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lunes, 29 de febrero de 2016

César Acuña: duro de matar

Como un mago con una chistera inagotable, César Acuña no para jamás de sorprendernos. Tiró  millones de soles construyendo obras faraónicas en Trujillo para satisfacer su ego y su necesidad de votos. Pero en su aventura presidencial ha roto records. Cada mañana una nueva trampa. Un ardid, una nueva falsificación, un roche nuevo. ¿Es de verdad este hombre que se victimiza y se muestra como emprendedor? ¿Es tan ingenuo como quiere hacernos creer, que no distingue la diferencia entre un delito y una viveza? Todos los días César Acuña se dispara a los pies.


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Pero nunca acaba de morir. Ni los plagios, ni el dinero regalado en campaña, ni las renuncias de los vicepresidentes, ni los dineros malversados, ni las denuncias de su ex esposa, NADA; César Acuña como Bruce Wilis es un tipo duro de matar. Por mucho menos está preso el Goyo Santos a quién hasta hoy no se ha probado nada; A Acuña lo han filmado cometiendo delitos, está probado que ha fraguado documentos con el sello de su universidad, que ha plagiado las tesis, que ha robado la autoría de un libro. César Acuña sigue trepado como Leonardo Dicaprio a la proa del barco de su candidatura que se hunde. La diferencia es que el barco de Acuña no es el Titanic, sino un barco pirata con la enseña de la calavera y los huesos, la pata de palo y el ojo parchado. Igual, César Acuña es muy duro de matar. 


Anel Townsend


Acuña: el Superman


Acuña se irá ¡Aleluya! y me parece bien por la gente honesta del país, que es “como cancha” y que veíamos estupefactos a este señor cometer delitos frente a cámaras proclamándose inmune a las leyes. Pero Acuña no se irá sin más. Puede reclamar legítimamente haber tenido comiendo de su mano a muchos encopetados limeños de renombre y con más educación que él, además con títulos profesionales de verdad, pero que le hacían venias como los malos a Superman. Allí está el presidente del congreso peruano, Luis Iberico riéndole las gracias; el presidente de la comisión de ética, señor Lay, haciendo silencio; el ex director de El Comercio, Francisco Miro Quesada, de rector de la UCV; o Beatriz Merino, ex premier, ordenándole la casa (UCV); o el general Donayre, superado en hilaridad por su nuevo jefe.

Que Acuña no estudie, no significa que a él no se le deba estudiar ¿Cómo es que éste hombre de corta estatura, que se atropella al hablar y que muy probablemente no hizo la universidad, logró poner de rodillas a mucha gente en base a un dinero cuyo origen habría que investigar? Somos un país en el que el vivo llega a ganar 56 millones al año, por ahorro en impuestos, mientras que profesionales que se quemaron las pestañas estudiando, pagan sus impuestos y cumplen la ley, las pasan cuadradas para llegar al fin de mes. Otros incluso deben migrar para regalarse un futuro mejor. 

Con Acuña hemos visto el patetismo, de defensores increíbles DEFENDIENDO lo indefendible ¡Ni el fujimorismo! Cómo se chamuscaban, cómo ardían en esa defensa los nombres, los apellidos, la alcurnia. Algunas culturas antiguas sometían al fuego las cosas viejas para purificarlas al arder. Así han ardido por Acuña la vanidad, la pequeña reputación, el orgullo, el ego. Mejor que mejor. Hasta parecería una cosa buena tanta purificación, pero ha estado marcada por la compra de personas y eso no es bueno.

Lecciones de Honestidad


Sin embargo no todo ha sido ignominioso. En medio del carnaval, ha habido nombres valiosos que han dado una lección de honestidad, la han chuntado. Hay personas para las que su honra vale más. A Alberto Borea le han ofrecido dineros para ser el abogado mediático de Acuña.  El ha rechazado el encargo y el dinero manteniendo limpio su nombre, como lo mantuvo en los 90. Lo mismo puede decirse de Otoniel Alvarado, el correcto profesor que reclamó la autoría del libro que usurpó Acuña. Eladio Angulo quien no obstante ser rector actual de una de las universidades de Acuña, no ha dudado en desconocer que su firma sea una de las presentadas por Acuña para validar sus usurpaciones. Sigifredo Orbegoso, también empleado actualmente de Acuña y antes rector de la UCV, ha rechazado también como verdadera una firma supuestamente suya. Eso es tener coraje y principos. Podrán despedirlos más adelante, pues despedirlos hoy sería una torpeza. Pero ellos prefieren eso a ensuciar sus nombres. Esa es una lección para más de uno.

24 de febrero del 2016.


lunes, 1 de febrero de 2016

Revocar a Elidio Espinoza: cambiar mocos por babas

A Elidio Espinoza lo quieren bajar. Desde hace algunas semanas en Trujillo la voz es revocar a Elidio Espinoza, el alcalde elegido en las últimas elecciones. Hay que juntar firmas, dicen los promotores. También dicen que Elidio no hace nada, que la ciudad está abandonada, que los parques están secos, que la basura, que no hay obra. Pero Elidio Espinoza le ganó la elección a la maquinaria de Acuña y eso ya vale un aplauso, más aún con lo que ahora se sabe de Acuña. Y los ataques a Espinoza son más bien extraños.


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Elidio Espinoza derrotó la maquinaria electoral de Acuña
Espinoza puede ser muchas cosas, pero no parece ser un tipo corrupto. Cuando se pretende revocar a un tipo honesto me parece que el mundo, o el Perú, esta de cabeza. Patas arriba y que vamos por mal camino. Es cierto que a  veces Elidio Espinoza peca de soberbio, de creer que en política basta la honestidad y el voluntarismo para ser reconocido, es un poco el “Villarán” de la política trujillana; pero más allá de eso no se le puede reprochar nada y se le reprocha todo.

La gente aduce que Espinoza no hace obras. A mí me parece de locos. Elidio ha dicho que las habrá en su momento. Acuña se fue dejando una deuda de 27 millones de soles. Con esa deuda ¿cómo hacer obras? Los parques de la ciudad han venido amarillando desde que entró Elidio Espinoza y la gente culpa a éste por el descuido. Pero fue una deuda de Acuña por 8 millones de soles con SEDALIB, lo que ocasionó el corte del agua en los parques. Espinoza ha ido pagando poco a poco las deudas dejadas por el señor de la “raza distinta”.


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Ex alcalde César Acuña: dejó deduas por 27 millones en Trujillo
Cuando se acusa falta de obras con Espinoza, se hace pensando en los 2 Bypases de Acuña. Durante su gestión como alcalde trujillano, César Acuña construyó un By-pass en Mansiche, que tiene encandilada a buena parte de la ciudad. La obra costó la friolera de 30 millones de soles, no soluciona problema alguno y ha sido un tiradero de plata. Acaso sirva para adornar un tramo de pista y levantar el ego de algunos trujillanos, pero funcionalmente es innecesario. Lo mismo ocurre con el By-pass del óvalo Grau, también construido por Acuña. Es en esa comparación donde Elidio Espinoza pierde.

A Espinoza se le acusa también de la basura que se acumula en distintos puntos de la ciudad. Si en Huanchaco hay basura, Elidio es culpable; si la hay en Víctor Larco, Elidio es culpable. Lo que no se dice es que esos distritos, como otros, no son competencia de Espinoza sino de sus respectivos alcaldes distritales (Acuñistas ambos). Es ignorancia pura y viveza la que lleva a culpar al ex coronel.

En las redes sociales el alcalde trujillano exhibe bastantes actividades relacionadas a la comuna. Ha impulsado actividades culturales como la enseñanza de la marinera en las calles de la ciudad, la vuelta de las retretas a la plaza de armas como forma de rescatar tradiciones venidas a menos. Es permanente su actividad de verificación de que los servidores municipales cumplan con sus funciones y de que los comercios y empresas de la ciudad, como bares, restaurantes y mercados cumplan con las normas vigentes en cuidado de la salud y la moral de la gente; lo que se diría, las cosas de sentido común, tan venidas a menos o descuidadas por nuestras autoridades.
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Bypass de Mansiche


Bypass de Mansiche en el día de su inauguración. Tiene dos "brazos" de ida. No hay forma de retornar. Lo que se gana en tiempo en la ida, se pierde en la vuelta. No existía tránsito que justificara su construcción y llevaba más vehículos hacia el centro de la ciudad, congestionándola.




A Acuña no se le objetó jamás nada. Hacía pistas que se las llevaba la primera lluvia y ni la contraloría ni nadie jamás dijeron esta boca es mía. A Elidio se le objeta todo y se le quiere revocar con estridentes campañas. Cuando a una persona que hasta ahora ha dado muestras de honestidad y de querer hacer las cosas bien se le quiere revocar,  es porque algo se está pudriendo, es que se ha tomado el mal camino, el de la raza distinta que termina en el despeñadero. Ojalá los trujillanos no se dejen llevar de la nariz y apoyen a la autoridad que eligieron en el 2014. De revocarlo, los trujillanos perderían dos años de gestión avanzada y un año más en proceso revocatorio. Casi nada. 

San Isidro, 28 de enero del 2016

martes, 30 de junio de 2015

Huanchaco Quo Vadis

¿Se hundirá Huanchaco? ¿Desaparecerá el balneario? ¿Se convertirá en una pampa muerta de la que huya la gente? En anteriores ocasiones he escrito acerca de Buenos Aires, el desaparecido balneario trujillano (ver video) . Llegué allá en el 2009 y en donde antes había habido una playa sólo vi un muro de piedra muy gris. Hasta el sol se había marchado. Era una cosa muy depre. Si las cosas siguen como hasta ahora, en dos o tres años el balneario de Huanchaco habrá desaparecido. Un muro de piedras habrá terminado por convertir aquello en una cárcel para gente libre. Incluso ahora, para protegerlo de la furia de las olas, ya existe un muro de piedras en un sector del balneario.

Huanchaco en enero del 2015 al fondo el muelle
Cuenta la leyenda que Haya de la Torre venía a Huanchaco a veranear. Que se alojaba en casa de algún amigo y se dedicaba a pensar las cosas del país. En esa época éramos (eran) pocos, pero muy activos. Ahora las cosas son muy diferentes. A mí me sorprende la apatía de la gente. Como diría el Chavo “Es como si sintieran que no sienten nada”. Empezando por los habitantes del balneario y continuando por los habitantes de la ciudad. El quietismo es la muerte y aquí todos están quietos. Eso para Huanchaco es la crónica de una muerte anunciada, irremisible.  Huanchaco es Santiago Nasar.  

En Huanchaco aún hoy se puede apreciar a muchos jóvenes turistas de cabelleras rubias vestidos con sus trajes de neopreno, internándose en el mar para practicar su deporte favorito. También es posible sentarse en la arena y ver pasar caminando gringuitas muy lindas como si tal cosa; gringuitas de las Europas, pero también gringuitas de las nuestras: peruanas. O chicas lindas a lo Mochica, con esas mejillas color capulí y sus cabellos del color de la miel y sus sonrisas a lo Signal; es el lado Baywatch de Huanchaco. Pero también es posible sentarse en esas arenas y mirar el mar, para sentir que el universo está allí, frente a uno, y que uno es una insignificancia, una nada en la inmensidad. O creer en Dios. Para todo eso da Huanchaco. Hasta para pescar.

Se vende de todo y se come bien. La actividad nunca cesa porque la gente que llega, a veces no se va nunca y otras veces se queda  todo lo posible. Es que Huanchaco tiene ese algo que tienen ciertos lugares: atraen a gente interesante y diferente: románticos enamorados de la vida, antisistema silenciosos que se adaptan a la geografía que los cobija y tratan de vivir con lo mínimo. No quieren luchar contra el sistema, sólo quieren sustraerse a él, cohabitar pacíficamente. Pero también atrae a los que sólo buscan un poco de diversión, y gastar su dinero, decir que estuvieron en Huanchaco y que es pajita, chévere, mostro. O los que vienen en busca del amor, en busca del gringo o la gringuita. Y lo encuentran aunque sea de otro color.

Hay una iglesia (ver video) construida en la parte alta de la rivera. Es una iglesia solitaria, vieja de varios siglos, que parece un guardián protegiendo a su pueblo. Y hay un muelle que se adentra en el mar como cosa ajena y lo parte en dos imaginariamente. Hasta ahora el muelle ha sido la mejor defensa de Huanchaco, pero no hace milagros y con la erosión costera no los hará.  

Iglesia de Huanchaco en enero del 2015

Quo Vadis Huanchaco

El mar jamás ha sido amigo de nadie. Puede ser cobijo y sustento por un tiempo, y un buen día aplica sus leyes naturales barriendo con todo. No sabe de lealtades. El mar de Huanchaco ha empezado a comerse la arena de la playa. Se la está comiendo poco a poco como imbuido de la malhadada burbuja gastronómica peruana. Mientras en el muelle alguna gente pesca, en las orillas la arena se va. Lo que sigue será peor. El mar llegará a las casas más próximas y la gente clamará por protección a sus viviendas. Entonces vendrán las autoridades y levantarán el gran muro protector. 

Después del muro protector, la gente vendrá a Huanchaco y sólo verá la gran pared de piedra gris que atravesará la orilla de norte a sur. No querrán saber dónde comienza ni en donde termina la piedra. Sólo sabrán que allí estuvo el mar, la arena, el Sol, y ya no están más. Es lo que pasó en Buenos Aires; la historia se repetirá. Sé que suena fatal, y no quiero ser premonitorio del desastre, pero es lo que hay. 


San Isidro, 26 de Junio del 2015.


lunes, 9 de marzo de 2015

Trujillo: Cero Problemas ¿Verdad o Mentira? (2)

En un post anterior mencionábamos algunos problemas tangibles y antiguos como la poca presión del agua en la ciudad y la insuficiencia de la potencia eléctrica en las conexiones. El problema es mayor y tiene relación con la propiedad de las cosas. Si no estuviéramos tan distraídos con el día a día, el regionalismo de los trujillanos tan sólo superado por el regionalismo de los arequipeños, tendría razones para avergonzarse. El regionalismo invocado y desarrollado hace apenas 3 o 4 décadas por líderes como Jorge Torres y Guillermo Larco, hoy luce descabezado, declarativo. Es como un niño al que le falta recientemente un ser querido, por abandono, separación o lo que fuere, y ante eso el niño arma un berrinche. Cuando a los trujillanos se les hace ver que ya no son nada, responden con insultos, o con la negación de los hechos, con la mirada al cielo y silbada, o peor aún, responden diciendo “no me digas lo feo, dime lo bueno”.

Éxodo de los Trujillanos


En los últimos años 300,000 trujillanos han abandonado la ciudad impelidos por causas principalmente económicas. 170,000 han huido al extranjero y 130,000 a Lima. La razón principal es que Trujillo no puede garantizarles una calidad de vida adecuada  ni para expectativas mínimas. Para peor, los trujillanos que han partido son los que tienen la mejor educación y preparación profesional. El lugar de los que salen es tomado por ciudadanos con niveles educativos exiguos que sólo garantizan un empeoramiento de las capacidades conjuntas de la ciudad, una paulatina pauperización de las organizaciones locales, entidades del estado y empresa privada.

Empresas Trujillanas para la Nostalgia 

Es quizás en esta última, empresa privada, pero no sólo en ella, que se nota lo mencionado. Hace algunas décadas en Trujillo se fabricaba las gaseosas Twist y Cassineli; la cerveza Pilsen Trujillo y el ron Cartavio. También existía la Mutual Panamericana y el BancoNor perú, entidades crediticias que recaudaban el dinero de los trujillanos para ser invertido en la región, dando trabajo y generando desarrollo. Hoy eso no existe más. El caso de la Pilsen Trujillo es paradigmático. La otrora cerveza engreída de los trujillanos no es más una cerveza local. Su fabricación se realiza en la vecina ciudad de Guadalupe, sus propietarios son la SABMiller (empresa canadiense), por lo que los dineros de la venta de cerveza no se quedan como antes en Trujillo, sino que parten hacia Lima y luego al extranjero. Los trabajadores de la empresa ya no son trujillanos, al igual que el agua con que se produce tampoco lo es. Una muestra del nulo respeto a la marca y a la tradición lo tenemos en la página web de Backus: cinco líneas es todo loque le dedican a la ex emblemática cerveza trujillana. Al revisar la página web dedicada exclusivamente a Pilsen Trujillo, sólo se observa 5 o 6 pantallazosinútiles. Nada de información de los productos o siquiera información histórica o estadísticas. Sin embargo los trujillanos siguen hablando de la Pilsen Trujillo como su cerveza.

Ex Emblemática Cerveza trujillana

 Analizando la información mencionada vemos que el tejido productivo trujillano ha sido desmantelado progresivamente. La propiedad de las otrora fábricas trujillanas ha pasado a otras manos y sus fábricas desmanteladas o reducidas. Algo similar ocurre con la llegada de los supermercados y centros comerciales. El dinero de los trujillanos es recaudado por empresas extranjeras y limeñas que lo remiten a Lima y el extranjero a sus casas matrices. El empobrecimiento galopante de una ciudad que se perfilaba para polo de desarrollo hace pocos años es evidente en los sueldos que se pagan. Un ejecutivo promedio gana en poco más de 2,000 soles.
Banco Nor Perú otrora orgullo de la región

¿Hay Futuro?

Existen en la ciudad familias trujillanas con los dineros necesarios para impulsar nuevas empresas, supermercados y fábricas. También existe aún población con la formación necesaria para emprender exitosamente nuevos proyectos, pero está fallando el espíritu emprendedor. Faltan liderazgos y mejor educación. Y esa es una preocupación. ¿Cuán buena es la educación que se imparte actualmente en los colegios trujillanos? La educación impartida en ellos hasta los años 80 permitió a esas generaciones destacar o adaptarse positivamente en cualquier latitud siendo bien recibidos. ¿Están los nuevos trujillanos siendo educados para tomar las riendas de la ciudad y llevarla adelante? ¿O estamos condenados a ser gobernados en el futuro por gente como César Acuña (que no es trujillano felizmente) que se jacta de no leer ni escribir?

La economía de la región y de la ciudad se ha mantenido soportada por los dineros de la agricultura proveniente de Chavimochic, pero ese dinero ha llegado a la gente en forma de salarios de supervivencia. Ha habido concentración de la riqueza en pocas manos, limeñas o extranjeras para más señas. Es lo de nunca acabar.
Gaseosas Twist 
Sin embargo creo firmemente en la gente de la ciudad. Ocultos, disminuidos por la presión de los ejércitos de foráneos y la fuerza de medios de comunicación alienantes que transmiten formas de vida y valores ajenos a la ciudad, están nuestros valores y tradiciones. Toda la riqueza de una región y una ciudad que se hicieron a sí mismos durante décadas y centurias de soledad, están intactas. La riqueza y fertilidad de nuestros andes, la riqueza de nuestro mar, la productividad agrícola y comercial de nuestra costa, están todos allí. Pero más que todo ello está la gente que se sabe heredera de una tradición valiosa de centurias, transmitida de padres a hijos a través de generaciones.

Si después de todo lo que hemos perdido en estos veinte o veinticinco años, Trujillo continúa siendo la tercera ciudad del Perú, apenas superada por Arequipa, con enmendar un poco el rumbo podremos hacer de la nuestra la mejor región para vivir y de Trujillo una ciudad sostenible con el producto per cápita más rico del Perú. Eso si corregimos el rumbo, sino el futuro pinta negro para una ciudad tan rica.

06 de marzo del 2015


sábado, 29 de noviembre de 2014

La Niña del Ayer

Todos hemos tenido unos vecinos de ómnibus alguna vez. Cuando estudiábamos, o en el camino del trabajo, o de la universidad. Son gente  con la que coincidimos en ruta  y a la que llegamos o no a conocer. Aparecen una vez, luego otra, de pronto se vuelven habituales, y un día desaparecen sin dejar rastro. No viven en nuestro barrio. Solo están allí como un aviso, un recordatorio, una invitación a que se amplíe nuestro mundo. Días atrás pasé cerca de una dama en una reunión. Al pasar junto a ella, pude ver su rostro pecoso, su cabello castaño abundante, la raya en el centro ordenando esos cabellos que se levantaban suavemente como una llamarada. Esa imagen me retrocedió a muchos años antes y recordé a la niña del ayer.
En el quinto año de secundaria tuve varias vecinas de ómnibus, cuatro o cinco, quizás fueron más y las he olvidado; chicas preciosas como todas las trujillanas que he conocido. Ellas hacían del viaje al colegio una aventura agradable con su belleza y frescura. Había una que era casi una niña. Debía andar por los trece o catorce años. Vestía el uniforme único de aquellos tiempos; tenía el cabello ligeramente ondulado, castaño claro, hasta los hombros. Tenía la piel clara, teñida de pecas en su rostro, como si hubiera comido tanto chocolate que se estuviera manchando desde adentro hacia afuera, junto con esa nariz a lo “Hechizada”, ornada de manchitas marrones. Nunca pareció prestarme atención. Valgan verdades, yo tampoco se la prestaba. Era linda y todo, pero cuando uno está en quinto año de secundaria y tiene 16, las de tercer año parecen unas niñas. Eso era ella entonces, una niña, ideal para un hermanito menor si lo hubiera tenido. Yo prestaba atención a otras chicas igual de lindas. Una de ellas era mayor que yo, con unos enormes ojos oscuros y pestañas como sombrillas; no me hacía el menor caso, o eso era lo que ella decía, porque 18 meses después fue ella la que me habló. Las otras tres chicas estaban que ni pintadas para mí. Nos mirábamos con una sonrisa casi siempre. A veces yo subía a un ómnibus y me la encontraba a una, otras veces me encontraba a otra. Casi siempre encontraba a alguna y rara vez coincidían dos de ellas. Cuando me trepaba tarde al ómnibus, y eso ocurría pocas veces, me encontraba a la niña de esta historia. 

La niña del ayer
Un día subí tarde al ómnibus y me la encontré. Ella sentada en el asiento delantero, blusa blanca y limpia, muy señorita. Yo, ni hablar, en quinto año en San Juan, eras impecable o nada. Había subido a ese ómnibus amplio y azul, con la esperanza de encontrarla. Me senté en los asientos posteriores. Era fin de año y estábamos en los últimos días de clases. Probablemente jamás la volvería a ver, ni a ella ni a otras de mis vecinas de ómnibus. Quizás fue por esa razón que la miré un poco, de espaldas a mí apenas podía ver su cabellera. Miré la calle y luego a ella. Entonces ella volteó, me quedó mirando unos segundos y luego me regaló una sonrisa, la más linda que yo hubiera visto jamás hasta entonces. Fue un momento inolvidable, apenas duró unos segundos, pero es de aquellos que no se olvidan. No dije nada, sólo le respondí con otra sonrisa, apenas por condescender a esa especie de aceptación de última hora, como decir hola vecino, vecina, me caes bien, te voy a extrañar. Y nada. Ella dejó el ómnibus en su paradero y después yo hice lo mismo en el mío. Nunca más volví a verla en persona. No sabía su nombre ni nada. En el verano siguiente su foto apareció en el diario de la tarde con nombre y apellido. La razón no importa. El tiempo hizo su parte y yo olvidé ese nombre y luego la fui olvidando a ella.  Hasta ahora en que la recuerdo de golpe con esa imagen eterna de los catorce años en que la vi por última vez.

EPILOGO

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Hay seres como la niña de mi historia que pueblan nuestra vida. Seres que el destino puso cerca y los dejamos pasar. Acaso pudieron haber escrito  junto a nosotros otra historia. Acaso son, como lo sugiere Brian Weiss, esa otra parte de la partícula elemental que somos nosotros, y que vamos buscándonos a través de los tiempos. Acaso sean la media naranja, el alma gemela, ese amor que dejamos de lado porque no lo reconocemos. porque no creemos que sea tan fácil hallarlo, ni que aparezca tan pronto. Y le decimos adiós sin darnos cuenta, para nunca volvernos a ver. A veces son como ángeles que llegan a nuestras vidas para hacernos saber  que la felicidad y la belleza son posibles, si los queremos tomar.

25 de noviembre del 2014

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Trujillo: ¿Cero Problemas? ¿Verdad o Mentira?

Los trujillanos adoramos nuestra ciudad al punto de hacerle daño. Estamos tan convencidos de su belleza que deseamos que nada en ella cambie. Es más, no queremos ni enterarnos de sus males y aquel individuo que los señalare es considerado un mal trujillano, un apóstata, hereje, traidor.

En medio de tanto amor los problemas se acumulan. Por ejemplo, la dotación de agua en el centro de la ciudad, tan insuficiente como carente de presión; o el servicio eléctrico, deficiente por décadas y sin intensidad, para una ciudad que ahora crece a ritmo acelerado; y aún, la llegada a nuestra ciudad de ejércitos de foráneos, que carentes de educación la ensucian abundantemente. Ninguno de estos problemas se discute porque cegados por un orgullo tonto, los trujillanos se han convertido en enemigos de su ciudad. ¿Dónde está la verdad y dónde la mentira? ¿Cero problemas?

El Verdadero Problema

Para nada. Sin embargo, el gran problema de Trujillo no es alguno de los mencionados antes, sino uno que afecta su viabilidad como ciudad moderna, incluso su derecho a un lugar, el peligro de atraer sólo a gente sin capacidades y a sectores terciarios de la economía. Algo de eso se nota ya en la elección de autoridades. En unas décadas hemos pasado de la dirección municipal de los ingenieros Guillermo Larco y Jorge Torres, que llevaron adelante municipalidades de vanguardia, a la dirección municipal del Ing. César Acuña, auténtico analfabeto funcional, que se jacta de "no leer ni escribir" y cuya comunicación verbal es abochornante para cualquiera que lo escuche. Ese es el riesgo de atraer a gente que no entiende el mundo actual, circunscrito a su cacicazgo local, peleado con la modernidad y las nuevas tecnologías y el aprovechamiento que éstas pueden darnos de las ingentes riquezas que la región produce. Eso llevará a Trujillo en cambio a hacer suyo un destino de ciudad banal, estacionada, de evocación frívola, sin mañana y moribunda.

Catedral de Trujillo
En los últimos años 300,000 trujillanos han debido abandonar la ciudad porque las condiciones de vida que ella nos puede proveer son condiciones de miseria o de gran escases material. Es la fuga de talentos. Los sueldos de un trabajador promedio y aún de un ejecutivo promedio, son tan bajos que impiden aspirar a la vivienda propia, o aún, a dar a los hijos una buena educación. Frente a este panorama 170,000 trujillanos de los más capaces, optaron por emigrar al extranjero, y otros 130,000, también de los más capacitados, han emigrado a Lima, repitiendo el triste destino de dotar de recursos humanos capacitados a países o regiones que no pagan por ellos lo que en fútbol se llama ahora “derecho de formación”. Luego la ciudad pobre, se empobrece más, y la ciudad rica, se enriquece con las capacidades de gente por cuya formación no pagó un quinto partido a la mitad.

¿Frente a esto, qué hacer? ¿Cómo hacer viable nuestra ciudad? ¿Cómo hacer que los sueldos crezcan de modo que la ciudad sea atractiva para sus hijos desde unos sueldos dignos y una generación de empleo que garantice la empleabilidad de la gente.

¿Qué Hacer? 

Para empezar hay que mirar nuestros recursos y qué tan bien son utilizados: la pesca, minería, agricultura, ganadería, agroindustriales, servicios, comercio, industria. Hay sectores como la industria, verdaderamente incipientes y donde más bien se han producido retrocesos, caso Pilsen Trujillo, o bebidas gaseosas hoy desaparecidas. En cambio, la fruticultura y aún la agricultura, son nuestra joya de la corona ¿Pero, estos sectores benefician a los trujillanos? ¿Con qué sueldos? ¿Y en exportaciones cómo vamos? ¿El dinero se queda en la ciudad o va a enriquecer fortunas limeñas? ¿Hay reinversión? Es un misterio que deberíamos resolver. La tercera etapa de Chavimochic, debería posibilitar que decenas de miles de trujillanos se conviertan en propietarios de la tierra y no como parece, que unas pocas empresas se harán con ellas, convirtiendo a los trujillanos en sus empleados.

Por otro lado, el tonto orgullo nos tiene tan atontados que nos impide ver lo obvio. Por ejemplo la desaparición virtual de las pocas industrias y algunos comercios importantes de la ciudad y región. El banco Nor Perú, la Pilsen Trujillo, Merpisa, son empresas que han cerrado sus puertas entregando sus respectivos mercados a firmas limeñas o entranjeras, que pagan a sus empleados trujillanos sueldos miserables; que como la Pilsen Trujillo ya nada tiene de trujillana, ni el agua, pero explota comercialmente el nombre, para seguir desvalijando a los trujillanos con el beneplácito de estos..

Ante lo anterior cabe la pregunta ¿Qué han hecho las nuevas universidades trujillanas y sus graduados para generar las nuevas industrias y actividades económicas? O es que como parece ocurrir, ¿las nuevas universidades están generando profesionales clientelistas en busca del nombramiento en alguna dependencia del estado central o local?



Toda la estructura, como se ve, apunta a eso, la pauperización de las familias, el PBI regional estancado o disminuyendo. Frente a ello un orgullo de dientes para afuera, pero que no materializa en planes y acciones que solucionen el problema. Cabe preguntares nuevamente ¿Trujillo, cero problemas?¿Somos una ciudad viable?¿O futuro incierto? ¿Nos interesa nuestra ciudad o sólo jugar a la comidita? El debate está abierto.

Pueblo Libre, 21 de setiembre del 2014.


domingo, 3 de agosto de 2014

Dos amigas, dos historias, dos egos colosales: Parte II

Historia N° 2: Milagros


A Milagros la conozco hace 8 meses.  Ha vivido en Europa por más de 10 años. Regresó al Perú para siempre hace un tiempo y es de una sensualidad arrolladora. Tiene dos pequeños sin problemas y un matrimonio en problemas. En Facebook, donde ingresa para hacer hora, los admiradores le nacen como los hongos debajo de las piedras, a borbotones. Doy fe de ello. Hay de todo. Los tontos, los vivos, los pícaros, los vampiros. Como estamos en los mismos grupos, veo a sus admiradores y leo los mensajes que ellos le envían en el grupo solicitando su amistad. Hay la mar de tonterías que dicen para hacerse los simpáticos, los amiguitos buenos. Ella los lee, los filtra, los pone en lista de espera. Eventualmente los acepta como contactos. Antes de ser aceptados ellos esperan algo, no les queda otra, no saben muy bien qué pasa con sus solicitudes de amistad. No lo tienen claro. En cambio  yo diría que ella tiene muy claro lo que quiere, y no quiere nada. Así de simple.

A excepción de un tal Talavera. No digo que ella le haya creído, pero le aceptó la amistad y más. Yo le advertí: “Cuidado”. No me hizo ningún caso, y hasta fue mejor para mí. No fue mala onda de mi parte, es que tan luego le vi la foto el tipo me cayó mal. No que digo, la encarnación del satisfecho, del haragán que busca que los demás le rindan pleitesía, el ególatra. Un pelmazo. Escuché a Milagros y luego le dije, Este caballero se ha inventado un personaje, cuídate, los conozco bien y éste no es capaz de amar a nadie. Lo dicho, ella no me hizo caso y lo metió en la lista de “amigos”. Fue la clásica, un tiempo de bla bla y luego dar el zarpazo. Pues bien, el tipo quiso conocer a Milagros en persona, presionó fuertemente en ese sentido. Conocerla en Trujillo, de donde es ella, o en Lima, donde vive él. Milagros se negó y él se molesto de mala manera. Rompieron el contacto. El personaje que él había creado era amante de la pintura, gran conocedor, difusor cultural, romántico y buen cantante. Ya sabemos, era el premio gordo de la Tinka
.
Hace unas horas Milagros abrió un mensaje privado que él le había enviado tras la ruptura. En él, Talavera le decía a Milagros que es una cobarde. Si, cobarde. Porque no se había atrevido a conocerlo. Después le ha dicho malcriada por no saludarlo en el grupo, como si ella le debiera rendir pleitesía. Y se ha pasado las horas dando like a todo mundo menos a Milagros.

Me extraña un poco el ego. Es un tipo bastante mayorcito (fácil 40 años) para jugar al novio abandonado y despechado. Pero lo hace. Lo diré de nuevo, es un ego colosal que se crea alguna gente que los lleva a pensar que nadie los debe rechazar. No importa eso sino lo agresivo que se ponen con las damas, su carencia de perspectiva, de límites, hasta de decencia. Cuando él le dice a Milagros que es una cobarde, no sólo olvida que ella es mujer, olvida que es madre de dos niños. El cobarde es él. Cuando le dice que es cobarde por no haberse atrevido a conocerlo, ignora que a través de esa frase  Milagros logra conocer mejor  a la persona con la que había tratado varias semanas. Digo bien, a la persona, ya no al personaje de ficción que él creo, sino al auténtico tipo que vivió oculto. Como ella dice, algunos tienen que aprender que no todas las mujeres son iguales. Y es que el quiso seducirla con lo típico, llevarla a comer, al Karaoke, hacerse el interesante, el mágico, el platudo. Eso no funciona con Milagros y esto lo enfurece a él.


Entre éste Talavera y el novio de la amiga de Maité (historia n° 1) hay un denominador común: una falsa superioridad por sobre los otros, que es producto de un ego colosal que tiene mucho de materialismo y poco de espiritualismo. Una falsa superioridad que ha invadido las relaciones sociales haciendo invivible la atmósfera. Las relaciones son más bien una guerra o un campeonato de hipocresías.  Estos egos colosales exigen sumisión, pleitesía, abdicación de los demás, y como dije antes, si son mujeres, doble sumisión, pleitesía, abdicación. Esta es una de las cosas que es indispensable y urgente cambiar. Y es también sólo un tema de educación. Aunque ninguna dama merece ser tratada como estos tipos las tratan, yo diría, Que lo hagan con quién quieran, no con las personas que estimo, valoro y quiero. No con Milagros,  no con Maité. Que sus madres los aguanten “Egos colosales” .

PD: los nombres han sido cambiados

Pueblo Libre, 03 de agosto del 2014



jueves, 31 de julio de 2014

Dos amigas, dos historias, dos egos colosales

Historia N° 1 : Maité


Maité tiene poco más de 25 años. La conozco hace como 4 o 5 meses. Vive desde hace 8 años en Europa, en España. Ha venido a Perú por unos estudios. No le he preguntado por qué hacer estudios en Perú, si está en Europa; no necesito preguntar, sé lo que pasa, también soy migrante. Maité tiene una risa de niña que desarma y conmueve. Es una risa franca, casi ingenua, da miedo ver una risa así de desnuda, de vulnerable. Maité es bonita. Hemos coincidido algunas veces en reuniones con otros amigos. Una tarde de sábado, cuando terminó la reunión, se me acercó y dijo ¿Cómo te llamas? Después de que se lo dije añadió “Hemos coincidido como cuatro veces, creo que es tiempo de conocernos”. No había que emocionarse. Conocernos era saber nuestros nombres. Sólo ello. Y bajar barreras, saludarnos a veces.

Y otras veces también. Lo malo es que lo bonito se termina. Y en mi caso ocurre casi siempre. Hace como 21 días ella y yo nos encontramos y me confió datos que recién supe en ese momento. Por ejemplo, que vive en Barcelona y que en una semana se volvía para allá. Que antes viajaría a Trujillo, luego retorno a Lima y finalmente avión a Barcelona. Claro que sí, le hice la pregunta obvia ¿Eres de Trujillo? Sí, a secas, Sí. Hombre, me digo, haberlo dicho antes Maité, hubiéramos sido más amigos hace rato. Uno baja ciertas defensas cuando encuentra una persona de su ciudad. Desde ese día, cuando le dije que también yo era trujillano, nos hemos visto varias veces, nuestros orígenes comunes hicieron su trabajo, el diálogo fluyó, y la confianza tomó un lugar entre ambos. No confundir, es sólo que el diálogo se volvió más fluido. Pero ocurrió tarde. Maité se volvía a España. O quizás por eso todo fluyó más fácil.

La penúltima noche antes de su viaje a Trujillo me dio unas quejas, con esa sonrisa tan bonita con que celebró una de mis ocurrencias y su cabello negro agitándose. Había ido esa misma noche a una cena para despedirse de una amiga. En medio de la reunión llegó el novio de ésta. Después de los saludos de rigor, y de enterarse que Maité vive en Barcelona, al novio los colores le cambiaron. Para peor el otro dato, Maité es trujilana. La Maju Mantilla es trujillana, y con ella otra legión de reinas nacionales trujillanas han llevado a que estas, las trujillanas,  sean mal miradas en Lima. Es la envidia, los celos, la impotencia. Eso.

Ego colosal y machismo: combinación terrible
        Pues el novio de la amiga se mandó con cositas como ¿España? ¿Allí es donde están en crisis, verdad? ¿Y para qué te vuelves?...Maité cuenta que el tipo se pasó la noche haciendo comentarios de ese tipo, tratando de hacerla sentir mal. Dice Maité que no entiende la animadversión del tipo, si acababa de conocerla, ¿Qué le hice? Se pregunta. Yo, que algo sé de esas cosas, le di unas respuestas para que se sintiera mejor.

Es hasta fácil. El novio es un ego colosal. El punto es creerse lo máximo, irresistible, por encima de todos. Cuando eso ocurre el otro no existe. El novio de la amiga de Maité se cree lo máximo, está acostumbrado a fanfarronear y no soporta que alguien le haga sombra, peor si es mujer. Maité, peruana viviendo en Europa (aunque fuere en España), es una sombra enorme, una espina. El "novio" probablemente no ha salido de Lima, y si salió es como si no, porque no aprendió nada. En provincias pisoteó costumbres y personas como la cosa más normal del mundo. Por eso debe combatir a Maité, atacarla, bajarle la moral, para sentirse por encima aunque sea falsamente. Eso es todo. Ni siquiera es un mal tipo que lo hace por malo, es lo que ha hecho y visto hacer toda su vida. Desde sus padres y abuelos. Cree que es normal, que toda la gente es así en todas las ciudades. En su entorno es lo mismo. Las relaciones con mujeres y hombres son lo mismo, el exitismo de nada, la fanfarronería enmascarada de grandilocuencia y triunfo.

Maité, estudia y trabaja en Barcelona sin hacer daño a nadie, sólo para hacerse un lugar en la vida, ha sido la víctima esta vez. Su ciudad entorno y costumbres han sido diferentes. No comprende nada de lo que le pasa en Lima, de la envidia que genera, de las puyas. De la miseria moral de algunos que le quieren hacer daño porque ella es una denuncia sin habérselo propuesto. Es el otro resultado de nuestra “bonanza económica”. Los beneficiados se creen que ya la hicieron, que todos los demás son “losers”. Y atacan desde su ignorancia y sus triunfos de mentiritas. Una variante compleja son un tipo de individuos que se solazan en hacer la vida a cuadritos a las mujeres. Machistas de última hora con dinero suyo o de papá. Príncipes de papel educados en los colegios caros y hogares de mentalidad barata, que miran a las mujeres como extensión de sus logros.

Maité volvió a Europa una semana después de estos hechos. Se fue tranquila. Dejó en Lima unas pocas amistades a las que agradeció con una gratitud más que gigante sus atenciones, pero dejo también con sus pequeñeces a muchos egos colosales que son plaga en Lima y que andan por el mundo sin percatarse de todo el veneno que desparraman y sin pensar para nada, que las personas no son todas iguales.

Pueblo Libre, 28 de julio del 2014 


sábado, 19 de julio de 2014

El Bypass de Acuña: Un Misterio Sin Resolver

A propósito del Bypass de Acuña he preguntado varias veces en grupos y foros ¿Cuál es su función? ¿Qué problema resuelve? Algunos han hablado de esta construcción como un sinónimo de modernidad, pero cuando hago estas dos preguntas nadie entre sus defensores ha dado una respuesta. Obvio, tampoco entre sus miles de detractores se sabe qué problema resuelve la construcción de los 30 millones. Su función es un misterio sin resolver.

Recientemente he estado en Trujillo. Había esperado a ello para hacer una crítica de primera mano, con conocimiento de causa, sin pasiones ni banderías. He aquí el resultado.

Un ladrillo debe cumplir una función. Hasta un crucero peatonal pintado sobre el asfalto debe cumplir una función. Nadie pinta cruceros peatonales para decorar las pistas. La pregunta sigue en pie ¿Qué función cumple el Bypass de Acuña? Según la wikipedia (y el sentido común) un paso a desnivel, o Bypass, cumple con alguna de dos o tres funciones:

1)      Unir dos puntos que anteriormente no estaban conectados. Como se sabe, la Av Mansiche ya estaba conectada consigo misma en el tramo Hospital Regional-Cocacola que hoy une un brazo del Bypass. Y  también estaba conectada con la Avenida Nicolás de Piérola, con la que la une el otro brazo del Bypass. Esta función no es.

2)      Aliviar, dar fluidez a un cruce de dos o más ejes de transporte a diferentes alturas, para no interrumpir el flujo de tráfico en otras rutas cuando se cruzan entre sí. Los flujos de tráfico que hay en el bypass al nivel del mar, no son mejores que antes. Están regulados por una flamante semaforización que no los hace más fluidos. Los vehículos que viajan en el nivel superior del Bypass son los privilegiados cuyo desplazamiento no se interrumpe. Esta función tampoco es, o lo sería a medias.



3)      Descongestionar los centros de las ciudades. Al contrario, el Bypass de Acuña debe ser el único Bypass del mundo que se ha hecho para llevar tránsito hacia el centro, cambiándose expresamente el sentido del tráfico en la calle Orbegoso, para conducir el tráfico hacia el sur por una vía directa Mansiche-Orbegoso, hasta cruzar la plaza mayor del  centro cívico trujillano.


Bypass de Acuña
Atoros de tránsito en plaza de armas de Trujillo después del Bypass
Evaluemos otros aspectos. La densidad de tráfico no hacía imperativa la construcción del Bypass de Mansiche. En ese punto no habían embotellamientos de tráfico, ni colas, nada. El problema, si lo había, se solucionaba con semáforos, justo como se ha hecho ahora al nivel del mar, con lo cual el Bypass deviene innecesario.

En cuanto a la fluidez, ésta gana en el sentido de Norte a Sur, en el nivel superior del Bypass, pero pierde en el sentido de Sur a Norte, por no existir carril de retorno. Lo que un hipotético conductor ganaría por la mañana viajando al trabajo (que no son más de dos minutos), lo pierde por la tarde, cuando al regresar, el Bypass se convierte en un obstáculo. Cero beneficios.




Adicionalmente el Bypass ha creado problemas como cuellos de botella, atascamientos y caos en donde antes no existían. Hay un clarísimo embotellamientos en la Plaza de Armas, tanto en el cruce Orbegoso-Pizarro, como en el cruce Independencia-Diego de Almagro. El atasco creado en Pizarro con Orbegoso genera una cola de tráfico que se adentra hasta el cruce sur de España con Orbegoso. Si esto fuera poco, también hay atascos, embotellamiento y caos en el ingreso al Bypass a la altura del Hospital regional. Allí el caos que se arma es descomunal. Vehículos atravesando de un carril a otro, de una pista a otra, interponiéndose los unos a los otros, eso no pasaba antes.

Las recientes denuncias de rajaduras en la estructura del puente hacen más increíble su construcción. A todo esto, alguien desde el gobierno central debió haber autorizado su construcción. ¿Es que no se evalúa la necesidad de las obras antes de darles la aprobación?
Flamante Bypass en Trujillo
Fisuras en la estructura del Bypass de Acuña

Por lo anterior concluyo que por (dis)funcionalidad el Bypass de Acuña en Mansiche es un auténtico engaño. No soluciona ningún problema, por el contrario, los crea. Desde el punto de vista de la modernidad, tan mencionada por algunos, obviamente es de un provincianismo hermoso creer que una construcción inútil es modernidad en alguna parte. Por el contrario, simboliza lo anti moderno. Nos queda la justificación emocional, el famoso “estamos avanzando, se hace algo” “Trujillo está bonito”. La justificación emocional tiene más de búsqueda de levantar un ego disminuido, de sentimiento de inferioridad, de carencia de motivos, de razones para el orgullo.

Este último aspecto, el emocional y la justificación desde la inferioridad, son las que menos validez tienen en una ciudad de pasado tan rico, de riquezas culturales tan vastas. La construcción de este paso a desnivel parece haber salido del sombrero de un candidato que como él decía en algún video meses atrás, sabía que era candidato, pero aún no sabía a qué.  Necesitaba las obras, él sabría después para qué.

Pueblo Libre, 05 de julio del 2014

domingo, 29 de junio de 2014

¿Que fue de Buenos aires - Trujillo? : Adios playa, adios mar

Uno viene porque Buenos aires es la playa de uno, la playa que uno caminó, que anduvo, la que nos vio y vimos desde niños. En las incontables tardes de la niñez mirábamos desde las puertas de la casa el ocaso, cuando no existía aún tantas construcciones atravesadas que nos cubrieran la visión como ocurre ahora. Veíamos como el sol se iba tasajeando mientras se ponía anaranjado y rojo y enorme y cercano; lucía como un queso acuchillado con chavetas de colores; y el mar se cubría de una coloración rojiza como si hubiera enfermado de algo o como si fogones inmensos lo incendiaran desde abajo. Mientras, las últimas gaviotas apuraban unos vuelos alocados y nosotros nos envolvíamos en un trozo de toalla, fríos, con los labios arrugados por el agua y las ganas de comer algo caliente; y la prima grande nos arropaba, tan grande y bonita era que tenía ya como ocho o diez años, y se hacía cargo de los 6 o 7 chiquillos que hacíamos del verano una fiesta insondable en ese Buenos aires que uno viene a ver ahora.

Hace dos años estuve aquí, cuando Buenos aires parecía el principio del fin del mundo. Escribimos acerca de eso. Las arenas huían a cada instante devoradas por un mar pertinaz que ganaba metros al litoral; bloques de cemento levantados y clavados en la arena para oponerse al mar, habían caído como soldados muertos en las arenas húmedas de una limpia Normandía trujillana. Otros bloques más resistentes parecían desafiar a la gravedad. Era la desolación, la angustia, el acabóse. Aún quedaban restos de las antiguas construcciones de playa, del malecón que fue, de los ranchos de comidas que se armaban en el verano. Todo estaba en riesgo de ser devorado por las aguas desde siempre peligrosas de Buenos aires.  En ese estado, aún llegaba mucha gente a presenciar como testigos fatídicos la destrucción, las últimas horas o días del Buenos aires conocido.

Hoy es la seguridad. Una amplísima barrera de rocas se ha formado para impedir al mar su avance hacia las viviendas de la gente. La barrera debe tener algunos kilómetros de longitud y varios metros de ancho. Son unas rocas grandes y sólidas montadas unas encima de otras, limitando una franja de tierra basta y definitiva, de un lado; y el mar, del otro. Un mar más basto pero no definitivo, porque nunca se sabe si una noche decidirá saltar la barrera y decirnos que fuimos ingenuos. Sin embargo lo que ésta barrera de piedras significa es una sola cosa: la playa no volverá nunca más, Adios playa, Adios mar. Los niños y los adultos no volverán a nadar en esas aguas. Se cerró la temporada veraniega para siempre. Alguna vez aquí se celebró la vida y los ranchos de comida hacían suyas las arenas en el verano y se jugaba el fulbito o la paleta pelota o lo que fuere. Hoy apenas si alguna persona en una mesa pequeña pretende ganarse la vida atendiendo a los nostálgicos que viene a ver, como yo, lo que queda de Buenos Aires. Somos gente que tiene algún vínculo, vivieron aquí, se enamoraron aquí, nadaron, o solamente venían por las tardes a mirar el caer del sol.



Las enormes rocas sirven para sentarse y mirar el horizonte en el que navegan los barcos. Pero la desolación, la sensación de pérdida, de luto por esas arenas que ya no están es tan fuerte que ni los pensamientos quieren venir. La gente se sienta, mira el horizonte se levanta y se va. No se puede soportar. Yo saco algunas fotos, hago una breve filmación, lo justo para recordar este momento doloroso y triste y me voy. Allí se queda esa playa nuestra, mía, esa playa no existe más.









Pueblo Libre, 29 de junio del 2014

domingo, 30 de junio de 2013

Trujillo: Somos como la tierra en que nacemos



Bruno es un familiar al que no veía hacía muchos años. Hemos coincidido con él y su hermana en la ciudad en que nacimos y a la que eventualmente volvemos alguna vez durante el año. Estamos a punto de almorzar en el hotel en el que se hospeda, cuando él lanza una singular teoría. Dice que somos como la tierra en que nacemos, como las propiedades que ésta tiene. Para explicarse me cuenta que su hermano menor, que salió de esta ciudad siendo muy niño aún y aquí es casi un foráneo, ha descubierto que sus males y preocupaciones, el estrés y alguna dolencia, desaparecen cuando viene.


Lo escucho y pienso que me pasa lo mismo. De manera casi imperceptible la ciudad se mete en nosotros por los poros y como en una purificación nos va sanando de cualquier cosa, desde una gripe hasta la locura. Bruno añade lo siguiente “yo me llevo una semilla de ají limo a Miami, allá la planto; crece, pero no pica” “Hay algo en las propiedades de esta tierra que la hace especial y le da los sabores que tiene el fruto. Y con nosotros hace lo mismo, nos da propiedades que en otros lugares no funcionan. O nos cura”.


Yo pienso, y se lo digo, en el espárrago. Esa planta de exportación que en los valles trujillanos da cuatrocosechas al año y en el resto del mundo una sola. Es verdad que algo tiene esta tierra. Pero no es sólo ella. Es también el sol, un poco pálido ahora por el cambio climático y el invierno, pero Sol al fin, que alumbra y abriga llenándonos de energía aún desde la timidez de unos rayos que apenas alumbran la plaza de armas, en la que acabamos de estar. Es el agua, cuyo sabor alaban algunas empresas limeñas que hasta vienen a Trujillo a fabricar sus productos en secreto, en ese secreto del agua que usan, más pura, sana y rica. Es el aire que nos oxigena, casi siempre puro y que sólo se convierte en ventarrón en la calle Grau amenazando despegarnos del piso, aquella Grau de los adoquines de piedra, esa en la que hace años quedaba la agencia Roggero y hoy tiene un aspecto solitario y antiguo como de tiempo detenido.

La tierra que cura
 Pero es sobre todo la gente. Esa gente que te mira sin sospechar tu interno regocijo, la alegría que te llena, la algarabía en que se convierten los corazones cuando se encuentran en paz, porque volver a caminar la tierra da eso, paz. Esa gente que te habla o no te habla, que te conoce o no te conoce; pero se comunica desde su silencio porque los códigos comunicacionales son los mismos que se aprendieron en la niñez. Entonces la mirada inquisitiva es mirada inquisitiva; la sonrisa es amistad y no sarcasmo; la amabilidad es eso y no cálculo; el extraño confía; las damas no caminan pendientes de quien camina a su tras, temerosas de todo, agachando la mirada o ignorando a quien cruza su camino; sino que caminan libres como reinas desfilando sus encantos en la primavera, con la mirada al frente y una sonrisa general. Y todo eso es la paz. Y la paz nos cura. Y nos cura la tierra toda; la que tomábamos en las manos cuando salíamos de palomillas siendo niños, a jugar el trompo, las canicas, la pelota; y nos cura la tierra que es sustrato de todo lo anterior, la que nos da los espárragos, el ají limo, la papa y otras mil cosas. 


Entonces pienso que sí, que Bruno tiene razón: somos como la tierra en que nacemos. Porque el agua se va al mar, el aire a otros rumbos, el Sol se apaga a las 6 de la tarde; pero la tierra se queda a fructificar y sanar. Hacía años que no nos veíamos, pero el tiempo ha pasado rápido y es hora de irme. Bruno se quedará en la ciudad unos días y será feliz andando esta tierra. Yo volveré en cuanto pueda para serlo nuevamente. No sé cuántas veces nos volveremos a encontrar, la vida nos llevó por diferentes caminos. Antes nos veíamos todos los días y ahora los años pasan como mastodontes que vemos caer, sin vernos.  Antes fuimos primos; el tiempo, la distancia, la tierra, el agua, el sol, la ciudad que añoramos, el colegio y los amigos compartidos, nos han hecho mejores amigos.



San Isidro, 26 de junio del 2013