miércoles, 15 de julio de 2015

Trabajo y Chamba para Todos en Perú

Los gerentes de personal y de recursos humanos de algunas empresas vienen diciendo desde hace buen tiempo, que hay escasez de ejecutivos calificados. También dicen desde sectores como la minería, que no hay personal técnico calificado. Menudo problema, digo, hay mucha gente buscando trabajo y estos dicen que no hay trabajadores. ¿Cuál es la verdad de la Milanesa? ¿O estamos todos locos?

El último sábado, volví a escuchar lo mismo en RPP, con el añadido de que el entrevistado afirma que hay en nuestro país alrededor de 4,000 colombianos cubriendo las plazas que los peruanos no alcanzamos a cubrir. Oséa, esto de que no hay trabajadores calificados, va en serio, no es verso.


Unos llegan otros se van: la búsqueda de trabajo en Perú
¿Y cómo así? Deberíamos hacernos esa pregunta y buscar soluciones en lugar de lanzar quejas o lamentos; que es lo que se está haciendo hasta ahora. Porque, digo yo, ¿no es acaso que hay “universidades de prestigio” en donde la “gente de buena presencia” va y se forma en las carreras ejecutivas que nuestros empresarios necesitan? ¿O eso sí es puro verso? ¿Y la Universidad de Lima, y la Del Pacífico, y La de Piura, y la UPC, y la PUC y otras?… ¿Qué? ¿No dijeron siempre que eran universidades empresariales donde se formaba la crema y nata de nuestro empresariado en las carreras que se necesita para gerenciar y manejar las empresas?

Trabajo Para Todos...Pero mal Pagado


Desenredemos la madeja. El hilo de Ariadna. Además de los cuatro o cinco mil colombianos, hay más de cuarenta mil españoles viviendo y trabajando en Perú. La explicación es simple. Los empresarios peruanos tienen el chip del cholo barato y no quieren pagar a los peruanos el sueldo necesario para vivir decentemente. En consecuencia, el trabajador peruano indignado con esa situación, decide irse al extranjero a buscar un trabajo acorde (o no) a su cualificación. Luego, el empresario peruano paga al trabajador extranjero el sueldo promedio internacional que no quiere pagar al peruano. Después dice lo que ya leímos, que no hay trabajadores calificados y tal y tal….

¿Cómo le quitas ese chip tan mediocre al empresariado peruano? Entendamos algo. El trabajador peruano muchas veces encuentra en el extranjero la valoración de su trabajo que no encuentra en el país. ¿Por qué se quedaría? ¿Por patriotismo? ¿A ser explotado y mirar cómo la fiesta la disfrutan otros mientras él agacha la cabeza? No se le puede pedir a la gente eso.

Con ésta situación el país pierde. Pierde porque sus profesionales formados en las universidades del estado con recursos de todos, emigran en busca del mejor sueldo. Pierde porque las familias se desintegran. Porque las empresas tienen periodos de baja productividad, de los que muchas veces nunca salen. Pierde el país porque esa fuga de talentos deja también al aparato estatal con personal menos cualificado. Las modernas teorías administrativas dicen que el principal activo de la empresa son sus recursos humanos. En nuestro país parece primar aún la teoría de los tiempos de Fujimori, según la cual “Nadie es imprescindible”. Prescindamos pues de todos, especialmente de los mejores.

Ese es el problema. El empresario peruano no quiere pagar al trabajador peruano lo que éste cuesta en el mercado internacional. El trabajador calificado emigra en busca de ese mejor salario que sí le pagan en otros países. El empresario peruano paga al trabajador extranjero el salario internacional que no quiso pagar al trabajador peruano. Círculo vicioso, país defectuoso.

La próxima vez que un empresario peruano (esos de la CONFIEP, sobre todo) se queje de que no encuentra personal ejecutivo o técnico calificado, hay que decirle que ese problema lo crea él, que no sea cínico, que no llore como mujer las decisiones que mal toma como hombre.

¿Cómo salir del problema? No le veo solución. Quizás la educación. Digo quizás porque se entiende que los empresarios peruanos han sido educados en los “mejores colegios de prestigio” y han salido como vemos: hasta las caiguas. Es que es muy difícil para ellos privarse de ciertos placeres como la fanfarronería, las ganas de presumir, la casa de playa, la amante, el viaje a “Niu yor” o Miami. Como decía Hildebrant, nuestra derecha no quiere hacer un país, quiere administrar un burdel.

San Isidro, 13 de julio del 2015


viernes, 10 de julio de 2015

Lucho Castañeda nunca Nos Mintió. Eso son Calumnias.

Montado en un ómnibus camino del centro de Lima (el paisaje no es algo que mostrarías a una novia extranjera), me pregunto si alguien nos  mintió. He intentado llegar en otros días por Arequipa, por Alfonso Ugarte, y hoy por Abancay. Nada, ni modo, es casi imposible llegar en un tiempo decente. El ómnibus está detenido en el mismo lugar hace como 10 minutos. Sólo no se mueve en ninguna dirección. Me arrepiento, con lo bien que podría estar en mi casa y estoy en un barco encayado hacia ninguna parte.



El Tráfico en Lima está totalmente colapsado

¿Y esto de quién es culpa? Me pregunto. Hace algunos años, comentando la infidelidad de que había sido víctima una amiga común, otra amiga me dijo: “Nadie nos engaña; nosotras nos engañamos; queremos que nos engañen”. Me pareció cierto entonces y me lo sigue pareciendo ahora. Cuando las elecciones del 2011, un amigo me llamó al celular y dijo “Tenemos que apoyar a Ollanta”. Le dije que frente a la Fujimori, sí;  pero le recordé que Ollanta era un traidor, y que había traicionado a su padre y a su hermano. Era obvio antes de las elecciones del 2011, que Ollanta se había distanciado del Etnocacerismo al fundar el partido “Nacionalista”; que lavaría la cara del movimiento primigenio que se había caracterizado por una propuesta racista enarbolada por reservistas del ejército peruano. Esos hechos eran frescos y estuvieron a la vista de quien los quisiera ver. Ollanta no nos mintió.

Ahora estoy empantanado en un tráfico que no avanza. No es como en tiempos pasados en que se avanzaba lentamente, pero se avanzaba. No. Ahora los vehículos se estacionan 10 o 15 minutos sin moverse un centímetro. La gente ya no reclama, parecen resignados a que eso es la vida y ese problema parte más del vivir. Ya no hay culpables, ni se buscan; lo sabio es aguantar. Tirar para adelante, pero eso es precisamente lo que no ocurre, no se avanza ni para atrás ni para adelante.

Lucho Castañeda Nunca Nos Mintió


Y es que nadie nos mintió. Yo, aferrado al pasamanos de un vehículo que me tiene encarcelado en una lógica que no entiendo, pienso “Querías Castañeda, tienes Castañeda”. Estos problemas no existieron antes de él. Con Villarán, su antecesora, “La tía Vaga”, el tráfico se movía. Hoy en día no. Los semáforos del Centro de Lima o no funcionan o funcionan mal. ¿A quién culpar? Castañeda no prometió nada. En su anterior gestión los atoros fueron el pan de cada día mientras se construía el Metropolitano. Las obras del zanjón estuvieron paralizadas por años sin que nadie moviera un dedo. Pero los limeños eligieron nuevamente a Castañeda, y toma, ha vuelto con todo. 

Es eso o el orden asfixiante de Villarán. Y, seamos claros, a los limeños no les gusta el orden. Por eso Castañeda está bien, sin roches. Su popularidad es alta y la misma prensa que combatía a Villarán no se entera de los problemas generados por Castañeda. No los visibiliza. Por eso ante problemas como el del transporte, nadie identifica al alcalde como culpable o responsable de la solución, simplemente es la vida que ocurre.

Nadie nos mintió, nosotros quisimos ser engañados con la idea de que Castañeda era solución, y que sí hacía obras, y era un gestor eficaz. Esa fue la mentira que nos construimos.

San Isidro, 06 de julio del 2015



miércoles, 8 de julio de 2015

CORRUPCION GLOBAL Y CAIDA DE LAS UTOPIAS

¿Dónde estuvo la corrupción todo el tiempo pasado? Por ejemplo, la justicia Italiana quiere meter 5 años en la cárcel a Berlusconi, el todopoderoso magnate italiano, por haber sobornado con 3 millones de euros al senador Sergio de Gregorio para que se pasara a su partido, “Pueblo de la Libertad”. Para nosotros es historia conocida. Fujimori usó mucho esa figura durante su gobierno para construir mayorías parlamentarias que hicieran lo que a él le venía en gana.


Corrupción en Brasil


Pero, ¿es esto cosa nueva? El escándalo de corrupción en Brasil, que ha llevado a la cárcel al empresario Emilio Odebrecht, cuya empresa facturó en el 2014 la friolera de 34,000 millones de dólares, amenaza con salpicar a la presidenta Dilma Russef y a Luis Ignacio Lula Da Silva, pero también a los ex presidentes del Perú Alan García y Alejandro Toledo.


Corrupción en España


¿Por qué ahora? Es la pregunta. Los escándalos de corrupción brotan sin cesar. En España, la familia real no se ha librado de la plaga, siendo la hija del rey y su esposo los másrepresentativos exponentes de tal virtud. Sin contar los numerosos casos de corrupción en otros niveles en la misma península. Una relación de ricos y poderosos españoles fue puesta al descubierto hace algún tiempo. Son gente que en bancos suizos tiene millonarias cantidades no declaradas y por tanto sin pagar impuestos al fisco español. Encabeza la lista el más rico de los españoles: Emilio Botin.


corrupcion global: la caída del gerente de Odebrecht Brasil
Detenido Presidente de Odebretch

Corrupción en el Mundo

Cabe preguntarse qué pasó en el mundo que un buen día todos se corrompieron: presidentes y presididos, gobernantes y gobernados. Todos para una y una para todos. Es de no olvidar que hace tan sólo unos meses atrás, Lima eligió alcalde a un señor que “roba perohace obra”. Esa renuncia a la moral, esa resignación del espíritu frente a lo condenable, nos lastra y nos define. Cuando decidimos que es mejor elegir a alguien que robe, nos ponemos al cuello la espada que la corta retóricamente.

¿Es acaso que la corrupción es una plaga novedosa en el mundo? ¿Es que los nuevos avances tecnológicos han visibilizado lo que antes estaba oculto a los ojos públicos? ¿Es que la angurria lleva a los poderosos, gobernantes y empresarios, a prescindir de la moral para enriquecerse con casi desesperación? ¿Al punto de facilitar ellos mismos su descubrimiento?

Yo no sé cómo fue antes la corrupción. Creo que hoy vivimos una epidemia de la misma en todos los niveles y que se da en todo el globo terráqueo. Y creo que ello tiene que ver con la caída de las utopías.


Corrupción y Caída de las Utopías


Para decirlo más claramente, la caída del mundo socialista desató una ambición mal entendida, la angurria y lo peor del capitalismo. Hoy se prescinde de todo escrúpulo. El raro es el que no se mancha, es el que no tranza. El honesto es el tonto que no ha entendido las reglas del juego. Como dijo la Fujimori, “Hay que saberla hacer”. El socialismo funcionaba como parachoques o parabrisas que con su autoridad moral servía de freno al capitalismo. Desaparecido el socialismo, el capitalismo no tiene frenos: roba el enorme empresario y roba el gran estadista, pero también el pájaro frutero. Es la lógica, la esencia del sistema es la acumulación y la acumulación desde el trabajo honesto tiene límites naturales; incluso la acumulación desde la empresa tiene límites naturales. Por eso tiene que haber acumulación desde la corrupción, para romper esos límites naturales, para llegar más lejos, para presumir aún más.

Quizás el socialismo nunca vuelva. Pero una forma diferente de hacer las cosas se hace necesaria en el mundo en que vivimos. No es posible que el mundo esté definido por lo que los intelectuales llamaron “la infame casería del dinero”.

San Isidro 01 de Julio del 2015. 


lunes, 6 de julio de 2015

Copa América 2015: Lecciones para el Perú para no Repetir la Historia de Siempre

Ya lo sé. Hay mucho hincha y periodista que dicen cosas como “Bien por los muchachos, se dejaron todo en la cancha”. No es que eso sea malo; han avanzado, pero aspirar realmente a algo es otra cosa y más que una buena participación, lo que podríamos hacer es extraer unas cuantas lecciones para que no repitamos la historia de siempre y dejarnos de la ridiculez patriotera del polo blanquirojo y la bulla y la gritonería. Por cierto, hasta el sábado por la noche, en el país pensábamos que la habíamos bordado con ese tercer puesto, pero ante el Chile Campeón, la cosa ya no estuvo tan clara. ¿Habíamos llegado lejos de verdad?

Lección N°1 Si organizas un campeonato, llega lejos en él.


Chile organizó ésta copa América y se preparó convenientemente para ganarla. No fue fácil, pero cuando las papas quemaron, allí estuvo el equipo dispuesto a todo con el respaldo de su afición y de su presidenta. En 1,962 organizaron el mundial de fútbol y alcanzaron el tercer puesto. Nunca han vuelto a llegar tan lejos, aprovecharon su oportunidad como locales. El Perú organizó hace poco ésta misma copa América y no alcanzamos a ponernos una medalla. Dentro de 3 años organizaremos los Panamericanos, y no parece que nos estemos preparando adecuadamente para tener un papel protagónico, ni siquiera para tener un papel decoroso. Es hora de aprender del otro y poner manos a la obra.

Lección N°2 Si metes un gol con mucho esfuerzo (Perú), no puedes permitir que te hagan otro en tres minutos (Chile).


Es hasta loable el empeño de Perú por conseguir el gol del empate contra Chile, cuando además jugábamos con un hombre menos. El esfuerzo y pundonor puestos no se pone en duda. Pero ¿cómo sepuede permitir que se nos haga un segundo y definitivo gol tres minutos despuésdel nuestro? ¿De una manera tan simple además? Eso es falta de templanza, de coraje, de concentración y de claridad de objetivos. Fallaron todos empezando por el capitán y terminando por el último de los jugadores. En esas circunstancias es que se muestran los mejores; cuando tienes la determinación de que ese es tú triunfo y nadie te lo quita. En eso hay también una preparación mental que en nuestro caso no existió.

Lección N° 3 Si crees que has llegado lejos, asegúrate de que otro no haya llegado más lejos.


Después del triunfo de Perú sobre Paraguay, que nos aseguró el tercer lugar y una ubicación en el podio de los ganadores, el periodismo deportivo nacional y cierto tipo de hinchada de pocas neuronas, se llenó el pecho de aire para gritar ¡Viva el Perú¡ Hay que desconfiar de esas celebraciones prematuras y de las alegrías del tercer o cuarto puesto que siempre en Perú se exacerban. Los Jotitas, tan mentados, fueron convertidos en celebridades por haber obtenido un cuarto puesto y haber goleado y sido goleados por Brasil. Nada, no obtuvimos nada pero lo celebramos como obtención de la Copa Mundial. Luego de asegurarnos el tercer puesto, y de las lisuras de rigor que simulan el gran patriotismo cantinero, llegó la desazón con el campeonato de Chile 2015. Ellos llegaron más lejos que nosotros, se cubrieron de gloria, de oro. Nos pusieron en nuestro sitio. Repito, no es un mal lugar el tercero, pero tampoco es para celebrar como si hubiéramos alcanzado la gloria.

Lección N°4 Si te dicen que un tipo es el mejor del mundo, no les creas.


La monserga según la cual Leonel Messi es el mejor futbolista del mundo sirve para inmovilizar a los crédulos, pero no para ser verdad. Messi lleva tres copas América y tres mundiales sin demostrar absolutamente nada. Es un buen jugador, pero hasta ahora en copa América no alcanza siquiera al nivel mostrado por el Pibe Valderrama, nuestro César Cueto, o Zico, para no mencionar a Pelé o Maradona. Nada que ver éste Messi, que en España hace mucho pero en el resto del mundo hace nada. Sin embargo su fama sirve para meter miedo y hacer temblar a los que se la creen. Chile no creyó en eso y alcanzó la gloria. Hace cuatro años Chile tampoco creyó en nuestros “Cuatro Fantásticos”. La próxima vez que nos digan que fulano es el “mejor del mundo”, no les creamos; generalmente eso es marketing, y entre los nuestros puede estar el siguiente “Mejor del Mundo”. Sin ir muy lejos, guerrero está entre los mejores del torneo, y eso nadie lo discute.

Cuidado con la Euforia Desestabilizadora


Lima 06 de julio del 2015

domingo, 5 de julio de 2015

El Placer de Embrutecerse

Jorge Bruce, reputado sicólogo a quien estoy seguro muchos desearían matar, fue entrevistado el miércoles en radio San Borja por Glatzer Tuesta, de IDEELE. Mientras escuchaba a Bruce no pude evitar pensar “Pero si eso es lo mismo que he venido pensando hace mucho tiempo”. Bruce da en el clavo cuando dice y grafica “Embrutecerse causa placer, por ejemplo ver el fútbol”.

Ante el fútbol somos los que somos. Es como si el traje de seres racionales y educados, incomodara a un sector creciente de gente en las ciudades; es como un gordo vestido con traje de ballet: ¡Horrible oye!. De allí que sea muy placentero desnudarse frente al fútbol. Uno deja salir la bestia que lleva dentro: el sanguche y la cerveza, los gritos, toda la parafernalia anterior y posterior. El patriotismo no es más que la manada que celebra al jefe, el gol es la cabeza sangrante del contrario sostenida en una mano. Por eso miramos el fútbol en grupos, es la tribu, la manada de cazadores al acecho. Por eso las mujeres son expulsadas de ese espacio, que se ocupen de los hijos, del hogar, o de la cueva, que barran.


El placer de embrutecerse: el fútbol
Fútbol y placer embrutecedor: Pasión de multitudes
En un atoro del tráfico o en un choque, insultar al otro da placer; uno suelta el insulto y se siente liberado. Es como si se quitara un peso de encima. Además es la venganza contra la ciudad. En ese instante en que gritas o insultas al otro en medio del día citadino, estás liberándote de las ataduras que esa ciudad te impone. No gritas al otro, no te vengas del otro; es el grito contra la ciudad, es la consumación de la venganza contra tantas ataduras. Y si la venganza viene con una patada contra algo, mucho mejor. Es la vejación completa, porque el individuo se siente vejado diariamente por las normas que van desde cómo se viste, hasta cómo debe portarse frente a una cosa de acero llamada semáforo. Odiamos al semáforo, un semáforo en tu vida es un minuto menos de vida. ¡Que muera¡

Comer es otra cosa que nos animaliza terriblemente. No hablo del hecho de alimentarse por la diaria necesidad para mantenernos vivos. Hablo del comer como ritual en el que se come por placer y hasta por vanidad. Cuando la porción excede lo estrictamente necesario, cuando se come por agradar a las papilas gustativas, cuando se come por la necesidad de contar a las amistades lo que se comió. ¿Hay algo más embrutecedor que pedir o servirse un plato de comida que uno sabe que no acabará? Comer en exceso a pesar del sobrepeso que se carga y a sabiendas de que se empeora ¿No es esencialmente embrutecedor? Y si lo es… ¿Por qué se hace? ¿No es cierto que hay gente muy educada que cuando come se comporta como un troglodita que arde en el placer de la comida?

Otra cosa que produce el placer de embrutecerse es la televisión. La llamamos “Caja boba”, pero hay que ver el éxito que tiene. Sería de locos que hoy en día en un restaurante no exista un televisor para los clientes. Nadie sería cliente de un lugar así. Lo que se mire ya es otra cosa. El asunto no es cuanto alimentan esas imágenes; el asunto es que ese ruido y esas imágenes nos dan una sensación de pertenencia, de conexión, de estar al día. No hay placer más grande que el que graficaba Al Bundy: sentado en un sillón, en una mano el control remoto, la otra mano calentándose entre la pretina del pantalón y la piel, mirando un programa aburrido junto a la esposa boba y los hijos adolescente pidiéndole dinero. Esa escena es la cima del placer embrutecedor. Es lo que aspiraría todo humano de ciudad medianamente sano: olvidar quienes somos y ser el homo espectadorus. Y el homo espectadorus no es otro que el que deja su vida aparcada a la entrada del hogar y vive o mira la vida del otro. Es el placer sin límites.


La televisión embrutece al espectador
Televisión y placer embrutecedor
De allí el éxito de los smartphones, que por otra parte son aparatos bastante inclusivos. El TV era para todos pero quienes más parecían disfrutarlo eran los hombres con el fútbol o el catchascán. La mujer usaba el TV para sufrir viendo la vida de otros en las telenovelas. Con los smartphones en cambio, el placer está repartido. Las mujeres los usan con la misma intensidad que ellos y lo disfrutan por igual o más. Chatean, chismean, comentan, ríen, lloran y se embrutecen por igual. Porque finalmente de eso se trata: de renunciar a lo que somos o aspiramos a ser, para optar por el placer de embrutecerse ante un semáforo, una pantalla, una pelota, un smartphone o un plato de comida.

02 de julio del 2015

martes, 30 de junio de 2015

Huanchaco Quo Vadis

¿Se hundirá Huanchaco? ¿Desaparecerá el balneario? ¿Se convertirá en una pampa muerta de la que huya la gente? En anteriores ocasiones he escrito acerca de Buenos Aires, el desaparecido balneario trujillano (ver video) . Llegué allá en el 2009 y en donde antes había habido una playa sólo vi un muro de piedra muy gris. Hasta el sol se había marchado. Era una cosa muy depre. Si las cosas siguen como hasta ahora, en dos o tres años el balneario de Huanchaco habrá desaparecido. Un muro de piedras habrá terminado por convertir aquello en una cárcel para gente libre. Incluso ahora, para protegerlo de la furia de las olas, ya existe un muro de piedras en un sector del balneario.

Huanchaco en enero del 2015 al fondo el muelle
Cuenta la leyenda que Haya de la Torre venía a Huanchaco a veranear. Que se alojaba en casa de algún amigo y se dedicaba a pensar las cosas del país. En esa época éramos (eran) pocos, pero muy activos. Ahora las cosas son muy diferentes. A mí me sorprende la apatía de la gente. Como diría el Chavo “Es como si sintieran que no sienten nada”. Empezando por los habitantes del balneario y continuando por los habitantes de la ciudad. El quietismo es la muerte y aquí todos están quietos. Eso para Huanchaco es la crónica de una muerte anunciada, irremisible.  Huanchaco es Santiago Nasar.  

En Huanchaco aún hoy se puede apreciar a muchos jóvenes turistas de cabelleras rubias vestidos con sus trajes de neopreno, internándose en el mar para practicar su deporte favorito. También es posible sentarse en la arena y ver pasar caminando gringuitas muy lindas como si tal cosa; gringuitas de las Europas, pero también gringuitas de las nuestras: peruanas. O chicas lindas a lo Mochica, con esas mejillas color capulí y sus cabellos del color de la miel y sus sonrisas a lo Signal; es el lado Baywatch de Huanchaco. Pero también es posible sentarse en esas arenas y mirar el mar, para sentir que el universo está allí, frente a uno, y que uno es una insignificancia, una nada en la inmensidad. O creer en Dios. Para todo eso da Huanchaco. Hasta para pescar.

Se vende de todo y se come bien. La actividad nunca cesa porque la gente que llega, a veces no se va nunca y otras veces se queda  todo lo posible. Es que Huanchaco tiene ese algo que tienen ciertos lugares: atraen a gente interesante y diferente: románticos enamorados de la vida, antisistema silenciosos que se adaptan a la geografía que los cobija y tratan de vivir con lo mínimo. No quieren luchar contra el sistema, sólo quieren sustraerse a él, cohabitar pacíficamente. Pero también atrae a los que sólo buscan un poco de diversión, y gastar su dinero, decir que estuvieron en Huanchaco y que es pajita, chévere, mostro. O los que vienen en busca del amor, en busca del gringo o la gringuita. Y lo encuentran aunque sea de otro color.

Hay una iglesia (ver video) construida en la parte alta de la rivera. Es una iglesia solitaria, vieja de varios siglos, que parece un guardián protegiendo a su pueblo. Y hay un muelle que se adentra en el mar como cosa ajena y lo parte en dos imaginariamente. Hasta ahora el muelle ha sido la mejor defensa de Huanchaco, pero no hace milagros y con la erosión costera no los hará.  

Iglesia de Huanchaco en enero del 2015

Quo Vadis Huanchaco

El mar jamás ha sido amigo de nadie. Puede ser cobijo y sustento por un tiempo, y un buen día aplica sus leyes naturales barriendo con todo. No sabe de lealtades. El mar de Huanchaco ha empezado a comerse la arena de la playa. Se la está comiendo poco a poco como imbuido de la malhadada burbuja gastronómica peruana. Mientras en el muelle alguna gente pesca, en las orillas la arena se va. Lo que sigue será peor. El mar llegará a las casas más próximas y la gente clamará por protección a sus viviendas. Entonces vendrán las autoridades y levantarán el gran muro protector. 

Después del muro protector, la gente vendrá a Huanchaco y sólo verá la gran pared de piedra gris que atravesará la orilla de norte a sur. No querrán saber dónde comienza ni en donde termina la piedra. Sólo sabrán que allí estuvo el mar, la arena, el Sol, y ya no están más. Es lo que pasó en Buenos Aires; la historia se repetirá. Sé que suena fatal, y no quiero ser premonitorio del desastre, pero es lo que hay. 


San Isidro, 26 de Junio del 2015.


sábado, 27 de junio de 2015

Y el corredor Azul triunfó

Ahora que los medios de comunicación casi han olvidado a Susana Villarán, porque ya no vende, el corredor azul de la Av. Arequipa ha demostrado su éxito. A nadie en su sano juicio, (ni a Castañeda que ha perdido el juicio) se le ocurriría prescindir del Corredor Azul y regresar al sistema anterior de combis y coaster; o cambiarlo por un sistema tipo “Metropolitano”. Implementar éste último costaría cientos de millones de dólares.

Corredor Azul: Triunfo de la sensatez

Beneficios del Corredor azul


En el aspecto económico es donde el corredor azul muestra su superioridad sobre otros sistemas: bajo costo para una solución real al problema del transporte limeño. Repasemos: en el corredor azul hoy en día el servicio respeta una ruta; tiene un costo que todos conocen y no se altera; las rutas no se recortan de acuerdo al capricho y angurria del transportista de manera sorpresiva; los ómnibus son espaciosos y cómodos; tienen un paradero que el público y las unidades respetan; no corretean en una “guerra del centavo”; contaminan menos que las coaster y combis; menos unidades dan el servicio que antes daban miles; no existen cobradores que encarecen el costo del servicio y pelean con el usuario; los choferes son parte de empresas legalmente constituidas y cumplen unos horarios de trabajo normales; las empresas se responsabilizan ante la ley por accidentes. Además de todo lo anterior, la avenida Arequipa y la Avenida Garcilaso lucen hoy libres de atoros del tráfico (salvo los generados por el bypass de Telesup).

La Derrota de Castañeda y del Odio


A Castañeda, que ingresó a la alcaldía a lo bestia, a destruir (mismo Freddy Kruger) todo lo que Villarán hubiera implementado, se le ocurrió suspender el corredor azul de Javier prado. La gente le cobró la gracia en pérdida de respaldo y Castañeda debió permitir el retorno del servicio. Cuando se anunció su vuelta la gente suspiró aliviada. Hoy opera exitosamente, sin problemas, la gente los busca y prefiere. Es una ruta en la que aún debe luchar contra una competencia feroz, pero tiene dos o tres cosas a favor: respeta rutas en un trayecto donde las coaster las recortan de acuerdo a la hora del día. Hacen un trayecto en el que otras empresas cobran 3 soles, por sólo 1.5 soles. Son ómnibus espaciosos y limpios, su competencia está formada por unidades pequeñas y sucias. Hoy en día en la ruta de Javier Prado hay 6000 unidades de transporte pequeñas e incómodas brindando ese servicio. Al año de iniciarse el corredor de Javier Prado esas unidades se reducirán a 3,000 y habrán 550 unidades del corredor azúl. Será como vivir en otra ciudad. 



Oponerse por Oponerse: Perder o Perder


La gran pregunta es ¿Por qué la gente se opuso a este servicio cuando dio inicio en octubre del 2014? ¿Se volvieron locos? Nada que ver. La respuesta es simple pero a la vez absurda. Por un lado los medios de comunicación (con Philipp Butters a la cabeza) empeñados en destruir cualquier cosa que hiciera Villarán. Por otro lado, la gente, desconcertada, atontada, achicopalada, ante un cambio que alteraba grandemente su forma de movilizarse en la ciudad. Era el miedo al cambio. La pataleta final del niño que se resiste a madurar. Ahora todo mundo conoce el sistema, nadie quiere volver al pasado. Ni locos. Susana Villarán ha triunfado fuera de su tiempo, es una victoria importante para el transporte, pero victoria pírrica para su mentora. Sin importancia, si aprendemos la lección; oponerse por oponerse a lo desconocido, no parece ser una gran idea. Sin esa oposición torpe, hoy en día Lima tendría los cinco corredores complementarios operando y los beneficios que hemos detallado más arriba serían extensivos a los mencionados corredores.

Lo que queda es eso. Impulsar la entrada en operación de los corredores que aún no lo han hecho. Soñar con la construcción de nuevos “Metropolitanos” es una torpeza grande. Su costo lo hace inviable y estarían listos para las calendas griegas: lo que los marketeros dirían “Cuando se acabe la botella de aceite”. Técnicamente “nuevos Metropolitanos” no parecen ser lo mejor. Los corredores complementarios en cambio, parecen ser la solución económica e ideal para una ciudad que hoy por hoy, parece tener colapsado su sistema de transporte.

San Isidro, 26 de junio del 2015.