miércoles, 20 de abril de 2016

Elecciones Perú 2016 1a. vuelta - Balance y Perspectivas

Las elecciones peruanas han dejado muertos, heridos y algunos vencedores inesperados. La cosa estuvo bastante clara desde el vamos, salvo por el segundo lugar que hasta el día sábado 9 de abril nos tuvo con el corazón en la boca, por el empate técnico  tan largo que representaron gringo viejo PPK, y una jovencísima Verónica Mendoza, que hizo saltar las alarmas de la asustadiza derecha limeña.

Ese temor parece haber sido el que disparó la gitanería del electorado que pasó de apoyar  principistamente a Barnechea (no querían votar a gente cuestionada), para echarse en los brazos de PPK, a quien dieron el triunfo sobre Mendoza por poco más de 300,000 votos.

Los grandes perdedores


Los grandes perdedores de la jornada han sido sin lugar a dudas los ex presidentes Alan García y Alejandro Toledo, rivales de tantas batallas que ni verse podían, han debido irse tomados de la mano, al ser arrollados conjuntamente por un electorado que no les perdonó una más: los narcoindultos y las Ecotevas pesaron muy fuerte. Junto con ellos sale derrotada Lourdes Flores, cuyo matrimonio con Alan no funcionó, y Ollanta Humala, cuyo candidato y lista tuvieron que ser desembarcados de la elección. También pierde Luis Castañeda, que perdió hasta la camisa amarilla (el financista José Luna); César Acuña, cuyas hilarantes declaraciones lo tumbaron más que la plata como cancha; Antero Flores, Pancho Diez Canseco y otros que no alcanzaron una votación apenas considerable. Se van como llegaron, en silencio y sin hacer alharacas, pretendiendo no ser vistos. Algunos se van para no volver ya más, las campanas del retiro les suenan como vuvuzela en Sudáfrica 2010 para éstos.

Los grandes ganadores


Ganadora  Keiko Fujimori, cuyo triunfo da para un análisis concienzudo, por eso lo trataremos otro día. Ganadora Verónica Mendoza que sin recursos y con una campaña en la que no puso un solo spot en televisión, logró el 19% de los votos. Es un caso de estudio pues partió de poco menos que el 1.5% de las preferencias con una izquierda fragmentada, dividida, enfrentada y mal vista por la opinión pública. En el mismo sentido es ganadora la performance de Gregorio Santos, que estando en la cárcel y por tanto no pudiendo hacer campaña, apenas con algún afiche y más nada, ha logrado captar 600,000 votos para alzarse con el 4% de la votación nacional, es decir, el 10 por ciento de la votación de la Fujimori, pero sin recursos y sin hacer campaña.

¿Quién Ganará?


Las primeras manifestaciones del fujimorismo por los resultados que los dan primeros han sido exultantes. Casi gritan “Nosotros matamos menos”. Olvidan algo. Los peruanos son muy pragmáticos. Ya le dieron a Keiko mayoría en el congreso; el siguiente paso será negarle la presidencia. A los presidentes Toledo, García y Humala la población les dio presidencia y les negó congreso. Ahora, conocidos los resultados y vista la aplastante mayoría dada a una agrupación con tan malos antecedentes como es el fujimorismo, la gente podría optar por corregir esa situación.

Adicionalmente en las encuestas previas a la primera vuelta ya PPK le ganaba a Keiko. La Fujimori tenía el más alto anti voto de todos los candidatos y existe una población numerosa dispuesta a salir a las calles para impedir que ésta llegue al poder. En economía son prácticamente lo mismo. Las grandes diferencias están por el lado de la democracia, favorable a PPK; equipo de gobierno, clima de negocios, experiencia personal, relaciones internacionales, puntos todos en los cuales PPK es diferente y superior a la candidata del fujimorismo.  Una ventaja grande de la Fujimori, es su altísima votación, cercana al 40%, que le haría más fácil obtener el triunfo que perderlo. Sin embargo, lo dicho, la calle habla y los anti fujimoristas están dispuestos a dar la pelea hasta quemar el último cartucho.

Pueblo Libre, 18 de abril del 2016

jueves, 7 de abril de 2016

Apuntes sobre la Marcha NO A KEIKO

La noche del  5 de abril del 2016 será recordada por mucho tiempo.  NO A KEIKO Fue una marcha  multitudinaria,  a la que en última hora trataron de subirse algunos políticos como PPK con declaraciones innecesarias de apoyo en esa altura del partido. Los intentos que desde el fujimorismo y fuerzas afines se hicieron desde días antes por meter miedo y agitar el terror, naufragaron redondamente. Fue una marcha pacífica, colorida, rítmica, musical, ingeniosa. Fue una auténtica fiesta en las calles liberadas.


Marcha NO A KEIKO fue multitudinaria

 Los encontré a la altura del paseo Colón por el retraso que me produjo la misma marcha en el transporte. Durante casi 50 minutos vi pasar una columna compacta de gente que agitaba banderas, cartulinas con frases ingeniosas, tocaban el bombo o las zampoñas o simplemente sumaban sus cuerpos a ese enorme cien mil pies (que no ciempiés) que se desplazaba interminablemente por las calles de la vieja Lima, como si con su sangre joven y alegre, vinieran a renovar las gastadas estructuras de la política nacional.

Por la mañana un candidato al congreso por el fujimorismo, había dicho en el programa de Juan Carlos Tafur, que se estaba ofreciendo 100 soles a quienes asistían a la marcha. Una auténtica infamia que siempre practica el fujimorismo. Personas que como yo miraban la marcha con algunos metros de distancia, hubieron miles a lo largo de todo el camino (aplaudiendo, filmando, sonriendo) sin contar a los auténticos marchantes, y no estábamos allí por ningún dinero; estábamos allí por convicción, porque lo mandaba nuestra conciencia. Porque sabemos que la inacción puede hacer que se pierdan la libertad y la democracia en un abrir y cerrar de ojos, y que recuperarlas cuesta demasiado tiempo, cuesta demasiadas vidas. 


En Argentina como en otros países se marchó contra la Fujimori (foto Jessica Vicente)
Fueron pasando escalones universitarios de San Marcos, Católica, Villarreal, Cantuta y otras universidades que, empezando por la de San Marcos, la más antigua, rebelde e identificada desde siempre con las protestas, traían un aire de invencibilidad que llenaba de entusiasmo a los demás. Es también como si las marchas de 1,997 y 1,998 que estas universidades protagonizaron para derrotar a Fujimori, se hubieran transmitido en saltos generacionales hasta llegar a este 2016 renovados, jóvenes, lozanos, victoriosos como entonces. Pero metidos entre las filas de los jóvenes universitarios, estaban también adultos, hombres y mujeres, algunos acompañados de sus hijos, o acompañándolos; que sólo querían sumar sus figuras para decir, Fujimori Nunca más.

En los días anteriores arreció la campaña del terror desde el fujimorismo. Intentaron pintar a la marcha como una de “terrucos”, de “caviares”, y toda esa tontería adjetivacional que el fujimorismo usa tan bien. El mismo día de la marcha, ayer, intentaron el último sicosocial desesperado: habría un golpe de estado humalista y los militares tomarían las calles. Nadie les creyó. Es como si de tanto usar sus gastadas artimañas, la gente respondiera al contrario de lo que el fujimorismo quiere: con coraje, con valor, con alegría, con conciencia de que si el fujimorismo dice que no, la única respuesta posible y correcta, es decir que SI, un sí grande, muy grande como fue la dimensión de la marcha.

Porque fueron decenas de miles. Yo computé entre 50,000 a 100,000 personas. Ya digo, fueron 50 minutos mirando gente pasar y pasar, es cosa de agarrar una calculadora y son decenas de miles. Juan Carlos Tafur, conocido periodista que de caviar tiene nada, ha cifrado la gente entre 30,000 a 50 000, vale. Pongamos por caso 30,000, es la movilización más grande que se ha visto en lo que va de campaña y aún, de muchas campañas.  No digo mítines, eso es otra cosa. Porque a diferencia de los mítines, a donde el fujimorismo y otros partidos llevan gente a la que ofrecen dádivas, en ómnibus contratados (la famosa portátil), vestidos con polos regalados; en la marcha de ayer cada persona llegó con la suya, auto convocados o convocados por las redes sociales; con sus zapatillas mayormente, pero también con sandalias, zapatos del trabajo, con ojotas, con lo que había.


NO faltó el humor: carro policial con afiche Keiko no va
Porque había de todo, blancos y mestizos, rubios y negros, izquierdistas y derechistas, pobres y ricos, hombres y mujeres, hubo de todas las razas, de todos los credos. Es particularmente esperanzador que se ve una participación creciente de una masa de jóvenes blanquitos (pitucos por llamarlos de algún modo), de miradas inteligentes, sin complejos, que marchan porque saben que es lo correcto, no son indiferentes y quieren manifestarlo, tienen valores superiores que defienden. Como querían también manifestarlo esas decenas de chicas de todos los colores que volvieron a corear la frase más emblemática de estas marchas “Somos las hijas de las campesinasque no pudiste esterilizar”. Entre esos chicas y chicos blanquitos y esas chicas mestizas, acaso esté el germen de los acuerdos necesarios que integren cada vez más a éste país y nos reconcilien con nosotros mismos.

La impresión que tengo es que esa masa compacta de gente, 50,000 o 100,000, volverán a salir a las calles antes de la segunda vuelta y como dice el refrán “seremos millones”. Es la gente que marchó contra la repartija en el congreso, y contra la ley pulpín, no tienen partido ni lo quieren tener; no tienen banderías. Y por lo mismo volverán a salir cuando sea necesario contra Keiko, Verónica, PPK o Barnechea. No importa quién sea. Ahora hay una ciudadanía con conciencia, que no existía en abril del 1992, esa fecha nefasta que no se debe repetir jamás.

Lima, 06 de abril del 2016 

domingo, 3 de abril de 2016

NO A KEIKO (I)

Por qué no a Keiko


Por ella


Porque votar por ella, por Keiko Fujimori, sería hacerlo por una señora con múltiples contras. Desde las más simples hasta las más complejas y oscuras. Sería inmoral. Sería premiar la corrupción de su padre, los crímenes, las mentiras. Sería por ejemplo, votar por la señora que vive o vivió en la casa de su tía prófuga de la justicia peruana; votar por la señora que no ha tenido un trabajo conocido jamás; votar por la señora que guardó silencio mientras Alberto Fujimori mandaba torturar a su madre, como después mandaría torturar (vía esterilización) a miles de mujeres campesinas para que no tuvieran hijos; abusando de la pobreza e ignorancia de ellas para negarles su derecho de mujeres a concebir.


Trabajar Nunca, Trabajar Jamás


Lo normal entre la gente es trabajar para vivir. Keiko no trabaja, nunca lo ha hecho. Su partido (es lo que dicen), suertuda ella, le paga un sueldo para que no trabaje. Es decir, se la lleva fácil. Como fácil estudió con el dinero de todos los peruanos. ¿Puede entender las angustias de la gente una Keiko que jamás ha tenido ninguna angustia económica? ¿Qué experiencia tiene para dirigir una nación una persona que nunca ha trabajado? Hasta la pregunta parece ociosa: ninguna. ¿Pondría un empresario a dirigir su empresa a una persona sin ninguna experiencia? No, no la tomaría ni como practicante.  ¿Vamos a poner a dirigir el país a una señora que no ha dirigido ni una bodega en su vida?  Cabe la pregunta ¿Y el esposo? ¿Alguien ha visto trabajar alguna vez a Don Vito? El lema familiar parece ser "Trabajar nunca; ponerse a trabajar, jamás.

Estudios de robo


Votar por Keiko es votar por una señora que entre muchas cosas, estudió en el extranjero, ella y sus hermanos, con dinero de todos los peruanos. El cuento de “la casa que vendió Alberto Fujimori” ya no cabe. La casa se vendió después de que Keiko había terminado sus estudios. Keiko estudió con nuestro dinero para no usar esos conocimientos. Un derroche. El sueño de los peruanos es que sus hijos estudien y sean algo en la vida. El sueño de Keiko fue estudiar y ser presidenta. Loable, pero había que hacerlo con la suya y había que trabajar para poner en práctica lo aprendido. De llegar al poder ¿sus hijos también estudiarán con la nuestra? ¿Hasta cuándo? Cabe la pregunta ¿Por qué Keiko estudió en el extranjero? ¿No había buenas universidades en el Perú?        

                                                                                                          

Primera dama y manos sucias


Pensar que Keiko Fujimori  es una nueva opción, es de risa. Ella fue la primera dama del régimen más corrupto de nuestra historia, desde los 19 años. El papá salió huyendo entre gallos y medianoche dejando al país sumido en la desesperanza y el trauma de la renuncia por fax del presidente prófugo. A todo eso ¿Keiko dijo algo? Nada. Keiko firmó por la No reelección de su padre, pero cuando este candidateó a la reelección ella se subió a todos los mítines. Es decir, nos mintió con su firma. Calló en todos idiomas todo lo que sabía de la dictadura, de los robos, de las torturas, de la corrupción. Todo por conservar el poder. Está enferma de poder y no es lo nuevo.

Lima, 02 de abril del 2016


viernes, 18 de marzo de 2016

Perú: La Reconciliación Urgente

Hace un rato largo sugerí que Lima es una ciudad de odios que vienen desde la conquista. Odios de todo tipo. Hay medios de comunicación especializados en sembrar el odio al APRA, a la izquierda, a la derecha, etc. También los hay difundiendo el odio a determinadas personas.  En el escenario de las elecciones presidenciales del 2016 queda claro que hay odios mal avenidos que están como una bomba de tiempo, tic, tac, tic, tac, esperando su momento de reventar. Como alerta Juan Carlos Tafur desde hace tiempo, “algo va a ocurrir uno de estos días”.

Keiko Fujimori ha intentado maquillarse y maquillar a su agrupación, pero las últimas protestas contra ella se han dado con especial virulencia y han sido a nivel nacional. Alan García ha pedido perdón por los narcoindultos y sin embargo no ha sido inmune a agresiones verbales y físicas. Alejandro Toledo ha pagado ese odio con su pobre aceptación en las encuestas. Verónica Mendoza debe cargar con adjetivos como “bruta más babosa” endilgado por gente educada como Karina Calmet que la ven como una amenaza ante la cual responden desde el odio.


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Reconciliación EEUU-Cuba a la vista
El odio de los apristas a los comunistas y viceversa es algo que particularmente no entiendo, pero que tiene larga data y es de nunca acabar. Hasta a Susana Villarán que jamás ha tenido una actitud beligerante, los apristas la llenan de adjetivos por ser de izquierda. Hay odio de apristas a toledistas, de apristas a la derecha, de apristas a Humala, de nacionalistas a apristas, de nacionalistas a fujimoristas, de todos a fujimoristas, de la ultraderecha a la izquierda (sin matices), etc. Y todos son odios a morir. Así es imposible hacer un país.

Cuando las pasiones y odios de exacerban un día terminan por desbocarse y todo acaba mal, de forma violenta. Piénsese en la lucha entre Utus y Tutsies en Ruanda, o los conflictos raciales y religiosos en la India y los Balcanes. Pero aun cuando en Perú estamos lejos de esos extremos, la oposición peruana, en éste caso el odiador, se regocija haciendo oposición al divino huevo y obstruyendo al nuevo gobierno. Es el juego democrático que en Perú se ha vuelto tan peligroso por la pasión y los niveles de odio. Falta diálogo.

Cuando Humala ganó las elecciones tuvo desde el 29 de julio al fujimorismo y al aprismo firmándole la declaración de guerra a muerte. NO han podido “matarlo” o vacarlo como les hubiera gustado, pero lo han atado de manos y han bloqueado sus iniciativas, y lo han reducido a un presidente más pequeño de lo que probablemente es. Pero con esto perdemos todos los peruanos, no sólo Humala. Y pierden todos los que lo atacan porque la población reprueba ese juego malsano de poner cabes al otro, que además nos perjudica porque se retrasa la producción y el país en general.

En ese contexto urge una reconciliación por la gente y por el Perú, pero una reconciliación de verdad. NO una para la foto. Reconciliación que puede exigir el retiro a sus cuarteles de invierno de gente que ha estado involucrada en las peleas presentes y pasadas y cuya presencia enturbiará cualquier proceso sincero de reconciliación. Hablo de toda la casta política dirigencial de hoy: Alan, Lourdes, Keiko, Alberto Fujimori, Raúl Castro, Toledo, y un larguísimo etc. Pero también de personas de menor jerarquía, como ex ministros, dirigentes visibles, funcionarios de confianza, cónyuges y otro largo etcétera. Si se desea construir un país de verdad, la reconciliación exige desprendimiento y ese desprendimiento exige gestos y hechos. Licenciar a la casta política actual que las encuestas muestran tan desprestigiada y rechazada por la gente. Un punto de partida de esa reconciliación puede ser el Pacto Nacional firmado años atrás y que es bien visto por la población.


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Diálogo Nacional Iniciado por premier Jimenez Mayor

La reconciliación puede involucrar a sectores de tan difícil aceptación como es el fujimorismo, y sectores de izquierda hasta hoy rechazados.

Después de 60 años de distanciamiento y mucha agua bajo el puente, EEUU y Cuba van a darse la mano. Francia e Inglaterra hoy son aliados después de haberse enfrentado en guerras durante siglos. Japón y EEUU colaboran conjuntamente después de que EEUU destruyera Japón en la segunda guerra mundial. ¿Hay alguna razón para que no nos entendamos entre peruanos?

San Isidro, 18 de marzo del 2016.


miércoles, 16 de marzo de 2016

Keiko Fujimori: La Estrategia del Muertito Ya no es Suficiente

El antecedente de Alberto Fujimori en 1,995


En 1,995, Alberto Fujimori nos llevó a una guerra con Ecuador que venía postergando por meses.  La cúpula militar fujimorista sabía de la infiltración ecuatoriana desde mayo del 1,994 en territorio peruano. Fuji, en afanes reeleccionista, quería una victoria papaya, fácil y rápida que lo bañara en popularidad. Por eso la retrasó (la guerra) para hacerla coincidir con las elecciones. El resultado fue que perdimos por masacre por primera vez una guerra con Ecuador; pero Alberto Fujimori fue reelegido ante una oposición con candidatos que debieron cuadrarse atrás del dictador, llevados a ello por los medios de prensa que los instaban a ponerse “detrás del presidente en tiempos de guerra”.

Fujimori, solo y con plata en la cancha de la exposición mediática, ganó tiempo electoral aunque perdió la guerra militar. No hubo campaña electoral en enero y febrero y cuando ésta por fin empezó en marzo de ese año, el uso apabullante de medios materiales y de los medios de comunicación que proclamaban la falsa recuperación de Tiwinza, hicieron que Fujimori sea reelegido. Un escenario similar es el que el fujimorismo se había planteado para las elecciones del 2016 con Keiko Fujimori a la cabeza.

Hacer El Muertito Ya no es Suficiente


La campaña electoral actual empezó en enero de éste año y durante ese mes y febrero, Keiko ha estado sola en la cancha con una presunta aprobación superior al 30%, sin chocar con nadie y sin nadie que la choque: la estrategia del muertito; pero las cosas han empezado a cambiar. El escándalo de los plagios de César Acuña nos entretuvo como cancha en el mes de enero y la exclusión de Julio Guzmán lo hizo en febrero. Pero los coletazos de ambos episodios han terminado y ahora Keiko tiene que enfrentar al electorado que empieza a hacer preguntas y que le exigirá alguna credencial más allá de ser la hija del dictador encarcelado.

En ese contexto la marcha del viernes 11 de este mes  no la favorece. Los asistentes han sido varios miles y a diferencia de lo que hace Keiko y otros partidos, los convocantes no pagan un centavo a los asistentes. Estos van movidos por su convicción, por su fe en sus ideas, por su rechazo a un modelo que identifican como corrupto y violador de los derechos humanos, además de dictatorial.



Las Hijas de las Campesinas Que Olvidaron Esterilizar


De los grupos que marcharon el viernes 11 de marzo, destacan nítidamente las jóvenes que rabiosamente se trenzaron formando una cadena humana que avanzaba por la calles gritandole a Keiko “Somos las hijas de las campesinas que no pudiste esterilizar”. La convicción, la fuerza de sus gritos, su fe, son dignas de admiración. Esa consigna que ellas aportan a la campaña gratuitamente, vale en dinero todo lo que Acuña haya podido pagar a Favre. Es una consigna que actualiza los crímenes de Alberto Fujimori, pero además los denuncia desde los labios de unas jóvenes que, vestidas como Katy Perry (la ídola del Pop), no están dispuestas de mujer a mujer  a perdonar  a la hija del dictador su silencio de aquella época, y menos a votar por ella.

"Somos las Hijas de Las Campesinas que No Pudiste Esterilizar"

Pero no fueron sólo esas desinhibidas jóvenes, sino muchos colectivos y grupos y personas anónimas que haciendo gala de mucha creatividad han puesto en jaque a la hija de Fujimori, que al parecer acusó el golpe cuando culpó al gobierno por ésta protesta.  Obviamente Keiko está más perdida que cuy en tómbola si cree que el gobierno puede organizar esas marchas. No se lo vamos a decir. Cuando el enemigo está desorientado, hazte el loco.

La campaña electoral peruana se ha puesto bonita y son otra vez los jóvenes los que van a tener un rol importantísimo en elegir a quienes gobernarán a partir julio del 2016.



San Isidro, 15 de marzo del 2016


lunes, 29 de febrero de 2016

César Acuña: duro de matar

Como un mago con una chistera inagotable, César Acuña no para jamás de sorprendernos. Tiró  millones de soles construyendo obras faraónicas en Trujillo para satisfacer su ego y su necesidad de votos. Pero en su aventura presidencial ha roto records. Cada mañana una nueva trampa. Un ardid, una nueva falsificación, un roche nuevo. ¿Es de verdad este hombre que se victimiza y se muestra como emprendedor? ¿Es tan ingenuo como quiere hacernos creer, que no distingue la diferencia entre un delito y una viveza? Todos los días César Acuña se dispara a los pies.


cesar-acuna


Pero nunca acaba de morir. Ni los plagios, ni el dinero regalado en campaña, ni las renuncias de los vicepresidentes, ni los dineros malversados, ni las denuncias de su ex esposa, NADA; César Acuña como Bruce Wilis es un tipo duro de matar. Por mucho menos está preso el Goyo Santos a quién hasta hoy no se ha probado nada; A Acuña lo han filmado cometiendo delitos, está probado que ha fraguado documentos con el sello de su universidad, que ha plagiado las tesis, que ha robado la autoría de un libro. César Acuña sigue trepado como Leonardo Dicaprio a la proa del barco de su candidatura que se hunde. La diferencia es que el barco de Acuña no es el Titanic, sino un barco pirata con la enseña de la calavera y los huesos, la pata de palo y el ojo parchado. Igual, César Acuña es muy duro de matar


Anel Townsend


Acuña: el Superman


Acuña se irá ¡Aleluya! y me parece bien por la gente honesta del país, que es “como cancha” y que veíamos estupefactos a este señor cometer delitos frente a cámaras proclamándose inmune a las leyes. Pero Acuña no se irá sin más. Puede reclamar legítimamente haber tenido comiendo de su mano a muchos encopetados limeños de renombre y con más educación que él, además con títulos profesionales de verdad, pero que le hacían venias como los malos a Superman. Allí está el presidente del congreso peruano, Luis Iberico riéndole las gracias; el presidente de la comisión de ética, señor Lay, haciendo silencio; el ex director de El Comercio, Francisco Miro Quesada, de rector de la UCV; o Beatriz Merino, ex premier, ordenándole la casa (UCV); o el general Donayre, superado en hilaridad por su nuevo jefe.

Que Acuña no estudie, no significa que a él no se le deba estudiar ¿Cómo es que éste hombre de corta estatura, que se atropella al hablar y que muy probablemente no hizo la universidad, logró poner de rodillas a mucha gente en base a un dinero cuyo origen habría que investigar? Somos un país en el que el vivo llega a ganar 56 millones al año, por ahorro en impuestos, mientras que profesionales que se quemaron las pestañas estudiando, pagan sus impuestos y cumplen la ley, las pasan cuadradas para llegar al fin de mes. Otros incluso deben migrar para regalarse un futuro mejor. 

Con Acuña hemos visto el patetismo, de defensores increíbles DEFENDIENDO lo indefendible ¡Ni el fujimorismo! Cómo se chamuscaban, cómo ardían en esa defensa los nombres, los apellidos, la alcurnia. Algunas culturas antiguas sometían al fuego las cosas viejas para purificarlas al arder. Así han ardido por Acuña la vanidad, la pequeña reputación, el orgullo, el ego. Mejor que mejor. Hasta parecería una cosa buena tanta purificación, pero ha estado marcada por la compra de personas y eso no es bueno.

Lecciones de Honestidad


Sin embargo no todo ha sido ignominioso. En medio del carnaval, ha habido nombres valiosos que han dado una lección de honestidad, la han chuntado. Hay personas para las que su honra vale más. A Alberto Borea le han ofrecido dineros para ser el abogado mediático de Acuña.  El ha rechazado el encargo y el dinero manteniendo limpio su nombre, como lo mantuvo en los 90. Lo mismo puede decirse de Otoniel Alvarado, el correcto profesor que reclamó la autoría del libro que usurpó Acuña. Eladio Angulo quien no obstante ser rector actual de una de las universidades de Acuña, no ha dudado en desconocer que su firma sea una de las presentadas por Acuña para validar sus usurpaciones. Sigifredo Orbegoso, también empleado actualmente de Acuña y antes rector de la UCV, ha rechazado también como verdadera una firma supuestamente suya. Eso es tener coraje y principos. Podrán despedirlos más adelante, pues despedirlos hoy sería una torpeza. Pero ellos prefieren eso a ensuciar sus nombres. Esa es una lección para más de uno.

24 de febrero del 2016.


viernes, 19 de febrero de 2016

Acuña ya ganó

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César Acuña y Keiko Fujimori

Es posible que el tío Acuña pierda las elecciones del 2016. El carga montón que con razón le han armado ha sido grande y él ha contribuido metiendo la pata como cancha. Pero a la larga, estemos seguros de que un Acuña ganará las elecciones. No César Acuña o su hijo, sino un doble del político cajamarquino. Sea un Rodríguez, un Mamani o un Pardo, la persona que triunfe en las elecciones venideras tendrá el nivel cultural del César Acuña de hoy.

La educación, cada vez peor


Seamos claros, la educación en el Perú está en nada. Basta darse una vuelta por el centro de Lima para comprobar que entre los huevos duros de codorniz, el ceviche con bacteria, y los alcaldes que borran murales artísticos, lo único en común es la educación nivel subsuelo de hoy en día. Y ojito que San Isidro o Miraflores no son la excepción, sino el promedio. Y si la educación está así, obvio que la gente que vota en elecciones está igual. Luego, si la educación de la gente exige regalos en lugar de propuestas, música en lugar de programas, un día no muy lejano, otro Acuña, acaso con más labia y menos plata, pero igual de mal educado y peor preparado que César Acuña, terminará por gobernarnos.

Alan García 1985 vs Alan García 2006: mimetizándose con el elector


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Alan García en campaña en 2011

El Alan García de 1985 hacía de las plazas un ágora de educación política. Oírlo era un gusto y un aprendizaje. El Alan García del 2006 copió a Alberto Fujimori para convertir sus mítines en celebraciones reguetoneras donde siempre culminaba los mítines empujándose visiblemente un vaso de cerveza. ¿Por qué el cambio? Porque la educación de la gente ya no exige ideas, sino emociones. Había que hacerse el “achorado”. Elegir entre Adán Smith o Lenin es un ejercicio mental que se rechaza. Mejor es bailar o beber cerveza, y si hay bailarinas con poca ropa, mejor que mejor.


Fujimori, inventó la calatería.


Después del Alan García de los 90, nuestros gobernantes han sido Alberto Fujimori, Alejandro Toledo y Ollanta Humala. Fujimori tenía una cultura tan pobre que no hacía mítines políticos sino shows en los que hacía bailar a cumbianberas y candidatos, al ritmo de su propia canción: el baile del chino. Los discursos los reemplazaba con arengas que exacerbaban el odio contra lo que él llamaba “políticos tradicionales”. Intercalaba esas arengas con canciones y bailarinas semidesnudas. Música y calatas como cancha. Rosy War inauguró esa nefasta época. Sus acólitos repartían bolsas de arroz o menestras y calendarios. Fujimori apuntaba a los instintos más básicos de la gente, para convertirla en público cautivo, gente que viviera comiendo de su mano. Lo que el bueno de Alex Kouri llamó “público cautivo”.

Alberto Fujimori
Alberto Fujimori en campaña
Aceptémoslo, el chino hizo escuela, el estilo lo han copiado los que han venido detrás, Cesar Acuña el que más, pero no el único. Alejandro Toledo tenía los mismos problemas de Fujimori con el idioma y sabía más de bebidas espirituosas que de pintura, literatura, educación, o siquiera de cine. Ollanta Humala tampoco resuelve el problema de una educación con muchas lagunas y es casi lo mismo que los mencionados previamente.


Acuña, a la larga ganará.


De seguir como vamos lo seguro es que algún día, alguien del nivel cero cultural de César Acuña, nos gobernará. La gente cada vez exige menos, porque su educación es peor. Acuña, este o el que lo reemplace, no es culpable del nivel cultural que tiene, es lo que recibió del sistema. Educado en una familia campesina y probablemente estudiando apenas la primaria, ha llegado más lejos que otros que tienen educación universitaria. Acuña es el clásico emprendedor que tiene ahorros por miles o cientos de miles de dólares en los bancos, pero tiene a sus hijos durmiendo en un cochecito debajo de sus mercancías, o debajo del mostrador de la tienda: la plata por sí sola no compra criterio ni educa.

¿Se puede evitar esto?


Sólo con mayor y mejor educación se puede evitar el despelote que será el futuro. Y cuando decimos despelote, decimos que nos gobernarán turbas con palos. Pero entendamos algo, esto no significa torturar a los estudiantes con más horas estudio ni con tareas interminables que deben resolver los padres. Mejor educación debe pasar por aprender de los países que mejor lo hacen. Necesariamente pagar mejor a los docentes o nadie de algún nivel querrá enseñar nada. Los docentes, tienen que vivir bien y no trepados en combis y con los zapatos rotos. Lo contrario es seguir como estamos: una educación al final de la cola en américa Latina.  Y enseñar valores o todo estará perdido.

Nos hemos nivelado todos hacia abajo y la educación de nuestros presidentes es paupérrima, están en nada. Su nivel cultural es de pena y su manejo del idioma lamentable. Los candidatos en las elecciones 2016 no solucionan esta deficiencia, salvo Alfredo Barnechea y Alan García, los demás presidenciables son de una pobreza intelectual que da vergüenza. ¿Y cómo entonces son candidatos presidenciales? Porque la valla de la exigencia ciudadana a los candidatos ha sido bajada.

A peor educación de los peruanos, más baja  la exigencia ciudadana a los candidatos y peor presidente para gobernarnos. Esa es la cuestión que hay que cambiar.

Pueblo Libre, 17 de febrero del 2016