campaña electoral actual empezó en enero de éste año y durante ese mes y febrero, Keiko ha estado sola en la cancha con una presunta aprobación superior al 30%, sin chocar con nadie y sin nadie que la choque: la estrategia del muertito; pero las cosas han empezado a cambiar. El escándalo de los plagios de César Acuña nos entretuvo como cancha en el mes de enero y la exclusión de Julio Guzmán lo hizo en febrero. Pero los coletazos de ambos episodios han terminado y ahora Keiko tiene que enfrentar al electorado que empieza a hacer preguntas y que le exigirá alguna credencial más allá de ser la hija del dictador encarcelado.

En ese contexto la marcha del viernes 11 de este mes  no la favorece. Los asistentes han sido varios miles y a diferencia de lo que hace Keiko y otros partidos, los convocantes no pagan un centavo a los asistentes. Estos van movidos por su convicción, por su fe en sus ideas, por su rechazo a un modelo que identifican como corrupto y violador de los derechos humanos, además de dictatorial.



Las Hijas de las Campesinas Que Olvidaron Esterilizar


De los grupos que marcharon el viernes 11 de marzo, destacan nítidamente las jóvenes que rabiosamente se trenzaron formando una cadena humana que avanzaba por la calles gritandole a Keiko “Somos las hijas de las campesinas que no pudiste esterilizar”. La convicción, la fuerza de sus gritos, su fe, son dignas de admiración. Esa consigna que ellas aportan a la campaña gratuitamente, vale en dinero todo lo que Acuña haya podido pagar a Favre. Es una consigna que actualiza los crímenes de Alberto Fujimori, pero además los denuncia desde los labios de unas jóvenes que, vestidas como Katy Perry (la ídola del Pop), no están dispuestas de mujer a mujer  a perdonar  a la hija del dictador su silencio de aquella época, y menos a votar por ella.

"Somos las Hijas de Las Campesinas que No Pudiste Esterilizar"

Pero no fueron sólo esas desinhibidas jóvenes, sino muchos colectivos y grupos y personas anónimas que haciendo gala de mucha creatividad han puesto en jaque a la hija de Fujimori, que al parecer acusó el golpe cuando culpó al gobierno por ésta protesta.  Obviamente Keiko está más perdida que cuy en tómbola si cree que el gobierno puede organizar esas marchas. No se lo vamos a decir. Cuando el enemigo está desorientado, hazte el loco.

La campaña electoral peruana se ha puesto bonita y son otra vez los jóvenes los que van a tener un rol importantísimo en elegir a quienes gobernarán a partir julio del 2016.



San Isidro, 15 de marzo del 2016


viernes, 19 de febrero de 2016

Acuña ya ganó

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César Acuña y Keiko Fujimori

Es posible que el tío Acuña pierda las elecciones del 2016. El carga montón que con razón le han armado ha sido grande y él ha contribuido metiendo la pata como cancha. Pero a la larga, estemos seguros de que un Acuña ganará las elecciones. No César Acuña o su hijo, sino un doble del político cajamarquino. Sea un Rodríguez, un Mamani o un Pardo, la persona que triunfe en las elecciones venideras tendrá el nivel cultural del César Acuña de hoy.

La educación, cada vez peor


Seamos claros, la educación en el Perú está en nada. Basta darse una vuelta por el centro de Lima para comprobar que entre los huevos duros de codorniz, el ceviche con bacteria, y los alcaldes que borran murales artísticos, lo único en común es la educación nivel subsuelo de hoy en día. Y ojito que San Isidro o Miraflores no son la excepción, sino el promedio. Y si la educación está así, obvio que la gente que vota en elecciones está igual. Luego, si la educación de la gente exige regalos en lugar de propuestas, música en lugar de programas, un día no muy lejano, otro Acuña, acaso con más labia y menos plata, pero igual de mal educado y peor preparado que César Acuña, terminará por gobernarnos.

Alan García 1985 vs Alan García 2006: mimetizándose con el elector


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Alan García en campaña en 2011

El Alan García de 1985 hacía de las plazas un ágora de educación política. Oírlo era un gusto y un aprendizaje. El Alan García del 2006 copió a Alberto Fujimori para convertir sus mítines en celebraciones reguetoneras donde siempre culminaba los mítines empujándose visiblemente un vaso de cerveza. ¿Por qué el cambio? Porque la educación de la gente ya no exige ideas, sino emociones. Había que hacerse el “achorado”. Elegir entre Adán Smith o Lenin es un ejercicio mental que se rechaza. Mejor es bailar o beber cerveza, y si hay bailarinas con poca ropa, mejor que mejor.


Fujimori, inventó la calatería.


Después del Alan García de los 90, nuestros gobernantes han sido Alberto Fujimori, Alejandro Toledo y Ollanta Humala. Fujimori tenía una cultura tan pobre que no hacía mítines políticos sino shows en los que hacía bailar a cumbianberas y candidatos, al ritmo de su propia canción: el baile del chino. Los discursos los reemplazaba con arengas que exacerbaban el odio contra lo que él llamaba “políticos tradicionales”. Intercalaba esas arengas con canciones y bailarinas semidesnudas. Música y calatas como cancha. Rosy War inauguró esa nefasta época. Sus acólitos repartían bolsas de arroz o menestras y calendarios. Fujimori apuntaba a los instintos más básicos de la gente, para convertirla en público cautivo, gente que viviera comiendo de su mano. Lo que el bueno de Alex Kouri llamó “público cautivo”.

Alberto Fujimori
Alberto Fujimori en campaña
Aceptémoslo, el chino hizo escuela, el estilo lo han copiado los que han venido detrás, Cesar Acuña el que más, pero no el único. Alejandro Toledo tenía los mismos problemas de Fujimori con el idioma y sabía más de bebidas espirituosas que de pintura, literatura, educación, o siquiera de cine. Ollanta Humala tampoco resuelve el problema de una educación con muchas lagunas y es casi lo mismo que los mencionados previamente.


Acuña, a la larga ganará.


De seguir como vamos lo seguro es que algún día, alguien del nivel cero cultural de César Acuña, nos gobernará. La gente cada vez exige menos, porque su educación es peor. Acuña, este o el que lo reemplace, no es culpable del nivel cultural que tiene, es lo que recibió del sistema. Educado en una familia campesina y probablemente estudiando apenas la primaria, ha llegado más lejos que otros que tienen educación universitaria. Acuña es el clásico emprendedor que tiene ahorros por miles o cientos de miles de dólares en los bancos, pero tiene a sus hijos durmiendo en un cochecito debajo de sus mercancías, o debajo del mostrador de la tienda: la plata por sí sola no compra criterio ni educa.

¿Se puede evitar esto?


Sólo con mayor y mejor educación se puede evitar el despelote que será el futuro. Y cuando decimos despelote, decimos que nos gobernarán turbas con palos. Pero entendamos algo, esto no significa torturar a los estudiantes con más horas estudio ni con tareas interminables que deben resolver los padres. Mejor educación debe pasar por aprender de los países que mejor lo hacen. Necesariamente pagar mejor a los docentes o nadie de algún nivel querrá enseñar nada. Los docentes, tienen que vivir bien y no trepados en combis y con los zapatos rotos. Lo contrario es seguir como estamos: una educación al final de la cola en américa Latina.  Y enseñar valores o todo estará perdido.

Nos hemos nivelado todos hacia abajo y la educación de nuestros presidentes es paupérrima, están en nada. Su nivel cultural es de pena y su manejo del idioma lamentable. Los candidatos en las elecciones 2016 no solucionan esta deficiencia, salvo Alfredo Barnechea y Alan García, los demás presidenciables son de una pobreza intelectual que da vergüenza. ¿Y cómo entonces son candidatos presidenciales? Porque la valla de la exigencia ciudadana a los candidatos ha sido bajada.

A peor educación de los peruanos, más baja  la exigencia ciudadana a los candidatos y peor presidente para gobernarnos. Esa es la cuestión que hay que cambiar.

Pueblo Libre, 17 de febrero del 2016


jueves, 24 de septiembre de 2015

Milagros Leiva ¿Ángel o Demonio?

La mañana del once de setiembre, los sectores más conservadores del país pretendieron convertir a Milagros Leiva en una Cármen Aréstegui peruana. La elevaron a los altares llamándola “valiente periodista”. Acusaron al gobierno de “chavista” y a Nadine Heredia, de haber hecho botar a la Leiva del grupo El Comercio. Milagros Leiva era una víctima del poder palaciego.

El Peaje Más caro del Mundo


Ese mismo día por la tarde directivos del grupo El Comercio la dejaron sin piso. Informaron que la Leiva había sido despedida por “vulneración de los principios rectores” y de su contrato. Luego se supo que la Leiva había realizado pagos por 30,000 dólares al prófugo Martín Belaunde Lossio por un concepto que ella definió como “peaje”. Sus jefes no estaban al tanto del pago. La empleada les ocultaba información. No sólo eso, ni siquiera les preguntó si el grupo El Comercio podía pagar la cifra a cambio de alguna información importante. Cualquier empresa a la que una empleada oculta información que es insumo del negocio, estaría en el derecho y el deber de despedirla por pérdida de confianza, eso es claro. Nadine Heredia no tenía nada que ver.

Milagros Leiva
Pero ¿de dónde salieron los 30,000 dólares? El cuento de Milagros Leiva de que eran dinero de su peculio es bastante difícil de creer. Pensar en que como ella dice es una “periodista apasionada” y que por ello pagó 30,000 dólares por un peaje que no la conducía a nada, es ser muy ingenuos. Pero en el ánimo de no pensar mal, hay que creerle. La siguiente pregunta es ¿qué obtenía Milagros Leiva con ese pago? Ella ha dicho que le permitió ver pruebas que “se traerían abajo al gobierno”. ¿Y las pruebas? Bien gracias.

En primera instancia la Leiva ha dicho que no las tiene, pero ante la poca credibilidad de su testimonio, ha dicho que sí las tiene, pero que necesita la “autorización de sus fuentes” para hacerlas públicas. ¿De qué fuentes habla? Si pago 30,000 dólares a MBL por ellas, es claro que él es la fuente. No entendemos porqué debe esperar el permiso de Belaunde Lossio para soltar unas pruebas que traerían abajo al “corrupto” gobierno. En todo caso, ¿hasta cuándo deberemos esperar?

Jugando al Golpismo: ¿Ángel o demonio?


¿A Milagros Leiva le sobra la plata? Hay quienes creen que los 30,000 dólares no salieron de ella. Que el dinero fue entregado por un grupo con intereses políticos para tumbar al gobierno con algún escándalo mediático que la Leiva facilitaría obteniendo información comprometedora de MBL. La jugada abortó cuando Belaunde no pudo aportar nada. Se complicó cuando la fiscalía boliviana puso en evidencia las andanzas y pagos de la Leiva a Belaunde Lossio. Una periodista haciendo pagos a un prófugo de la justicia es una mala cosa. Los bolivianos aún están investigando.

Es posible que el gobierno de Ollanta Humala tenga cosas que ocultar. Pero mientras eso no se pruebe todo son conjeturas. También es posible que existan grupos jugando al golpe de estado, a la caída violenta de un régimen que miran con desagrado. En ese escenario, la presencia de periodistas que se convierten en noticia, es ciertamente una muy mala noticia. Los tiempos de las periodistas geyshas no están lejanos. Esto sólo comprueba la precariedad de nuestra democracia. Hay gente que no quiere construir un país apuntalando la democracia y esperando su turno de presentarse a las urnas. Quieren el caos para ver qué cosa pueden pescar. Ahora sabemos que la Leiva no era un ángel ¿será demonio o simplemente una periodista muy ingenua? ¿Y la derecha peruana? Se ha lavado las manos. Las investigaciones judiciales nos dirán si Milagros Leiva es un ángel o un demonio. 

San Isidro, 24 de setiembre del 2015.

jueves, 30 de abril de 2015

Minería en Arequipa y Abuso Policial: Cara y cruz de la misma moneda

Antonio Coasaca Mamani es un nombre que nos remite a pueblo inmediatamente. Y lo es, pueblo. Un hombre de pueblo, un agricultor sin fortuna, un hombre maniatado entre diez policías vestidos como comandos de EEUU en Irak, grandes, bien comidos y armados hasta los dientes, que lo levantan en vilo y le pegan. Antonio Coasaca también es un nombre que debería remitirnos a suerte. Porque en el fondo, Antonio Coasaca es un hombre que ha tenido mucha suerte. Lo esperaban algunos años en la cárcel luego de ser exhibido en la TV peruana como violentista y con armas en la mano; probablemente ser empapelado como miembro del MOVADEF, y luego una acusación fiscal fulminante con las pruebas sembradas diligentemente, por un sector de la policía peruana. El suertudo señor Coasaca se ha llevado una pateadura que le ha significado el enyesamiento de algunas extremidades. Fue detenido sin un rasguño, de modo que esos golpes son parte de alguna tortura y deberían ser investigados. Pero Coasaca es un ciudadano tan pobre que ni siquiera sabe que tiene derechos y no podrá pagarse un abogado que lo represente. Su suerte fue que el momento en que lo sembraron fue filmado y se conoció la verdad.

Antonio Coasaca siendo sembrado por policía encapuchado

El video es indignante y lo mostramos aquí. Algunas preguntas se caen de maduras. ¿Con qué frecuencia la policía actúa de esta manera? ¿Por órdenes de quién? ¿Qué ganaba la policía pudriendo en la cárcel a un ciudadano sin fortuna? ¿Si la policía no ganaba nada, quién sí ganaba algo? ¿Cuáles son con precisión los delitos del policía que sembró las pruebas a Coasaca? ¿Quién mandó al coronel Meza a incriminar a Coasaca? ¿Se actúa así en Conga? Algo muy turbio tiene que ocurrir para que frente a las protestas ciudadanas, la policía violente procedimientos que ni siquiera parece violentar con las organizaciones criminales organizadas.

¿Cómo se construye un país así? Cuando se nos dice que la comida nos ha “integrado”… ¿Se refiere a ésta clase de integración o debemos decir desintegración? Cuando diarios como “El Comercio” y toda su cadena de medios nos inundan con frivolidades del tipo “Esto es Guerra” ¿Lo hacen para no mostrarnos el lado oscuro del sistema bajo el que medran? Repito ¿Cómo se construye un país así? Como dijo hace ya algún tiempo César Hildebrant, la derecha peruana no quiere construir un país, quieren administrar un burdel, una chacra, un cementerio de lujo para momios, y andrajosos que miren desde detrás de las rejas ofreciendo una chuchería. Integración es respeto por las opiniones del contrario. En el tema de la minería, el sector poderoso, las mineras, no quieren diálogo, no quieren interlocutores, no quieren integración ni oír reivindicaciones. Quieren sangre e imposición. Es sintomático cómo la ciudad de Lima, a través de sus diarios más encumbrados, parece estar más interesado en el tema minería que las propias regiones en las que suceden los problemas.

Es Lima, siempre Lima. En el poblador muerto en Islay, en los ciudadanos a los que se sembró piedras en los bolsillos, en el ciudadano Coasaca, en el armamento utilizado, en los regimientos de policía con órdenes de tirar a matar, siempre está Lima actuando a través de la policía o FFAA como ejercito de colonización, para torcer la mano y voluntad ciudadanas, en favor de alguna gran empresa o transnacional. ¿Se puede construir un país así? A lo largo de nuestra historia, desde la llegada de los españoles, que curiosamente también venían en busca del oro, esa ha sido nuestra historia. Un contingente de uniformados es enviado de Lima y se produce una matanza que los medios limeños se ocuparán de ocultar convenientemente, o de satanizar a las víctimas. Es la apropiación limeña de las riquezas de los departamentos, a través de leyes, con la fuerza de las armas. ¿Se puede construir un país así?


Una Solución desde la Derecha no Partidaria


Juan Carlos Tafur y Rosa María Palacios (y yo que soy nadie y soy de izquierda) han propuesto que la propiedad de los productos del subsuelo sean del propietario del suelo. Esto ocurre en EEUU y debe ocurrir en nuestro país. Esto terminaría la interminable guerra por la minería y por otras riquezas como el gas o el petróleo. Tafur dice que en este tema él va más allá de lo que la izquierda pide. Y tiene razón. Un sector de la izquierda peruana se opone a esto. Es el paternalismo. Lo que queda claro es que el país necesita empezar a dialogar sin presiones de las mineras en busca de una solución real y de largo plazo al problema de la minería y otras riquezas.

Una Solución Pragmática


Que se encuentre esa solución lo van a agradecer ciudadanos como el señor Coasaca, que son abusados, empapelados y encarcelados en nombre del no-diálogo (A propósito, no he sabido que nadie se disculpe con el señor Coasaca: ni el ministro, ni el jefe de la policía, ni el coronel que lo sembró). La fórmula para hallar la solución debería ser simple e irrenunciable: dialogar, dialogar, dialogar; aunque nos tome 10 o 20 años, hay que dialogar buscando salidas. La gente no se opone por loca. Ni por que existan “agitadores”. Tan no existen “agitadores” que tienen que inventarlos, como al señor Coasaca. Hagámonos todos un favor y empujemos un diálogo serio, sin complejos, sin condiciones ni plazos.   

Entre diez armados como para la guerra de Irak, descalzo, abusado.



Pueblo Libre, 30 de abril del 2015


viernes, 3 de abril de 2015

La Vida en Serio, en Juego o como Vacilón

¿Los peruanos nos tomamos la vida en serio, en juego, o como vacilón?

Waldir Saenz, notable filósofo blanquiazul, lo definió así  en su corta estancia en norte américa:  “En EEUU se trabaja mucho y se divierte poco. Acá (Perú) se divierte mucho y se trabaja poco”. Los norteamericanos viven para trabajar; los peruanos viven para la diversión. Los norteamericanos, como los alemanes o los japoneses, incorporan una cultura del trabajo que atraviesa sus vidas. Eso los ha llevado a ser naciones prósperas, pero también a problemas que nosotros no conocemos. Los norteamericanos, como los alemanes, tienen millones de personas viviendo de programas de ayuda del estado, gente que vive debajo de una escalera, en harapos. Esas personas son la vergüenza de esos países, ejércitos de gente estirando la mano. La competitividad o la falta de ella lo permea todo. Eres competitivo, ganaste. No lo eres, perdiste. Y la diferencia o la distancia entre el que es competitivo y el que no, es enorme.  

Pobreza en Alemania (también)

La Vida en Serio


En Japón el problema son los suicidios. Tienen la tasa de suicidios más alta del mundo. Otro problema es la soledad, el silencio, la rigidez. Llegar tarde una vez es malo. Abrazar a alguien es una extravagancia de otros. Esa rigidez los lleva a la soledad, a una vida plena de logros materiales en donde les es posible comprar toda la tecnología que desean; pero no tienen ese querer que tenemos los latinos: una sonrisa, un beso, un abrazo, apretar la nariz del otro, besarle la frente. Para ellos la vida no es juego, es algo muy serio y así se lo toman hasta la neurosis, es lo único que conocen.


La Vida en Juego


En el intermedio, entre nuestro exceso y la visión japonesa,  algunas de nuestras costumbres nos salvan. Un plato de comida es importantísimo porque se adora la comida y ésta salva, de la depresión, de la neurosis, del suicidio. Pero también el abrazo, la caricia, una llamada telefónica entre parientes, la reunión familiar a la que renunciamos más ahora último, todo eso nos llena de un regocijo que nos alimenta y salva. A algunos los salva la pichanga de fulbito. La pichanga en si es tomar la vida en juego, pero después de la pichanga viene el trago, eso es tomar la vida en vacilón y allí ya hay un problema: el juego tiene reglas, hay que jugarlo limpiamente, existe un ganador, o varios ganadores. En el vacilón no hay reglas, no hay un ganador sino muchos perdedores. Después de la pichanga viene el trago, que éste no nos beba debería ser lo más importante.

Cómicos Ambulantes: la informalidad o la vida como juego

La Vida como Vacilón


En el Perú nos hemos ido al otro extremo. Todo es diversión. Una fiestecita mediana o grande, una reunión de amigos donde se come y bebe a raudales, una pichanguita sazonada con algunas o muchísimas cervezas, todo es siempre diversión. Si se hace teatro, tiene que ser en plan relax; si se hace cine igual, mucha jerga, mucha criollada, y sobretodo, mucho vacilón. Allí está Asumare I y II: un cine adefesiero que sin embargo tiene el éxito de público asegurado y hasta se le quiere dar un cariz intelectual. Si es música también es diversión. Y así, el vacilón, la juerga, la francachela, la pichanga, la cuchipanda y la chupindanga; todo, es permeado por una forma de vida que jamás parece tomar en serio nada y más bien profundiza en la improvisación, en el desorden, la desorganización, la carencia de estándares mínimos de calidad en todo. El transporte público, por ejemplo, es un vacilón de seudo empresarios y autoridades para las que también el transporte y su normativa son un vacilón. El resultado son muertos por centenares en las pistas. Y ese parece ser nuestro destino escrito. Maktub. ¿Algún día cambiaremos?  Yo creo que es posible. Hay que sembrar ideas, valores, ideales, en el suelo correcto. Como dice la biblia, “No tires perlas a los cerdos porque voltearán y os despedazarán”

En Perú, o más precisamente, en muchas ciudades del Perú, comenzando por la capital, Lima, se ha confundido el juego con el vacilón y se convierte todo en éste último: la política, el estudio, el deporte, el trabajo, el arte, la vida. Ese es nuestro problema. No tomamos la vida en juego, con unas reglas, una disciplina y una dimensión lúdica; no, la tomamos en plan vacilón, comer hasta reventar, chupar hasta morir, bailar hasta que el cuerpo no aguante y nos echen de la disco. Sin reglas. Vivir sin reglas, nos lleva por ejemplo a arrimarle la basura al vecino, y no importa si se molesta, porque no se valora la amistad; sacar la basura a cualquier hora es no tener reglas, pero también no tener cerebro; zamparse en la cola del pan o en la bodega es no tener reglas; pedir o pagar coimas, no sancionar lo sancionable, todo ello es llevar una vida sin reglas. Esa es, como dirían los administradores, la debilidad y amenaza de nuestro FODA nacional.

¿Cómo salir de esto? Con disciplina. Enseñándola desde muy chicos. Para ello deberíamos convertirlo en objetivo nacional. Menos días del chicharrón y el ron; aunque sea un día de la disciplina.

Sangre en las Pistas: La vida como vacilón sangriento


Pueblo Libre, 3 de abril del 2015.


sábado, 14 de febrero de 2015

Comer en Lima: Una sucia aventura

Cuando hace tres años Iván Thays escribió que la comida peruana era un petardo gastronómico e indigesta, el primero en atacarlo fue Gastón Acurio. El mediático cocinero escribió de Thays “No sé quién es, ni le hago caso”. No fue el único. Después de Acurio decenas de cocineros del exclusivo club de Gastón, insultaron públicamente y con saña a Iván. Nosotros dijimos lo nuestro. Pero esto de escribir verdades es como el fútbol, da revanchas, y la revancha de Thays ha llegado pronto de la mano de insectos y roedores en fast foods y restaurantes.

En éste local empezó el escándalo
Lo de Domino’s Pizza es un juego de niños a pesar de las cucarachas. Comer en Lima ha sido siempre una sucia aventura y más ahora con el "éxito de la comida peruana", que ha llevado a que cualquier hijo de vecino se convierta en empresario de la comida. Desde hace un año debo almorzar en el centro de Lima por razones de trabajo. El primer día sufrí pensando en que llegaría la hora del almuerzo y mis anteriores experiencias en el centro habían sido nefastas. Yo, nada que ver con el choclo con queso de carretilla, o el huevo duro con papa sancochada, que inundan las calles céntricas. Tampoco con las fast food, pues trataba de conservar la forma humana sin parecerme a esas auténticas orcas humanas surgidas a propósito del boom gastronómico. Sufrí entonces toda la mañana, preguntándome que pasaría a la una de la tarde. 





Cuando Comer es lo "Real-Maravilloso"


A la una en punto empezó el suplicio. En Lima la gente se para al costado de tu mesa, sin roches, sin paltas, a esperar que termines para tomar tu asiento. Una onda a lo bestia y lo más incivilizada del mundo, pero es lo que hay. A mi pesar hube de hacer cosa parecida, algo más caleta, desde la entrada del establecimiento. Me paré allí apuntándole a una mesa con cara de que la iban a desocupar, con la intención de salir yo corriendo como Usain Bolt para hacerme con el asiento liberado. Error. Otros competidores me ganaron vez tras vez, porque estaban varios metros más cerca que yo, parados junto a la mesa. Finalmente Ventura se apiado de mi. Ventura no era la suerte, sino el propietario del restaurante y me dijo “¿Nuevo, verdad?”, le dije, “Nuevo e irrenunciablemente vergonzoso”. Me miró con lástima y me explicó mientras me cedía su asiento, “Ven, siéntate aquí por hoy, pero si no te vuelves medio sinvergüenza sufrirás mucho para comer”.  

Agradecí el consejo y tomé asiento dispuesto a aprender todo lo que pudiera. Una vez sentado me percaté de que los comensales en derredor no tenían bandera, es decir, gente inescrupulosa como aconsejaba Ventura, es cierto; pero con modales de cargador de mercado: sorbían, se sonaban los mocos, los codos recostados en la mesa, la cabeza sin levantarse del plato, con hawaianas y bermudas y polo barato de Gamarra. De locos. Y las señoritas que atendían, unas diosas. Vino una de ellas muy linda con lunar en la mejilla y dentadura de perfectos dientes pequeños, que mientras pasaba un trapo a la mesa, me dijo sin mirarme “Qué se sirve”. Así, sin tono de pregunta. Le dije, ya obviamente fastidiado, “¿Buenos días no?” Me miró incrédula y preguntó “¿Cómo dice?”. Pues eso, era linda, más yo no me iba a retractar, le dije “Que no deberíamos perder la educación, siempre un buenos días es mejor”. Respondió “Uhm ¿va a comer o no?

Después de que se fue con mi pedido apuntado en un papel manteca (y no hablo de aquellos papeles marroncitos de antaño, sino de un papel sucio de manteca) la vi aproximarse al hueco de una puerta, gritar hacia adentro anunciando los pedidos, recoger algo y volverse con idéntica premura hacia otras mesas. Al costado de ella una puerta lucía semi abierta y con  la luz encendida. Era el baño de hombres. ¿Un baño junto a la puerta de la cocina? Que digo, no junto, adosado, soldado, codo con codo, la puerta del baño de hombres y la puerta de la cocina de la cual salían nuestros alimentos, estaban pegadas una a la otra como dos amantes en su noche de bodas. Es decir, alimentos y microbios se complementaban a la perfección. Una pena, pero más que nada una humillación al sentido común y el amor propio.

Vino mi comida, que no era la gran cosa y costaba como si lo fuera. Me persigné varias veces, como si fuera a disputar la final de la Champions y empecé a ingerir. No mentiré, cada bocado que llevaba a mi boca era un auténtico suplicio preguntándome si tendría que salir corriendo hacia ese baño que me había disgustado tanto. Entre tanto un muchacho salió de la cocina, dio un paso para ingresar al baño y cerró la puerta tras de sí. Demoró varios minutos adentro y finalmente salió retornando a la cocina. Fue suficiente, me levanté, pagué a Ventura estoicamente y me fui de allí.

La Verdad Gastronómica Monda y Lironda 


Es sabido en casi toda Lima cuadrada que en ese ámbito sólo hay tres o cuatro lugares que merecen el nombre de restaurantes. Están ubicados a media cuadra de la plaza de armas. Eso es todo, lo demás son cientos de establecimientos donde comerciantes inescrupulosos la pegan de empresarios y contratan como personal de cocina a cocineros que no son tales, que carecen de carnet de sanidad y desconocen las mínimas prácticas de higiene. No tienen una educación sustentable y el trabajo les ha caído del cielo y sin exigencias. El personal que atiende las mesas puede ser peor. Es común verlos frotarse las narices mientras esperan un plato o recogen un pedido. También se toman el cabello o el rostro y se secan el sudor con el dorso de las manos que manipulan nuestros platos. Algunos llegan a atender en etapas de tos y estornudos. Todo vale. Lo triste es que los comensales no exigen algo diferente, llevan la bandera arriada y muchas veces es porque no conocen otra cosa y su poca educación no les permite ver el riesgo que corren comiendo en semejantes condiciones. Como dijo mi hermana, tienen la valla puesta muy abajo.

Es la verdad. Lima es una ciudad donde comer es una sucia aventura. Solicitar permiso para ver el estado de las cocinas es algo que los propietarios jamás permiten y las municipalidades no practican. La experiencia narrada más arriba no es ficción sino la verdad tal cual. El problema no se reduce a Lima cuadrada sino a todos los distritos. A las autoridades no les preocupa ésta situación y cuando reciben alguna queja o denuncia ésta sirve para extorsionar al establecimiento denunciado, más no para sanción, multa o mejora. Así, la afirmación de que somos capital gastronómica de latinoamérica es una broma asquerosa e insalubre. Pronto empezaremos a aparecer entre los lugares peligrosos para visitar, como aparecíamos en tiempos de la subversión. Entonces toda la fantasía se derrumbará.

Higienizar o Morir 


Quien piense que comer higiénicamente es asunto de pagar más, no tiene la peregrina idea de qué va la cosa. La higiene es innegociable y los precios deben incluirla como un insumo más. Si por abaratar costos se prescinde de la higiene mal negocio hacen los comensales. Además, nada garantiza que los restaurantes caros tengan mejor higiene que los baratos. En mi criterio, la gran deuda de los servicios en Lima está en los campos del transporte y la comida, y ésta última por la falta de higiene y en ésto hemos sido grandes hipócritas callando la verdad. A la distancia de 3 años, Iván Thays ha demostrado tener razón como una catedral y Gastón Acurio ser por lo menos un tipo desconectado de la realidad, sin cultura ninguna y en el peor caso, un inescrupuloso como el que más, al que sólo le importa su negocio. En el escándalo de los fast food no ha dicho ni media palabra.

Pueblo Libre, 11 de febrero del 2015.