viernes, 5 de febrero de 2016

Perú: de la Balsa de Piedra al Continente del Desarrollo

Imagino al Perú como una isla que navega en el mar, a la manera de esa balsa de piedra que Saramago retrata en la novela del mismo nombre. El capitán puede ser Han Solo o un pirata con pata de palo. Somos una isla que navega esperando encallar en un continente que le permite hacer suya una vida mejor. Pero como en algunas películas dramáticas, después de navegar a la deriva, en lugar de ver el continente salvador, nos atrapa una tormenta, el mar se llena de tiburones, y los rayos empiezan a estallar, somos piñas.

Continente del Desarrollo


A medida que en lugar de virtudes acumulamos vicios, nos alejamos del continente del desarrollo. Ese continente no contiene únicamente el desarrollo económico, el dinero como cancha que debería significar una población con mejor sueldo, mejores servicios de salud y una educación de calidad. También una ciudadanía participativa, ciudades ecológicas, autosostenibles, centros de cultura, con lugares de esparcimiento sano, educación estatal de gran nivel. Los años verdes. Si pues, soy idealista, dirán algunos. Es que esa es la valla que debemos ponernos aunque parezca imposible. Porque lo que sentimos con las elecciones presidenciales del 2016, es que nos alejamos del continente del desarrollo.

La corrupción contraataca


El descubrimiento del plagio de la tesis doctoral del “ doctor” César Acuña nos da un portazo a quienes creíamos que la presidencia o los candidatos a ella, estarían ajenos a estas cosas (ya sé, en qué país vivo). Porque no es sólo Acuña y sus hilarantes explicaciones. Son también las explicaciones insólitas de sus defensores. Anel Townsend se lleva las palmas como si no fuera consciente de que esa defensa devalúa la lucha contra la dictadura y corrupción que ella encarnó a principios del siglo ¿hace cuánto tiempo conoce Anel Townsend a Acuña para defenderlo tan encabritadamente? ¿A cambio de qué? ¿Sólo de un proyecto como ella dice?

Lo de Acuña y su partido es terrible, pero también lo es ver a Keiko Fujimori liderando encuestas después de la nefasta dictadura de su padre y la secuela de corrupción, crímenes, mentiras y destrucción institucional y democrática que ella secundó. El lugar del fujimorismo es los tribunales y no las urnas. Una sorpresa similar nos asalta cuando vemos a Kuczinski, Toledo y Alan García. Es mucho lo que han debido explicarnos antes de presentarse a las elecciones y sin embargo están ocupando los primeros cinco lugares de las preferencias. Este imperio no “contraataca”; simplemente ataca, ataca, ataca…La culpa no es sólo de ellos.

Nosotros también somos culpables


La culpa también es nuestra por no exigir decencia de los candidatos. Y ese es el problema, la permisividad, el olvido, la impunidad que permitimos. Esa permisividad nos castiga alejándonos del continente del desarrollo, el de valores positivos, universales, acordes con el siglo que vivimos y con el avance que han logrado la ciencia y la tecnología por un lado; pero también las ideas y los valores humanos por otros. El Perú es otra vez un barco al garete, en el que nos jactamos de comer rico, pero no tenemos absolutamente nada más que eso. Estómagos hinchados, espíritus flacuchentos. Un rochesazo.

Toleramos todo con un encogimiento de hombros. Silbamos mirando al cielo. Cuando un país llega a esos niveles, cualquier viento lo puede llevar en mala dirección. Si en el pasado países como el nuestro fueron vistos como repúblicas bananeras, hoy nosotros mismos debemos reconocer que nos hemos convertido en una república bananera sin ningún atenuante. 

Cuando a fines de los 90 se comenzó a descubrir la corrupción de nivel industrial de Fujimori, el país todavía pudo indignarse y sacudirse del marasmo. La gente se reveló contra el fujimorismo; salimos a las calles, algunos renunciaron al parlamento, la TV se asqueó de sí misma, y los políticos buscaron soluciones a su propia podredumbre. Lamentablemente hoy estamos lejos de ello. Somos culpables por pasividad. Esperemos que en silencio, en secreto, se esté forjando en la juventud la fuerza del cambio que termine por llevarnos al continente del desarrollo de modo definitivo. Que la balsa de piedra de la que hablaba Saramago, encuentre no un capitán Han Solo, sino una tripulación que la lleve colectivamente a encallar en el Continente del Desarrollo.

San Isidro, 03 de febrero del 2016


lunes, 1 de febrero de 2016

Revocar a Elidio Espinoza: cambiar mocos por babas

A Elidio Espinoza lo quieren bajar. Desde hace algunas semanas en Trujillo la voz es revocar a Elidio Espinoza, el alcalde elegido en las últimas elecciones. Hay que juntar firmas, dicen los promotores. También dicen que Elidio no hace nada, que la ciudad está abandonada, que los parques están secos, que la basura, que no hay obra. Pero Elidio Espinoza le ganó la elección a la maquinaria de Acuña y eso ya vale un aplauso, más aún con lo que ahora se sabe de Acuña. Y los ataques a Espinoza son más bien extraños.


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Elidio Espinoza derrotó la maquinaria electoral de Acuña
Espinoza puede ser muchas cosas, pero no parece ser un tipo corrupto. Cuando se pretende revocar a un tipo honesto me parece que el mundo, o el Perú, esta de cabeza. Patas arriba y que vamos por mal camino. Es cierto que a  veces Elidio Espinoza peca de soberbio, de creer que en política basta la honestidad y el voluntarismo para ser reconocido, es un poco el “Villarán” de la política trujillana; pero más allá de eso no se le puede reprochar nada y se le reprocha todo.

La gente aduce que Espinoza no hace obras. A mí me parece de locos. Elidio ha dicho que las habrá en su momento. Acuña se fue dejando una deuda de 27 millones de soles. Con esa deuda ¿cómo hacer obras? Los parques de la ciudad han venido amarillando desde que entró Elidio Espinoza y la gente culpa a éste por el descuido. Pero fue una deuda de Acuña por 8 millones de soles con SEDALIB, lo que ocasionó el corte del agua en los parques. Espinoza ha ido pagando poco a poco las deudas dejadas por el señor de la “raza distinta”.


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Ex alcalde César Acuña: dejó deduas por 27 millones en Trujillo
Cuando se acusa falta de obras con Espinoza, se hace pensando en los 2 Bypases de Acuña. Durante su gestión como alcalde trujillano, César Acuña construyó un By-pass en Mansiche, que tiene encandilada a buena parte de la ciudad. La obra costó la friolera de 30 millones de soles, no soluciona problema alguno y ha sido un tiradero de plata. Acaso sirva para adornar un tramo de pista y levantar el ego de algunos trujillanos, pero funcionalmente es innecesario. Lo mismo ocurre con el By-pass del óvalo Grau, también construido por Acuña. Es en esa comparación donde Elidio Espinoza pierde.

A Espinoza se le acusa también de la basura que se acumula en distintos puntos de la ciudad. Si en Huanchaco hay basura, Elidio es culpable; si la hay en Víctor Larco, Elidio es culpable. Lo que no se dice es que esos distritos, como otros, no son competencia de Espinoza sino de sus respectivos alcaldes distritales (Acuñistas ambos). Es ignorancia pura y viveza la que lleva a culpar al ex coronel.

En las redes sociales el alcalde trujillano exhibe bastantes actividades relacionadas a la comuna. Ha impulsado actividades culturales como la enseñanza de la marinera en las calles de la ciudad, la vuelta de las retretas a la plaza de armas como forma de rescatar tradiciones venidas a menos. Es permanente su actividad de verificación de que los servidores municipales cumplan con sus funciones y de que los comercios y empresas de la ciudad, como bares, restaurantes y mercados cumplan con las normas vigentes en cuidado de la salud y la moral de la gente; lo que se diría, las cosas de sentido común, tan venidas a menos o descuidadas por nuestras autoridades.
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Bypass de Mansiche


Bypass de Mansiche en el día de su inauguración. Tiene dos "brazos" de ida. No hay forma de retornar. Lo que se gana en tiempo en la ida, se pierde en la vuelta. No existía tránsito que justificara su construcción y llevaba más vehículos hacia el centro de la ciudad, congestionándola.




A Acuña no se le objetó jamás nada. Hacía pistas que se las llevaba la primera lluvia y ni la contraloría ni nadie jamás dijeron esta boca es mía. A Elidio se le objeta todo y se le quiere revocar con estridentes campañas. Cuando a una persona que hasta ahora ha dado muestras de honestidad y de querer hacer las cosas bien se le quiere revocar,  es porque algo se está pudriendo, es que se ha tomado el mal camino, el de la raza distinta que termina en el despeñadero. Ojalá los trujillanos no se dejen llevar de la nariz y apoyen a la autoridad que eligieron en el 2014. De revocarlo, los trujillanos perderían dos años de gestión avanzada y un año más en proceso revocatorio. Casi nada. 

San Isidro, 28 de enero del 2016

sábado, 30 de enero de 2016

Basura en Lima: Pasar del muladar a la acción ciudadana

Es un día cualquiera. Sales de la casa punto de 8 pm. Basura en las afueras de tu casa arrojada por los “vecinos”. Empiezas a andar. Les has hablado, pero igual siguen arrojándote la basura en tu jardín. Caminas, doblas la esquina. Basura dejada junto a las puertas, unas horribles y enormes bolsas negras de las que escapan unos misteriosos líquidos también negros. Unas puertas más allá, alguien decidió dejar su bolsa de basura a mitad de camino entra la vereda y el límite de la pista. Ese alguien es más inteligente que los demás, aunque sea la alejó de la vereda un poco. Sigues andando  y encuentras más basura, esta vez desparramada en la vereda. Un perro se acerca, olfatea, levanta una pata y mea. Sigues andando, y llegas a los pequeños mercados que atienden por las mañanas a la vecindad. Ahora lucen cerrados, pero en sus afueras un enorme muladar de residuos orgánicos y no tanto, perfuma el lugar. Apenas te cubres la nariz. Es lo de todas las noches. El problema de la basura en Lima, la tres veces coronada villa. ¿Coronada a santo de qué? Ve tú a saber, querrían haber tenido rey y sólo tuvieron coronas. De espinas y de basura.



Una amiga, Cristina, me comentaba hace poco acerca de un viaje que hizo el año pasado al país de los relojes, Suiza. La gente, me decía ella, lava los elementos como cajas y botellas luego de usarlos, para evitar el mal olor y la descomposición, y los almacenan hasta su recojo por el camión recolector que ocurre varios días después. El papel higiénico es desechado en el inodoro del baño. Y todo eso con la participación de la ciudadanía. Esa es la diferencia. En ciudades como Lima no existe ciudadanía. La tres veces coronada villa de Lima se jacta de su comida y de su mar, pero en ciudadanía vive en pañales. Los ciudadanos no nos sentimos parte de la solución de los problemas. Llevar una buena vida se resume en comer bien, beber bien, dormir bien. Cero responsabilidad. Es de locos creer que alguna vez el habitante de Lima, previsoramente diga, “el camión de la basura no pasa hasta el miércoles, hay que lavar botellas, limpiar cajas y aplastarlas y guardar la basura”. Qué va, el habitante limeño arrojará su basura al vecino a la medianoche amparado por la oscuridad. Claro, el problema irá creciendo y tendrá unos hermosos muladares en dos por tres, pero eso el  limeño jamás lo entiende. En todo caso culpará al alcalde. Y no es que el alcalde se deba cruzar de brazos, su participación es protagónica, pero sin ciudadanos el problema de la basura en Lima no tiene solución.

No hay ciudad del Perú en la que los ciudadanos odien más la basura que Lima, y no hay ciudad del Perú que esté desde siempre más inundada por ésta, que Lima. Parece amor serrano “Más me pegas, más me quieres”. O lo que los místicos dirían “a lo que te resistes, persiste”.

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Basura en Lima

¿Cómo se soluciona esto? La gente requiere una revolución en sus costumbres. Aprender a usar el agua que derrochamos a raudales. Aprender a hacer algo con esa basura que generamos y que sólo sabemos sacar a las puertas o arrojarlas a los vecinos. Una revolución que empiece en los colegios y atraviese nuestras vidas. Pero, ¿quién la va a enseñar? Los maestros. Pero los maestros también tiran la basura, no han aprendido, por lo tanto no pueden enseñar. Entonces empezar el experimento a pequeña escala: una manzana, un barrio; y luego ir expandiendo la zona de influencia. Es el único remedio posible. La falta de cultura que muestra la ciudad al llegar la noche es intolerable, inaudita. No es de gente civilizada. Somos trogloditas, pero podemos cambiar.

La basura arrojada en las veredas y jardines al caer la noche no es sólo de mal gusto y mal olor, es peligrosa, constituye focos infecciosos y amenaza la salud de la gente. Hay una complicidad entre las gobernantes y gobernados. Unos y otros simulan que no existe el problema. ¿Cómo puede una ciudad ser considerada ciudad jardín, moderna y capital gastronómica de nada, si forma tremendos muladares en sus distritos cada noche?

Menos ombliguismo limeño y más manos a la obra es lo que se necesita ya mismo. Y en este problema todos somos culpables, unos por acción, otros por omisión. Unos más, otros menos. Queremos vivir en el paraíso y que éste no nos cueste nada. Así no es, se requiere esfuerzo, tomar conciencia.

San Isidro 28 de enero del 2016

martes, 29 de diciembre de 2015

Elecciones 2016 en Perú ¿Cómo vamos?

La política ha llegado a desinteresarme como a la mayoría de peruanos. La verdad aplastante, es que nos sentimos impotentes para cambiar la realidad. No sirven los discursos positivistas ni las píldoras para la moral. Mirar las pantallas de TV es un acto casi de masoquismo. Los peruanos hemos optado por la defensa propia: apagar el televisor, hacer oídos sordos, que venga la tormenta y acabe con todo y terminar de una vez con la pesadilla en que estamos metidos.

Somos corruptos...Y qué


                Todos sabemos que los cinco candidatos punteros tienen algo por lo que responder y sabemos que esas respuestas jamás serán satisfactorias. Lo peor es que los candidatos y sus acólitos lo saben y optan por un discurso un poco sin vergüenza que parece decir: “si, somos corruptos, y qué”. Ya ni siquiera se guardan las formas y el más elemental respeto por el electorado está perdido. Acuña se lleva las palmas. No vi su discurso en CADE, pero los fragmentos difundidos en redes sociales lo pintan como un candidato patético. Lo peor no es eso, es que hay un gran bolsón de electores que se identifica plenamente con él, lo sienten su representante por ser un tipo sin cultura.

                Igual ocurre con los cuatro candidatos restantes. Ninguno se salva. El Alberto Fujimori que se presentó en 1,990 a las elecciones era un candidato intachable en comparación con los cinco primeros en las encuestas del 2015. Y Alberto Fujimori terminó convertido en el presidente más corrupto de nuestra historia. ¿Cómo terminarán en el 2021 los cinco primeros del 2015 que por las acusaciones que cargan harían sonrojar al Alberto Fujimori de 1990?


Esto también pasará


                Se suele decir que nunca es más oscuro que cuando va a amanecer. No parece ser el caso de la política de nuestro país. Y sin embargo es un problema que nos compete a todos. Vamos a elegir un presidente y un nuevo parlamento. El presidente es el hombre que regirá nuestros destinos y aunque a veces pensamos que ver por nosotros mismos y olvidar todo lo demás es una decisión sabia, lo cierto es que los actos y decisiones de nuestros gobernantes suelen afectar nuestras vidas de modo más directo de lo que solemos pensar.

                Cuando era adolescente mi generación del colegio debió ver como los chicos que nos antecedían eran derrotados sucesivamente en los concursos escolares de marcha de aquellos años. Eso hizo crecer en nosotros una frustración y un deseo inmenso de cambiar esa historia y de triunfar allí donde ellos habían fallado. El año que fuimos promoción ganamos el concurso de marcha y cambiamos la historia que nos avergonzaba. Quizás en el país ahora se estén forjando las generaciones de peruanos que cambiarán la historia de nuestros días y nos regalarán un país mejor en todos los sentidos. Los años de bonanza económica han venido de la mano de la caída de la ética y la moral. Esa es la historia que debemos cambiar.  

27 de diciembre del 2015


viernes, 11 de diciembre de 2015

Lima...¿Ciudad atacada por el Odio?

Phillips Butters, gritón a conciencia, orgulloso de serlo además, se pasó el año 2014 despotricando cada mañana contra la alcaldesa Susana Villarán. Glaxer Tuesta, caviar orgulloso y pertinaz, autoproclamado, pasa cada mañana en radio San Borja recordándonos la vida y milagros del ex presidente Alan García. Aldo Mariátegui, la emprende cada que puede en la TV contra Alejandro Toledo, pero más, contra la izquierda o lo que quede de ella. Hay más, no son los únicos. Phillips Butters existió porque odiaba a Villarán. Fernando Olivera existió porque odiaba a Alan García y encarnaba el odio de una población. Hay quienes odian a Toledo y al toledismo, a Fujimori y al fujimorismo, a García y al aprismo. Hay otros odios menos tremendos: a Laura Bozo, a Burga, a Magali Medina, a Philips Butters, a Raúl Romero. Lima está convertida en una ciudad llena de odios. Hay medios de comunicación según a quien se quiera odiar. Además usted puede llamar a algún medio, hacer catarsis y alimentar más el odio. Es genial. ¿Le gusta el odio? Bienvenido, Lima lo ama. 

A un peruano en el extranjero le falta la dosis diaria de odio, como la papa rellena o el Cau Cau. Le falta la sal, pero esa sal que hasta “da sentido a su vida” le hace daño, lo enferma, lo rebaja. Porque el odio siempre enferma. ¿Qué pasa si por ejemplo, odias a Toledo y éste es elegido para gobernar cinco años más? Debe ser algo como la muerte. Una patada en el estómago. Y así con los demás. Llegas a la casa malhumorado, te has peleado con alguien en la oficina y casi te trenzas a los puños con el cobrador del ómnibus. Durante meses. ¿Pero, cómo has terminado por odiar a ese fulano X a quién jamás has visto en tu vida? Por los medios, que entran en tu casa sin permiso y a los cuales te enganchas a oír sus rollos.


El Odio Entra sin Darnos Cuenta


Lo peor es que no nos damos cuenta. Si en una ciudad como Lima todos odian a alguien, pensamos que el odio es normal, que sentir odio por personas a las que no hemos visto jamás, ocurre en todos los lugares, y no es así. Ni siquiera es algo que ocurra en todo el país. Los diarios limeños están llenos de carátulas y contenidos de odio. El odio se respira en la atmósfera. Pero no tiene porque ser así. Tómese el diario El País de España, o El Mundo, y se verá cómo la información es eso y no siembra de sensaciones envenenantes. Hasta en eso somos tercermundo, no interesa la salud mental de la población, interesa que el hígado del difusor de turno diga lo que le venga en gana. Pero eso, lo podemos cambiar. 

Hay odios más sutiles. Juan Carlos Tafur, locutor de Radio Exitosa, cada cierto tiempo expresa su rechazo a los abusadores sexuales, a los pederastas, a los violadores y hasta a los piropos. El problema no son los principios que él enarbola; sino cómo los enarbola. Su rollo es uno de odio contra todo lo anterior. Puede parecer bueno, pero otra vez es la siembra del odio. Las taras y abusos sexuales no pueden ser tratados desde el odio, sino desde el profesionalismo. Los siquiatras no emparan el problema de un violador desde el odio personal, sino desde las razones que llevaron al sujeto a violar o abusar. Lo bueno de esto, es que se quita la emotividad y no se odia. Tafur habla también en contra de los piropos. Imaginemos el trauma para tantas chicas y señoritas ante un piropo. Una cosa son los groseros que dicen groserías a una señorita. Otra cosa una frase galante que reconoce un mérito, una gracia femenina. Pero Tafur no diferencia esto. Mete todo en un saco haciendo que las relaciones sociales deban darse entre trozos de hielo. Pero además piénsese en el terror que aprenden las niñas creyendo que si alguien les dice un piropo las está agrediendo.


Odio Más allá de las Figuras Mediáticas


Por otro lado, nuestros políticos no dialogan. Se expresan a través de los medios para insultarse y prolongar el odio. Para remate, los medios propagan desde Lima, a todo el país, una realidad diaria de peleas y pleitos de una farándula creada para tal fin. Cuernos, drogas, peleas, de todo. Mañana, tarde y noche. ¿Qué ciudad o país se crea cuando eso es lo que se siembra?

Mientras esto no cambie, no nos extrañe la violencia que se expresa en las calles. Tampoco la delincuencia. En la delincuencia se expresa el odio. Odio a una ciudad hostil, a una sociedad excluyente en la que se ve odio y enfrentamiento, a una bonanza que es de otros, y a los abusos directos que sufre parte de la población en formas diversas. Nuestra única salida es cambiar. Cambiar esto o nada, no  hay salida por otro lado.  

¿Cómo se cambia esto? Primero que nada siendo conscientes. Si tu sensación es mala, cambia la radio o el canal de TV, o no compres el diario que te hace sentir mal. Pero no tiene que ser el vacío. En esos mismos medios hay opciones. También hay internet para buscar lo que te haga bien. 

Pueblo Libre, 11 de diciembre del 2015


lunes, 30 de noviembre de 2015

Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer: Nunca más, por favor

Leo en los diarios que es el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer. Escucho en las radios y miro en la TV: lo mismo. Yo creo que éste día no debe celebrarse ni un día más. Y quiero enfatizarlo, NI UN DIA MÁS. No creo que celebrar un día así, esté logrando el objetivo que deben haberse trazado las mujeres. Es más, si pudiéramos revisar las estadísticas, veríamos que la violencia contra la mujer se ha incrementado. En nuestro país se ha dado una ley de FEMINICIDIO y los crímenes de mujeres se han incrementado. ¿Qué tal si en lugar de ese día celebráramos un Día del Amor a la Mujer? Antes de que me crucifiquen o crean que he perdido la chaveta, me explico.

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Usemos un ejemplo. Nunca como ahora ha habido tantos programas de enfermedades en los medios: radio, tv, prensa y otros. Y nunca como ahora ha habido tantos enfermos en el país. Las clínicas privadas brotan como chifas en todos los distritos limeños, y no son menos las clínicas, postas médicas y hospitales del estado. Tan grave es la cosa que hasta las municipalidades distritales se han echado al hombro la creación de hospitales con el beneplácito de la población.  ¿Cuál es el problema entonces? Es simple. No se está hablando de salud, se está hablando de enfermedades. Se habla de los síntomas, se muestra imágenes, se representa los males tratando de ser didácticos. Lo que se genera es miedo y el miedo es creador. La madre Teresa decía “no me inviten a marcha en contra de la guerra. Invítenme a una marcha a favor de la paz”. Una acción es en contra, la otra a favor de la paz. Pero ambas acciones materializan, crean. Si la haces a favor de la paz, creas paz. Si la haces en contra de la guerra, creas guerra. Si haces un programa en contra de la enfermedad, creas enfermedad. Si hablas de “No violencia contra la mujer”, creas violencia contra la mujer.


Lo que pasa en las mentes


Expliquemos esto último. Cuando escucho la frase “No violencia contra la mujer”, me viene a la mente una pregunta ¿Quién ejerce esa violencia? Obvio, el hombre. Y debe ser un tipo cruel, un maldito, un abusador, un ogro. Pues bien, oída la frase por mí, quizás no sea tan grave. Y sin embargo confieso que me siento agredido. En la frase hay una generalización peligrosa. Los hombres aparecemos como violentos y crueles sin distinción. ¿Y ese enojo con quien lo tengo? Con las mujeres, con las feministas, y con todos esos que pintan a los hombres de violentos sin distingos. Pero yo me controlo, tengo educación, discrimino. Entiendo que el problema es el lenguaje usado. Tengo claro que no hay que lastimar a una mujer, ni con golpes físicamente, ni con palabras ofensivas, ni con nada, no me nace. Pero a un violento la frase no debe gustarle mucho, quizás llega a casa a vengarse de su mujer, a seguir abusando. Sin embargo, lo que me preocupa más aún, es el efecto de la frase “violencia contra la mujer” en las mujeres mismas.


Las Mujeres como víctimas de quienes las quieren salvar


Piénsese un poco esto. Si a las mujeres les decimos desde niñas que el hombre es un ser violento, golpeador, abusivo, lo que esas chicas van a hacer es creer que ese es su destino, que los hombres son todos abusivos y que no hay salida. Van a ir a buscar un hombre que cumpla con esas expectativas, no hay remedio. SI no encuentran un hombre así lo van a crear. Lo van a exigir o se va generar aquella idea según la cual si es el  hombre no les pega, no las quiere.


Hacer un pequeño cambio


¿Qué tal cambiar el nombre a ese día? Usemos por ejemplo “Día Internacional del Amor responsable a la Mujer”. En lugar de decir a las mujeres que el hombre es el enemigo que las golpea, enseñémosles que el hombre es un compañero de vida que las va a respetar, las va a apoyar y proteger. Que el hombre las admira. Que los hombres son compañeros maravillosos con los cuales van a crecer juntos, formar una familia si lo desean, apoyarse mutuamente, ser cómplices, amigos, amantes. El hombre es ese ser extraordinario que las va a amar porque las sabe mujeres, seres maravillosos que lo complementan. Y que tal decir a esas niñas y jóvenes a las que hoy se aterroriza hablándoles de violencia contra ellas, que todas las mujeres merecen tener un hombre extraordinario en sus vidas. Un compañero maravilloso esperando por ellas, uno que las ama.

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Digo, por el camino de las palabras represivas no han logrado el resultado que esperaban, quizás usando esta otra frase, celebrando éste día positivamente y no señalando con el dedo a un supuesto enemigo generalizado, logremos (sí, logremos) mejores resultados. Que los violentos se queden esperando a mujeres que ya no los buscarán.

San Isidro, 30 de noviembre del 2015



martes, 24 de noviembre de 2015

Fiscalizadores Municipales ¿Quién los fiscaliza?

A propósito de la agresión a lo bestia sufrida en San isidro la semana pasada por el señor moticlicista Miguel Urrutia, a quien los fiscalizadores municipales rompieron el tabique de la nariz, dislocaron la mano izquierda y dejaron sordo de un oído, hay algunas cosas que deberíamos pensar.

Los fiscalizadores municipales de San isidro, achorados ellos, al ser preguntados por su actuación, manifiestan que el agredido los agredió verbalmente. Las imágenes los desmienten. El agredido detiene su motocicleta y al ver que los fiscalizadores han arrojado al suelo la mercancía de una señora, pan con huevo, les dice “abusivos”. Al segundo siguiente los fiscalizadores lo muelen a golpes. ¿Qué desean los fiscalizadores? Se desea la indiferencia total. Que veamos en silencio el abuso, la agresión, que miremos al costado. Es la dislocación social lo que se quiere imponer. El “Ya ves, te lo advertí, no te metas en problema ajeno”. El egoísmo, la insolidaridad. La ciudadanía está cansada, harta de ver estos abusos.

fiscalizadores municipales agreden motociclistas

Si así son los "serenos"...¿Cómo son los violentos? 


Las municipalidades son dueñas del serenazgo y son parte del estado, pero generan violencia. ¿Cómo seleccionan al serenazgo y fiscalizadores? ¿Con torneos de lucha entre violentos combatientes? ¿En algún saqueo? Los elegidos parecen ser expertos en uso de violencia contra los ciudadanos. Mientras más violento es el sereno, más aplausos por su “trabajo”. Parece que el “sereno” (nombrecito que se gastan) pusiera toda la energía en el abuso y los palazos, para demostrar que él es la persona adecuada para el puesto. Hay un romance entre la municipalidad y sus serenos pegalones. Tanta cháchara y tanto rollo (necesario) para evitar la violencia contra la mujer, pero somos ciegos ante la violencia contra los que menos tienen, los más humildes, contra los que tienen que inventarse un trabajo. Porque, seamos claros, una cosa es hacer cumplir una norma, y otra muy diferente, robarse las cosas de la gente y además apalearla.

En San Miguel, alguna vez he visto a una camioneta del serenazgo llevarse no sólo la mercadería de un vendedor (cosa que nadie fiscaliza), sino llevarse también detenido al vendedor. Es lo de siempre. El comerciante no puede ser detenido, pero lo es, piña; porque no conoce sus derechos y por lo tanto no los exige ni defiende. Y nadie lo defenderá. El papá estado hace la vista gorda, sabe que estas cosas pasan, que es violatorio de los derechos más elementales de un ciudadano, pero mira al cielo y silba y se rasca la panza. ¿Hasta cuándo?

Nadie defiende a un heladero de D’onofrio agredido, nadie a una vendedora cuya mercancía es decomisada o tirada al suelo sin más. No sabemos si su carrito con productos, o su bicicleta o triciclo le son devueltos. Golpes, cachiporrazos, insultos, puñetes. De todo como en botica y nadie vela por el cuidadano. Como el señor motociclista al que luego de masacrarle, los fiscalizadores trataron de quitarle la moto.


La policía pintada en la pared validando el delito 


Y todo ese circo violento producido frente a la mirada cómplice de un policía que actuaba como validador de las acciones de los funcionarios municipales. Esto último debería preocuparnos. ¿Cuánto más veremos a la policía actuar validando actitudes y conductas delincuenciales de los privados que les pagan el día de trabajo? ¿Hasta cuándo meterse en las pistas para dirigir el tránsito en beneficio de las constructoras que los contratan? ¿O de los casinos? Esto hay que cambiarlo.

La defensoría del pueblo, las fiscalías, las ONG, los grupos defensores de los derechos humanos, los grupos feministas, y tanta gente que parece vivir llenándose la boca en otros casos (defensores de los animales por ejemplo) podrían empezar a visibilizar todos estos abusos de “baja intensidad” cometidos desde las municipalidades peruanas contra indefensos ciudadanos que no pueden hacer valer sus derechos


¿Qué hacer? 


Pero sobretodo, tenemos que dejar de ser una sociedad tan violenta, en donde los ciudadanos vivimos expuestos ya no sólo a una violencia que se levanta amenazante contra nosotros desde la criminalidad, sino desde el aparato del estado que debería estar  para protegernos. Es necesario replantearse la forma de trabajar de nuestras municipalidades y de sus funcionarios, pero sobretodo, replantearse el espíritu de esa forma de trabajar. ¿Se trabaja para servir? ¿Se trabaja para golpear? ¿Para extorsionar desde el estado a la gente? Debería trabajarse con valores en donde la persona humana sea el principio y fin de todas las cosas. Y educar al servidor público en esa dirección. Porque a fin de cuentas, estamos convencidos de que hasta esos fiscalizadores violentos, pueden cambiar. 

San Isidro, 24 de noviembre del 2015