viernes, 15 de abril de 2011

Fukushima en el Perú: Terremoto de grado 32 en la escala de Humala


                Si el terremoto de Japón ha dejado una estela de destrucción y muerte, el triunfo de Ollanta Humala en las elecciones peruanas, ha dejado un halo visible de rencor y desasosiego en algunos sectores de las clases acomodadas, que rumian sus amarguras en todos los tonos. También ha abierto una ventana a la esperanza en los sectores olvidados y de aquellos a los que siempre se ha exigido ajustarse los cinturones, a la espera de que crezca la torta repartible en un día incierto. Otros damnificados con necesidad de transfusiones y sueros están en el actual parlamento, en el grupo que salió de la municipalidad con Castañeda, y aún en palacio de gobierno. Pero de todos ellos hablaremos otro día. 

                La tarde del lunes siguiente a las elecciones, los niños de los sectores A y B limeños amenazaron con medidas ejemplarizadoras. Las chicas languidecían colgadas de enormes celulares contando su congoja, decididas a no laquearse las uñas ni rizar sus pestañas una semana; los chicos, más radicales que ellas, insinuaban irse del país o abstenerse de consumir drogas, ¡Basta! la cosa iba en serio, “Si no hay solución, la juerga continúa”, decían los más desaforados. Algunos otros hablaban de recoger firmas exigiendo segunda vuelta de a 3 (con su PPK) y no de a dos como manda la constitución. Muchos abiertamente llamaban al golpismo. En las web de los PPKausas el racismo ha estado desatado. Insultos de todo calibre hacia los votantes de Humala a quienes acusan de cholos (Sic), brutos, analfabetos, sucios, tontos, ignorantes. Todo ello sin que su mesías PPK diga o haga absolutamente nada, para enseñarles los usos de la democracia o simplemente mandarlos a callar. El Perú no es su balneario de Asia, donde todo lo compran y denigran sin pábulo. No pueden comprar el triunfo, ni denigrar a los triunfadores, Mister Kuczynski.

                Además esa derecha obtusa y ciega, pretende culpar a Toledo de la derrota de PPK. Aclaremos algo, la derecha peruana tuvo a Toledo para gobernar como ellos deseaban. Por angurria y gula electoral hicieron caer al líder peruposibilista del primer lugar, para levantar ese producto del marketing que es PPK; sin credenciales democráticas de ningún tipo y más bien con una enciclopedia de temas oscuros por investigarle. El pensamiento fue, si con el Cholo ganamos bien, con PPK ganaremos mejor. Full economicismo. Pero como bien analiza la agencia EFE en una nota y ya lo habíamos mencionado en el post anterior, a Toledo lo dejaron caer por racismo, ese que sus párvulos expresan en las redes sociales. 

                Menos permeable al racismo, Augusto Alvarez Rodrich, desde la orilla derecha,  pero con muchos más años y experiencia que los niños rebeldes, habla de ser optimistas y de creer que hallaremos una solución al problema. Esa es la cuestión. No ser víctimas del inmediatismo ni patear el tablero. No creer en Doomsday adelantados, ni en armagedones bíblicos propios. No incentivar el revanchismo, la exclusión, la ceguera. Así no juega Perú

Pedido a Mister Kuczynski

                Esperemos que Kuczynski en lugar de andar buscando firmas a documentos que el Perú no le ha autorizado, primero ponga orden en su casa, en su gente, en sus PPKausas. Aproveche señor Kuczynski su cuarto de hora para enseñar tolerancia a sus jóvenes seguidores. Usted tiene el privilegio de poder hablar desde la gringura que ellos adoran, condenando clara y contundentemente el racismo de sus seguidores. No hacerlo demostraría que usted es parte del problema, no la solución. En una de esas lo escuchan, y aprendemos a vivir con nuestras diferencias, tolerándonos mejor. El País se lo agradecería.

Pueblo Libre, 14 de abril del 2,011

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