miércoles, 26 de febrero de 2014

Los Otros en Lima

Rosa María Palacios dice que en Lima, el otro no existe. Lo dice siempre en su programa radial de las mañanas. No le falta razón, en Lima la existencia del otro es una quimera, una irrealidad; es como en la notable película de Almodóvar, un juego de posiciones para ver cómo le arrebatamos al otro la casa, la habitación, la sala; o en Lima, la cola, el estacionamiento, el jardín, algo; porque algo, ese algo pequeñito o grande, da sentido de realización.


Relaciones Sociales Quebradas: El Otro es el Enemigo


RMP lo explica con el ejemplo del ascensor limeño, en donde los que lo van a abordar se aglomeran en la puerta impidiendo salir al que baja: las leyes de la física abolidas en las mentes. El problema es mucho más profundo en realidad, crea fracturas invisibles en el tejido social; lo dicho, el otro no existe, no es el semejante, no es el prójimo, es el enemigo. Nadie se ha muerto ignorando al otro, por cierto; pero ha llevado una vida gris, comprimida como un puño, incompleta. Un ejemplo: Si en alguna provincia peruana, un conductor necesita un empujón al auto, los vecinos lo ayudan aunque no lo conozcan y podrán contar con  esa ayuda en el futuro para sí mismos. Si en Lima un conductor necesita un empujón, debe cerrar su vehículo, llamar a algún familiar o a la grúa y rezar para que no lo asalten. En provincias llamar a la grúa sería el último recurso; en  Lima, es el único.

Los vecinos que llevan al perro a defecar en el parque, se zurran en el derecho del otro a disfrutar de áreas verdes, sobre todo el derecho de los niños que se ven expulsados de su medio natural para refugiarse entre cuatro paredes. El que arroja la basura al frontis del vecino, quiere su frontis limpio; para ello no le importa ensuciar la casa del otro y envenenar sus relaciones con éste.

En uno de los restaurantes en que almuerzo suele aparecer un señor entrado en años acompañado de una guitarra y cantos. No pide permiso a nadie y se pone a cantar interrumpiendo conversaciones o pensamientos de los comensales como si tal cosa  fuera normal. Es como aquellos que por montones suben a los ómnibuses y lanzan un discurso inacabable como Pedro en su casa, sin permiso de nadie, pero diciendo “disculpen si interrumpo su conversación”. ¿No sería mejor no interrumpir?

En la negación de los otros esta nuestra propia negación. En la inexistencia del vecino, esta nuestra propia inexistencia. Meter el carro en esta esquina para adelantar, es hallar quien nos haga lo mismo en la esquina siguiente. Si obstaculizamos al que sale del ascensor, tampoco podremos entrar. Cuando se ignora al otro las relaciones sociales se convierten en un solo de hipocresías. Es imposible saludar y hablar al vecino que te arroja su basura. En algún momento el atacado, atacará. Ignorar al otro, esa conducta tan limeña señalada por la Palacios, tiene consecuencias nefastas e inconmensurables. No se puede hablar de calidad de vida en una sociedad así. Ni el éxito económico soluciona este problema del cual a veces ni se tiene conciencia. Los limeños han ignorado al otro o lo han visto hacer ello desde que nacieron. Desconocen una conducta diferente, piensan que el mundo es así.


Pensar y actuar Diferente


Incluir al otro, pensar y ponerse en los zapatos del otro, es reconocer la propia existencia. Mirar a los ojos de la gente para reconocerse como miembros de una comunidad es empezar la solución. Es en el reconocimiento de la existencia del otro que uno reconoce su propia existencia. Incluir es pasar del egoísmo infantil para reconocerse como miembro de una comunidad: es ceder el paso, el turno cuando es posible, el asiento, es mirar al otro, esperarse un momento, respetar, reconocer que las normas de conducta civilizada, escritas o no, son sabiduría de siglos que nadie debería ignorar. 

Tiempo al tiempo. Esto, también pasará. ¿Cuánto tiempo? Imposible saberlo. En la película de Almodovar no hay ganadores, todos están muertos; en Lima tampoco hay ganadores, las relaciones sociales están llenas de sospechosos y muertos vivientes. 



Pueblo Libre, 22 de febrero del 2014. 

miércoles, 29 de enero de 2014

Edward Snowden: Premio Nobel de la Paz 2014


Edward Snowden acaba de ser nominado al Nobel de la Paz del año 2014 por dos diputados noruegos. No sé si se lo entregarán, pero estoy seguro de que lo merece. En el año 2013, el año en que hizo sus grandes revelaciones y debió refugiarse en Moscú, Snowden ya debió ser declarado hombre del año por las revelaciones efectuadas y por su solitaria lucha por la verdad.



El tráfago de informaciones suele nublar o postergar nuestro análisis, así que analicemos un poco. Edward Snowden es un muchacho de 29 años, una edad en que hoy en día muchos aún viven con los padres o están pensando en cómo adquirir la 4 x 4. A esa edad Snowden se ha enfrentado al gobierno de su país, el más poderoso del mundo. Lo ha hecho en solitario y sin haber comprometido el apoyo de nadie. Ha tenido la suerte de que Ecuador primero, y Rusia después, hayan querido comprarse el pleito ofreciéndole y dándole asilo, a despecho de las amenazas que recibieron por hacerlo. Los hombres del Tío Sam aún se están dando cabezazos contra la pared, ¿Cómo dejaron escapar a este traidor? Así lo llaman, “traidor”. Explican que traicionó a la empresa para la que trabajaba, y también que traicionó a los EEUU. Snowden, muy poco dado al histrionismo que practican sus acusadores ha dicho “no quierovivir en un mundo en el nos espían a todos”.  

Es que las revelaciones de Snowden han supuesto enterarnos de que el gobierno de los EEUU ha estado espiando no sólo a ciudadanos sospechosos de actividades ilegales, o activistas de izquierda de su país, o actores antisistema como hacía en el Hollywood de los 50; sino que espiar hoy en día implica a todos. Y todos es todos los ciudadanos del planeta, incluidos los gobernantes “amigos” como la presidente Dilma Rousseff  de Brasil, o la canciller alemana AngelaMerkel; pasando por España y Francia, a los que apenas si ha tolerado una tímida reacción.

Snowden ha hecho lo que deberían haber hecho los periodistas o los políticos. Pero son malos tiempos para la prensa en el mundo y no porque estén muy perseguidos por los gobiernos; sino porque los ideales que los mueven hoy son más bien subalternos. Si ayer competían por desvelar la trama de Nixon, hoy lo hacen por ocultar y maquillar la trama de Obama y de sus antecesores. Y los políticos también están en malas horas, porque han renunciado a las ideas para volverse pragmáticos

Justamente, Snowden ha declarado en una de sus pocas apariciones posteriores a su asilo en Rusia, que la información del espionaje de su país la tuvo mucho tiempo antes, pero que decidió postergar su denuncia en espera de que el entonces recién elegido presidente norteamericano terminara con toda esta ilegalidad. Se equivocó completamente. Obama no sólo no terminó con el espionaje, sino que a propósito de Snowden, ha dicho que hay que renunciar a la intimidad en pro de la seguridad. El Snowden de hoy, debe ser como el Obama de los 29 años, o aún como el candidato Obama que decía “Yes, we can” y ofrecía cerrar Guantánamo: un idealista que quería cambiar el mundo.

Aún no sabemos si la candidatura de Snowden la Nobel de la Paz 2014, sea aceptada, pero acaso este sea un caso como el Dwayne Johnson, aquel carismático peleador de la cultura americana del  entretenimiento, al que no le era necesario ganar el campeonato de lucha por el comité oficial, que muchas veces le hacía trampas; sino que le bastaba hacer las cosas correctas, para ser “The people Champions”, El Campeón del Pueblo. Así, Snowden ha ganado un lugar en la historia más allá de que el influenciable comité noruego acepte la candidatura o emita un fallo favorable a finales del presente año. Quiérase o no, las revelaciones de Snowden han obligado a los EEUU a aceptar que hacía un espionaje ilegal y abiertamente abusivo. Además el gobierno norteamericano se ha comprometido a revisar esas políticas y ha hecho promesas a sus socios de que las cosas cambiarán. Además se ha generado un debate a nivel mundial acerca de la vigilancia a estados e individuos.  El mundo se ha vuelto un poco más justo por un tiempo. Todo gracias a las revelaciones de Snowden.


Pueblo Libre, 29 de enero del 2014.

miércoles, 15 de enero de 2014

Cristiano Ronaldo: El Balón de Oro 2013 no importa

Digo, no es que no importe el balón de oro. Es que al ver a su novia Irina Shayk premiarlo con un beso de esos labios, a uno le vienen ganas de entrarle al fútbol y dejarlo todo atrás. De que todas tengan un Ronaldo, de que todos tengamos una Irina; anda a ver si no habría más amor en el mundo si así fuera. Pero esto tampoco es lo importante. Ver bañado en lágrimas al Cristiano Ronaldo que  merodea las áreas rivales como un tiburón asesino, es por decir lo menos, algo que nos hace reencontrarnos  con algo muy profundo y olvidado: la sensibilidad, la debilidad. Es la emoción de vernos retratados en aquel hombre emocionado al ver a su hijo, a la novia, o a la madre; que se baña en lágrimas inconteniblemente. Digo, es la rabia de un grito, es la victoria huidiza que llega por fin, es el reconocimiento al esfuerzo de meses para ser el mejor, es todo eso que explota y acalla la voz de Cristiano y la nuestra. El es nosotros, nosotros somos él. Y eso es más que cualquier balón de oro.

Un Cristiano Ronaldo emocionado es aplaudido por Pelé
Acaso en todo el show lo único fuera de libreto hayan sido las lágrimas. Y son ellas las que humanizan al personaje odiado y satanizado por los medios que jamás le perdonaron una. Que dijera que lo envidiaban porque era guapo, rico y bueno, para la prensa se convirtió en una cruzada contra la falta de “humildad” y le hicieron pagar muy caro el atrevimiento por tres años. Hasta hoy en que a los ojos del mundo tenemos un “Comandante Cristiano” humanizado. Es que los comandantes también lloran.


Pero finalmente no son esas lágrimas, ni el beso de Irina, ni el hijo, o la madre, o las paces con la FIFA, lo que yo rescataría. Ocurrió hace algún tiempo y se destacó poco en la prensa. Un hincha se mete a la cancha en medio de un partido, y se acerca a Cristiano para robarle un abrazo. El ídolo toma entre sus brazos al hincha, lo arropa unos largos segundos, lo calma, lo llena de su propio calor humano y ante el estadio enmudecido y con el juego esperándolo, escolta al hincha fuera del campo para entregarlo a la policía que espera; lo entrega con recomendación de que no le hagan nada, “sólo es un chico que quiere un abrazo”. Cuando Cristiano Ronaldo regresa a la cancha está visiblemente emocionado; un jugador del equipo contrario, conquistado por el gesto humano del luso, le da una palmada de gratitud al pasar.

En esos segundos estos tres hombres han escrito una esperanza para la humanidad. En medio de un mundo envilecido, de corrupción, egoísmo, lleno de espías y propósitos subalternos, para ellos, el otro ha sido importante. Si alguien me lo preguntara el narrado arriba, el de la cancha y el abrazo, es el gesto que yo rescataría de entre todos alguna vez. Ganador justo del balón de oro, Cristiano Ronaldo nos deja muchas lecciones de humildad. 

Cristiano posa con su novia antes de su triunfo
Pueblo Libre, 15 de enero del 2014

jueves, 9 de enero de 2014

Tomás Borda: Dr. TV Yekill and Mister Hide

Tomás Borda es el último y el más éxitos de muchos médicos peruanos que desde hace varios años ingresan a nuestros hogares a dejarnos la salud. Es la promesa que a juzgar por los resultados no se cumple. Si no, si estuviéramos bien ¿por qué siguen entrando más y más médicos a los medios de comunicación?

Tomás Borda, con voz almirabada y sus ojos claros a los doctor Kildare, parece un actor de cine y es así como lo miran todas las señoras entradas en años y cabellos blancos, que conforman su auditorio en vivo.  Pero no son las únicas. Los hogares peruanos lo han convertido en su favorito. Mientras almuerzan Ceviches y Papa a la Huancaína, miran al médico que les habla y les muestra con lujo de detalles heces, sangre, vómitos, mucosidad, acné, pus y diversas enfermedades una más terrible que la otra.

Ignoro cuánta gente se ha curado mirando el programa, pero me consta que la gente lo sigue como una religión. Cuando ingreso a algún restaurante a almorzar, me lo encuentro sintonizado con el médico y su macabro show de sangre y enfermedad. La gente lo mira con fruición masticando sus bocados sin quitarle ojo de encima. En conjunto es una imagen surreal, pero resulta muy real hoy en día. No importa cuán terrible sea la enfermedad, el asunto es saber, aprender, prevenir; colgarse de las imágenes sangrientas y mirar, después de todo, no todos los días los médicos dan consejo gratis.



Ese es el asunto. Tomás Borda y todo el gremio médico no dan puntada sin hilo. Es claro que a más médicos en pantalla, más enfermos están los peruanos. Quién lo dude eche una mirada a la cantidad de clínicas privadas medianas y enormes que se han levantado a su alrededor en los últimos años.  ¿Cuál es la relación? Hace mucho tiempo le oí decir a Miguel Angel Cornejo “Si a un niño le dices todos los días que va a ser un campeón, ese niño terminará por ser un campeón”. Suena  a verdad. Si los peruanos todos los días escuchan y ven gente quejarse de sus enfermedades, terminarán por enfermarse ellos mismos. Sugestionados o no, terminamos por replicar los síntomas que oímos de otros. Los médicos conocen y practican el efecto “PLACEBO”, aquello de engañar al paciente con una falsa medicina que gracias al engaño termina por curarlo. Es un asunto mental. Si la salud se puede engañar, la enfermedad también se puede engañar creándola por sugestión.

De modo que si para “prevenir” miramos programas como el de Tomás Borda, lo más probable es que terminemos por contraer alguna de los terribles enfermedades que él exhibe durante el almuerzo. Pensamientos como “a tal edad te puede dar un infarto”, “está dando mucho cáncer”, “es bueno hacerse un chequeo”, “mídase el colesterol, los triglicéridos, la circulación” y otras tantas tonterías que minan nuestras resistencias y nos predisponen a la enfermedad debilitándonos, nos han convertido en una sociedad físicamente enferma, en beneficio del bueno de Tomás y sus colegas que levantan imperios con el miedo de la gente.

Sus antecesores, los doctores Huerta, Rondón, Maestre, Rubio, Max Lazo,  la doctora Gonzales, la sexóloga Romina y otros, no han curado ni ayudado a curar a nadie. Lo saben perfectamente, pero son parte del show. Llevan años prometiendo una salud que escamotean y deterioran con denuedo. Junto a Tomás, se travisten de buenos a malvados con micro, como el Doctor Yekill y Mister Hide.  Y como el personaje de Stevenson, el lado oscuro los está rebasando.

Es la gente, es la educación, es el miedo a la enfermedad y a la muerte; más que estos doctores. Pero no están exentos de culpa, ellos conocen el mecanismo de la mente y lo practican sin rubor.

El mejor consejo es no mirar ni oir los decires de estos falsos profetas que no traen túnicas blancas como antiguo, pero traen mandiles blancos y micrófonos, sonríen como amigos y ponen sus brazos sobre nuestros hombros para darnos confianza.  Con sus palabras más que la salud viene la enfermedad. La mejor cura es sentirnos siempre saludables, deporte, aire libre, comida sana, y poca, muy poca televisión.


Pueblo Libre 9 de enero del 2014.

martes, 31 de diciembre de 2013

El hombre del Año 2013 en el Perú

Juan Carlos Tafur preguntaba hace unos días en su programa de radio quién había sido el hombre del año en nuestro país. Para orientar un poco la elección, o proponer posibles candidaturas, narró una encuesta  de El Comercio, según la cual el Hombre del Año era Natalia Málaga, la entrenadora del equipo de voleibol peruano que había obtenido el cuarto lugar hacía poco en algún campeonato.

Señalaba Tafur, y yo coincido, que no le parecía un gran logro. El Perú en otros años ha disputado primeros lugares, no cuartoS. Durante los minutos que duró la encuesta, la audiencia no pudo erigir un ganador claro, más bien no existieron muchos candidatos. La conclusión es que a diferencia de otros años no hay hombre destacado en nuestro país. Esto va a contrapelo de una situación económica que parece ser buena, al menos en el discurso oficial y en los centros comerciales que han brotado por doquier.

Un país que de pronto se ve en una llamada bonanza económica, cierta o falsa; que no tiene líderes visibles, que carece de derroteros, que no puede elegir entre 30 millones un hombre destacado; es un país que se encuentra en un problema gordo. Nos faltan líderes e idealistas. El año 2013 vio derrumbarse las figuras de los ex presidentes AlejandroToledo y Alan García sepultados por escándalos de corrupción. Además KeikoFujimori ha sido absorbida por la imagen del padre llorón, despeinado, ajado, que esté ha querido crear en sus juicios. También la han afectado los hallazgos de drogas en las empresas de su hermano y las donaciones recibidas por su partido de cabecillas del tráfico de drogas. No obstante cualquiera de ellos podría ganar la elección del 2016,  lo que no cambiaría nada, es el fango.  El triunfo electoral de ellos representaría una mayoría de votos, no una superioridad moral, ni una propuesta diferente; tampoco la incorporación de reclamos de grandes mayoría olvidadas.

Las elecciones de Toledo y Humala, que exigían cambios de fondo, fueron burladas tan luego llegar estos al poder. La elección de García fue una elección decidida por Lima, en la que  el resto del país exigía y no obtuvo cambios importantes. Esas traiciones visibles de los candidatos elegidos, a su oferta electoral, y el soslayo de los medios de comunicación de los reclamos de las mayorías, en aras de una “sensatez” que tiene color político e impone a una minoría que nadie elige, son la primera piedra de la corrupción nacional. Estamos tan mal que frente a este tipo de traiciones la gente calla, se resigna, se conforma. Los medios de comunicación doran la píldora y justifican comprensivamente la traición y la explican con “hojas de ruta” aparentemente mayoritarias, en un ejercicio adivinatorio más propio de Josie Diez Canseco que de comunicadores serios.

Hombres mejores que reemplacen a los anteriores no se vislumbran en el horizonte. Nadie quiere vivir un ideal, levantar una bandera, encabezar una transformación, enfrentar el obsoleto sistema político de nuestro país. Sin ideales que defender ni levantar, cada cual está en lo suyo, hablando de la bonanza, aburguesados por completo.

Podemos vivir así, pero nos hemos convertido en una nación vulnerable. Un país carente de líderes e ideales, aplacado, es fácilmente vapuleado por otro o aún por sí mismo. Los escenarios vividos en años luctuosos de nuestra patria, están recreándose peligrosamente en un momento en el que cosas grandes están por definirse. La efervescencia de la bonanza económica  puede terminarse de pronto de forma inimaginable. La esperanza como otras veces, son los vastos sectores de gente olvidada en las regiones y en el interior del país. Desde allí quizás venga el hombre providencial que siembre las nuevas ideas y derroteros que hoy nos faltan. Desde ese Perú que Humala prometió incorporar, García Pérez insultó, Toledo ignoró y Fujimori expolió. Hoy por hoy en el Perú no existe un hombre del año y nos hemos nivelado todos hacia abajo.

Pueblo Libre, 31 de diciembre del 2013

domingo, 1 de diciembre de 2013

Ética y Honestidad: Pasar de los Fans a los Devotos


Es innecesario mencionar que los estudios de opinión en nuestro país arrojan inéquivocamente un rechazo generalizado a los políticos, a los que se sindica, muchas veces sin ninguna prueba, como ladrones, corruptos, mediocres, o cosa peor. Ejemplos de la furia ciudadana abundan en las redes sociales y en los foros de noticias de los principales diarios capitalinos.

A pesar de las encuestas que citamos arriba, la población limeña confiesa en las encuestas hasta en 44%, desear autoridades que “roben, pero hagan obras”. Para que no hayan dudas de que así son las cosas, en las elecciones del 2010 los vecinos del distrito de magdalena, uno de los más tradicionales de Lima, eligieron alcalde al señor Francis Allison, quién meses antes había sido detenido ingresando a EEUU con 30,000 dólares no declarados, y por los cuales obtuvo una condena benigna en ese país. Antes de ello, Allison había destacado por ofrecerse de organizador de mítines a favor del presidente Alan García, en “defensa de la democracia”, servilismo que el presidente García premió convirtiéndolo en ministro de estado.

Un amigo mío tiene un próspero negocio con equipos médicos. Sin embargo sufre pensando que todos sus empleados, incluidos algunos familiares, le roban. Sospecha aún de su sombra y ha llegado a denunciar robos de objetos que luego aparecen entre los cajones de su escritorio y aún, olvidados en su casa. Es un hombre que exige honestidad y lealtad a los suyos; pero que no duda en despojar de sus derechos laborales (feriados incluídos) y dineros a esos mismos trabajadores, o en descompletar los equipos que importa para venderlos como piezas separadas, y aún, en defraudar al estado pasando por laptop personal un equipo que parece laptop, pero que no lo es y cuyo destino es la venta.

¿Devotos o Fans? Devoción según el diccionario es la “reverencia sagrada llena de admiración que se demostraba a través de las acciones, la reverencia y la contemplación” también “la entrega total a una experiencia, por lo general de carácter místico. Es también la irresistible atracción hacia una idea, una persona, un rey, un santo, una persona amada o un ser vivo”. Obsérvese que se menciona la admiración y atracción, por persona o concepto, pero que se demostraba a través de las acciones. Devoción es una costumbre buena. No es sólo rollo, declaración lírica, sino acción. Un Fan en cambio se define como “Un fan, simpatizante, aficionado, seguidor, admirador o fanático es una persona que siente gusto y entusiasmo por algo. El término se utiliza en particular en el deporte y el arte, para referirse a admiradores de una persona, grupo, equipo u obra.” Es más bien una cuestión sensorial, algo te gusta, persona, idea o cosa, pero no implica consecuencia. Se puede ser fan de un equipo de fútbol o de un rockero, se puede asistir al partido o al concierto, pero no se les debe obediencia, devoción, ó acción consecuente. No hay una involucración del fan con el objeto de su admiración. Hasta Rin Tin Tin tenía fans, pero estos no seguían sus dictados, no se convertían en devotos del magnífico perro televisivo.

Entonces nuestro país necesita devotos y no fans de la honestidad. Nos gusta que los demás sean honestos en provecho nuestro, pero no estamos dispuestos a serlo. Es la mentirita blanca, el semáforo rojo al que le metemos el auto, la miradita de soslayo para no cumplir nuestro deber, la falta de compromiso, la cola del supermercado o el banco, en la que nos metemos sin respetar el orden. Todo ello nos acusa.  Ser honesto implica practicar nuestro discurso, luchar por él, dar la vida por él aunque nos quedemos solos en su defensa, en un país cretinizado por medios cretinos y líderes de opinión aplastados por su simpatía, no por su devoción a la ética u honestidad. Sólo cuando hagamos de la honestidad carne en nosotros, podremos seguir exigiéndola en los demás y nos encaminaremos a ser una sociedad más libre, más justa, más equitativa y practicante. Lo contrario es comodismo, demagogia, sueños intoxicados de un mundo onírico, y nada más. Hay que pasar de ser fans a ser devotos. La ética y la honestidad no se negocian con uno mismo, aunque no estén de moda. 


Pueblo Libre, 30 de noviembre del 2013

domingo, 29 de septiembre de 2013

La Vuelta a la Luna y Los Mutantes

Es un grupo de jovencitos de entre 18 a 22 años,  a los que como parte de su capacitación intento explicar qué es la frecuencia.. Son chicos cuyos padres les pagaron una educación básica privada, y ahora, frisando los 20 y algo, se la siguen pagando.  Les pregunto ¿Cuántas vueltas da la Luna a la tierra en 24 horas? Dos de los jóvenes me dicen con mucha seguridad “Cada 30 días”. Otro muchacho dice “La Luna no da vueltas a la tierra; la tierra da vueltas alrededor de la luna”. Los demás no tienen una respuesta. Ya no me llama la atención cómo su nivel empeora año con año y cómo la instrucción que recibieron se muestra pobre con toda pobreza

Confundir a Gianmarco con el autor del himno nacional, parece un extremo, pero no lo es. La TV ha creado ídolos de barro para los que Murciélago y Archipiélago son la misma cosa. Lo paradójico, es que estos ídolos jóvenes de la TV provienen de los mejores colegios privados de Lima. Y si fuera poco, nuestros universitarios no saben quién es César Vallejo, ni quién escribió Un Mundo para Julius. Una burrada supera a la anterior.


Idolos Mutantes
Hemos pasado de Martinez Morosini, a Gonzalo Nuñez; de Kiko Ledgard a Carlos Carlín; de Vargas Llosa a Miyashiro; de Luis Alberto Sánchez a Velásquez Quesquén.  La caída es clara, pero ¿Cuánto es válido? ¿Cuándo decir basta? Magali Medina no tiene ni la riqueza cultural ni lingüística que han tenido muchos que la antecedieron, pero ha durado quince años en nuestra TV como número uno. ¿Ella es producto de nuestra cultura o ayudó a destruir la que teníamos? Acaso los chicos que creen que la tierra gira en torno a la luna, hayan sido asiduos de Magali, o de Laura, o aún del Jaime Bayly que besaba hombres frente a cámaras.

Son estos chicos lunocéntricos que me ha tocado conocer, y otros con más pergaminos, pero con iguales deficiencias, los que hacen quejarse a los empresarios cuando dicen que en el país no hay mano de obra calificada. Y tienen razón, hay poca. Pero los mismos empresarios, en la persona de Alfonso García Miró, el máximo líder empresarial de la CONFIEP, dan elocuente muestra de un léxico rudimentario y unos modales que no ha pulido él ni sus colegas; ni con el  Manual de Carreño, ni con El Dedo Meñique de la Holler; ni leyendo El Secreto de Ronda Byrne, o Piense y Hágase Rico, de Napoleón Hill, sus libros de cabecera. Esto demuestra que si la idea era crear una clase media y baja de educación paupérrima, para explotarlas mejor; la clase alta no ha escapado a esa reducción educativa.

Los profesores de hoy, podrían ser fácilmente alumnos desaprobados de los docentes de ayer. Hasta los alumnos de ayer, podrían enseñar con ventaja a los docentes de hoy. En cada campo que tomamos es lo mismo, nadie toma los lugares de los buenos pintores, de los escritores, de los poetas, de los abogados de ayer. Hasta los médicos de hoy vienen premunidos de un aire de mercenarios incultos, que reemplaza la vocación de sus antecesores. Por primera vez estamos reemplazando a los que se van, en casi todos los campos, no con gente mejor, sino con mutantes.

Estamos en “La Parada” educacional: en toda institución del ramo hay chaveteros, cogoteadores, informales, reyes de algo, vándalos, cuchilleros de caballos, Atilas. Y suelo, mucho suelo asqueroso y escupido como único límite que detiene la caída.


Desde todos los lados se reconoce que hay que mejorar la educación, pero año tras año esta se convierte en la cenicienta a la que se niega recursos y se parcha como pantalón del Chavo.  Hablar bien de la educación privada es buena propaganda para ésta, pero no la hace buena. Es necesario entender que se salva la educación pública y la privada, o nada se salva. Los maestros de una y otra salen de la universidad estatal venida a menos. Hoy el maestro de grandes capacidades se dedica a otra actividad o se va al extranjero. Cambiar esta situación es urgente, o nuestros estudiantes seguirán pensando que la tierra gira alrededor de la luna, o que el Sol gira alrededor de la tierra. Es el retorno al geocentrismo pre Galileo, en el Perú del siglo XXI.

Pueblo Libre, 28 de setiembre del 2013