martes, 30 de abril de 2013

Barcelona FC : Peor Imposible



En un post anterior ya mencionábamos que en el fútbol siempre existe un día en que alguien recibe la paliza que cambia el rumbo para siempre. Le pasó la Argentina con el 5-0 ante Colombia, a Perú con el 6-0 ante Argentina, y estoy seguro de que ha terminado de pasar al Barcelona con el 4-0 ante el Bayern de Múnich. No es como algunos señalan un fin de ciclo, puede ser hasta un fin de siglo, o siendo generosos, fin de la década que apenas está en su tercer año.

Los años le pesan al Barza
 Esto no comenzó ayer. Tal vez el principio del fin fue el partido que el Real Madrid, aquel club del que el Barcelona se había burlado, había jaloneado y goleado, le ganó en el propio Camp Nou por 2-1. Esa noche el Real Madrid se escapó para siempre en la disputa del título de liga y terminó ganando el campeonato español 2011/2012 con cifras de record. Guardiola, el mítico, el invencible, el dandi de las camisas blancas, decidió esa misma noche abandonar el club que lo había puesto en los altares. Después de eso el Barcelona no ha vuelto a derrotar al Madrid, pero ha sido derrotado 2-1 en fase de grupos por el Celtic, un club sin pergaminos actuales; empató 0-0 en su propio estadio con el Bénfica, otro club sin pergaminos a día de hoy; perdió 2-0 con el Milán; Empató sus dos partidos con el PSG clasificando por diferencia de goles, para finalmente caer goleado 4-0 ante el Bayern Múnich. En el entretiempo el Madrid le ganó la  Recopa de España y lo despachó en la Copa del Rey ganándole 3-1 en su propio estadio y por 2-1 en el Santiago Bernabeu alineando a los suplentes blancos. No obstante lo anterior, hay quienes dicen “El Bayern Múnich amenaza la hegemonía del Barcelona”.


En mi opinión esto del Barcelona no tiene solución para muchos años. El partido de mañana en Barcelona ante el Bayern Múnich es sólo un trámite. Lo más probable es que si los muchachos de Heynckess están inspirados pasen por encima del club catalán. Barcelona debe ganar por 5-0, un resultado que no ha obtenido en todo el año, ante un equipo que en 31 partidos de liga sólo ha recibido 14 goles en contra. El domingo el Barcelona apenas pudo empatar 2-2 ante el Atlethic de Bilbao, catorceavo clasificado de una liga de 20. ¿Existen los milagros? El equipo debererá jugar un partido perfecto, cosa que no hacía ni la Argentina de Maradona o el Brasil de Pelé.


Pero el problema del equipo culé no es el día de mañana. El problema es creer que son invencibles. El problema es la ceguera y la soberbia. Hay una mala gestión de la plantilla, una pésima gestión de las contrataciones, una mala gestión de la crisis de salud del entrenador, un rechazo a la dirigencia, un pleito silencioso al interior de la plantilla. Y por si fuera poco un periodismo afín que sigue hablando del “mejor equipo del mundo” sin aceptar que los resultados son los que son, y que ningún mejor equipo del mundo cae goleado como éste Barcelona de hoy.


Hay un último problema. Se llama Messi. Valdez anunció hace algunos meses que se irá del equipo. Ha dicho que no se quedará por nada del mundo. El domingo 28 de abril, enfrentando al Atlethic, puesto a portar la cinta de capitán le dijo a Piqué, “Dáselo a Leo que a mí me aprieta”. Horas después el club le exigió una rectificación y él ha dicho que la cinta no era para su talla. Lo que nadie ha preguntado es porqué la mención explícita a Messi. ¿Era el único que podía calzársela? Algo de irrespirable hay en un club que manda a Villa, uno de los goleadores de la selección española, a la banca y en el que Messi, el silente, guapea en pleno partido a Tello por no entregarle el balón. Guardiola, antes de irse dijo “Leo jugará siempre que quiera”. No hay director técnico , hay una voluntad omnipotente de un jugador que ha empezado a creerse que de verdad es un Messias y al que el club y los hinchas se lo permiten.



Pueblo Libre, 30 de abril del 2013

  

domingo, 21 de abril de 2013

Escombros de la Revocatoria



El proceso de revocatoria terminó con los resultados de 22 concejales revocados y una alcaldesa confirmada en su puesto. Muchos respiramos con alivio, por fin, la pesadilla acabó. Bueno, de momento. Porque parece que volveremos a las urnas a fin de año. Pero no, como que la camorra y la bronca se nos ha vuelto un estado permanente y hasta hemos nos comprado el pleito venezolano con tal de seguir en las peleas. Pero bueno, de eso tratará otro post, por ahora vamos con el final de la revocatoria que dejó escombros desperdigados en todas las tiendas políticas. 


A despecho de los objetivos de los revocadores, el proceso dejó algunas lecciones, uno que otro muerto y algunos heridos con observación. Lo más probable es que nadie aprenda ninguna lección, porque por ahora estamos dedicados a celebrar una bonanza económica inesperada, casi caída del cielo como fantasiosa, que se la quieren adjudicar como novia linda, todos. Los muertos, como la política, volverán a la vida en otras elecciones y aún antes. Los heridos, que parecemos ser todos, ya sabemos, a elegir que eso es bueno aunque nada, o casi nada cambie nunca. Pero, ¿Alguien ganó o perdió?

Villarán: confirmada con las justas pero magullada
Alán García perdió, pero él lo ha negado. Ha dicho “perdieron las viudas de Chávez”. Es poco elegante que un ex presidente se exprese así de un colega fallecido, ¡Que Canebo ni Canebo! ¡Que Gringasho ni Gringasho! ¡Alan es peor! El ex presidente cree que el achoramiento y la lengua liviana la harán ganar lo perdido en las conciencias y los votos. Está leyendo el achoramiento social y lo practica para mimetizarse. ¿Modales de caballero? Nada, ¡puñal y verduguillo!  Pero qué se hace. Ya Alan anda en el mal camino desde rato antes. No se  le podrá creer después cuando pretenda ser un tipo serio y presidenciable. 


Perdió Luis Castañeda y de qué manera. Parece una historia de autodestrucción masiva jamás vista en política. Es un hombre que se vendió como un gran hacedor y salió de la municipalidad con 80% de aprobación, pero en la revocatoria estuvo convertido en un líder clandestino, escondido bajo la mesa, confabulador, siniestro. Esa pretensión desnudada por algún topo, de dar “cebiche con bacteria” a marco Tulio, lo ha desnudado por completo; pero también mostró que la ciudad le importa un rábano, lo suyo es otra cosa. Es como un doctor Jekill and Mister Hide. Es dudoso que Castañeda pueda siquiera alcanzar la municipalidad de Lima en el 2014, como hasta pocos meses parecía ineludible.


Perdió el fujimorismo que con Martha Moyano, Spadaro, Gagó y otros se lanzaron a la piscina revocadora con ajos y cebollas, que es lo único que saben, y no la vieron. Sus intentos de embarrar a Susana Villarán no tuvieron eco. Vamos, es como si la gente hubiera dicho, “La moralización les queda grande a estos”


Perdieron algunos comunicadores, como Phillips Butters y Aldo Mariátegui, que hicieron política y campaña sin descaro para revocar a la alcaldesa utilizando todo el poder de los medios en que laboran sin obtener buenos resultados y más bien, vieron como dia a dia Susana Villaran se iba acercando a ellos para terminar ganándoles la elección. Como dijo Favre (y esto también va por el APRA) “Se puede perder o ganar, pero perder cuando se iba ganando por 30 puntos porcentuales, jamás” Estos comunicadores están como nadie, entre los verdaderos escombros de la revocatoria.


Perdió Susana. Si, perdió la doña sus 22 concejales aunque conservará el sillón. Lo bueno de que no se vaya es que hubiera ganado una mafia. Lo malo es que ha terminado tan zarandeada que ha perdido el poco perfil político que tenía y ahora luce entregada de hinojos a esa derecha por la que no votaron sus votantes en el 2010. Ójala y su gobierno por la ciudad haga las transformaciones y cambios que la ciudad necesita. El transporte es fundamental y está ligado a la mejora de calidad de vida de los limeños. La decencia será su mejor herencia y quizás el carril por el que deberíamos exigir que transiten todas las autoridades en el  futuro.


Pueblo Libre, 21 de abril del 2013

viernes, 15 de marzo de 2013

Francisco Pizarro y Diego de Almagro 2013: La Lucha Continúa



Hace algunos días miraba en Facebook un grupo de feisbukeros arequipeños. Son cerca de 30,000 miembros. También hay grupos de lambayecanos, trujillanos, cusqueños. Son lo que llamaré los grupos importantes, en cuanto a número de miembros del grupo y número de habitantes de la ciudad que representan. Hay también grupos más pequeños, que admirablemente y con romanticismo, tienen una vida, una actividad, una forma de estar presentes y amar a sus lugares diciendo “aquí estamos”. Son importantes como expresión humana, pero mínimos dentro del vasto universo de Internet.
La Parada: símbolo de un desencuentro de siglos
No encontré ni un solo grupo de limeños. Ni una mención o tímido intento de agruparse en torno de cualquier cosa, museo, lugar, afición monumento, idea, hecho. Nada en lo que quien convoque sea la Lima ciudad. Hay grupos de hinchas de clubes de fútbol, pero de eso prefiero no hablar, porque a ellos los convoca el fútbol o el odio al otro, no la ciudad, su historia, sus gestas, sus monumentos o el destino común.

En el grupo de Arequipeños me llamó la atención positivamente un mensaje. Había sido enviado poco después de las lluvias que inundaron la ciudad. En él se decía más o menos así “ya habrá tiempo de encontrar a los culpables, por ahora es momento de ayudar a la gente que ha sido perjudicada”. Me pareció sensato, lógico, de sentido común. Nadie aprovechó para arrancarle los ojos al alcalde o al presidente regional, ni para plantear la salida del cargo de esos funcionarios. Había algo más importante: atender a los damnificados.

En 1983 se presentó el fenómeno del niño en el norte del Perú. En Trujillo lo pasamos de terror con temperaturas que llegaban a 36 grados a la sombra y aún por las noches debíamos mantenernos fuera de las casas hasta la medianoche, esperando a que la temperatura descienda en nuestras casas-horno. En los primeros días de Abril la acequia Mochica se desbordó por las lluvias que caían en la sierra y su caudal, como un río,  atravesó la ciudad y sus urbanizaciones y lugares. En cada calle o bocacalle que el agua debió atravesar por kilómetros, encontró una población que codo con codo coordinó sin distinción de clases. Se premunieron de costales de arena no sé de donde, y levantaron barricadas que encauzaron el agua hasta llevarla a morir en los entonces áridos pampones de tierra de un costado de la avenida Larco.

En ambos casos, Arequipa y Trujillo, y seguramente en las demás ciudades nombradas, la respuesta a los problemas es una solidaridad que busca el bien común y el avance. Eso no existe en Lima y es un misterio. Independientemente del resultado que tenga la revocatoria de autoridades, queda una ciudad absolutamente fragmentada en donde el destino de uno no tiene que ver absolutamente con el de nadie. Uno sospecha de aquél y éste de todos. Hay un espíritu citadino enfermo que constituye un problema, pero los limeños jamás lo entienden así. Acostumbrados como están a mirarse el ombligo, piensan que esa situación de cosas es normal. 

Es cierto que el individualismo permea las grandes ciudades, pero también es cierto que estas pueden avanzar metas concretas que identifican a sus ciudadanos deponiendo ese individualismo. Metas como el orden, la lucha contra la delincuencia, mejor educación, mejores servicios, respeto. Son metas que deberían ser comunes y no lo son. La incapacidad para concordar los destinos de Lima se ha expresado en estos das de revocatoria. Ha menudeado el insulto, la mentira, el golpe bajo; y la ciudad ha estado ausente en ese debate. Pudo ser un excelente momento para plantearse metas y aportar soluciones, desde el respeto al contrario; pero se privilegiaron las artes de Carita y Tirifilo: la chaveta y el escupitajo. 

Es como si en esta ciudad de los Reyes, más de 500 años después, una maldición, o una consecuencia de los hechos históricos, recayerá sobre sus más de ocho millones de habiantes. Como si almagristas y pizarristas continuaran persiguiéndose por las calles para hundirse las espadas en los cuellos. 
Ajuste de cuentas entre conquistadores: nuestro legado


Pueblo Libre, 14 de marzo del 2013

miércoles, 13 de marzo de 2013

Revocadores...¿Metieron la pata?



Esta campaña de revocatoria de la autoridad municipal limeña se va pareciendo de un modo curioso a las presidenciales del 2011 en muchos aspectos. Hay uno que llama la atención más que otros, pero no podemos dejar de mencionar cómo se han rebasado los límites de lo tolerable y de los buenos modales; cómo se han repetido los misterios sin resolver de los financiamientos de campaña; cómo las autoridades electorales han vuelto a no fiscalizar esos financiamientos; cómo determinados personajes, personas y colectivos han dejado su parálisis a última hora -ocurrió también el 2011 con apoyos a Humala- para tomar tal o cual bandera, la del NO mayoritariamente; cómo la elección ha servido para el retorno de algunos cadáveres políticos; y cómo algunos han querido hacer del proceso una ganancia de pescadores lanzando sus lanchas al mar revuelto de esta Lima juerguera, achorada y frívola.

Pero sin duda, lo que más me llama la atención es lo siguiente. En la campaña presidencial del 2,011, hubo un momento, cuando faltaban no sé ya si dos semanas o una, en que el fujimorismo leyendo las encuestas se sintió ganador, invencible, en olor de multitud, en las puertas de palacio; sintieron que tenían el triunfo en una mano y que era la hora del ajuste de cuentas. Entonces, hinchado de entusiasmo, salió Jorge Trelles con aquello de “nosotros matamos menos”; y Marta Chávez dijo “en su momento el doctor San Martin tendrá que rendir cuentas”, refiriéndose al magistrado que había condenado al dictador Fujimori por delitos contra la humanidad; y el fujimorista Luis Delgado Aparicio tuvo la entrevista más patética de su vida con Rosa María Palacios. 

Castañeda: el rostro oculto de la revocatoria
Pero como en el fútbol, ese bello, sorprendente y a veces doloroso deporte, el partido en política peruana no termina hasta que se juega el último minuto y suena el pito final. En los siguientes dias de campaña Humala pudo reclutar nuevos votos de gente que se espantó con las declaraciones de los fujimoristas, y otros votos fueron reclutados por el recuerdo exacto de las mujeres esterilizadas por el régimen del padre de Keiko, “no contra su voluntad, sino sin su voluntad” según Rafael Rey, y más votos aún fueron ganados por el ímpetu de la pareja Humala-Heredia que siguió jugando el partido hasta el último segundo en calles y plazas.  El resultado lo conocemos todos, en esos dias la Fujimori perdió la elección y Humala se hizo presidente.

Por eso, cuando faltando 2 semanas para el dia de la elección revocadora los promotores del Sí han dado saltitos de alegría leyendo las encuestas que antes negaban, me pregunto si no terminarán como la Fujimori. Susana Villarán ha tenido el marcador en contra durante todo el partido, es verdad, y lo es que ha cometido errores; pero ha venido descontando diferencias paso a paso. Tiene a su favor que su público la alienta incluso más allá de lo que ella misma desea. Y tiene de su parte rostros frescos que se muestran tal como son,  levantando manos limpias que valoran su gestión. 

Por eso, cuando Marco Tulio Gutierrez, ese personaje autoproclamado impresentable en nuestra política, ha decidido mostrar su rostro más crudo y responde cínicamente a las preguntas incómodas, me pregunto si no habrá errado el cálculo. Ciertamente las encuestas lo favorecen y los limeños parecen tomarse la elección frívolamente, sin pensar en los 200 millones que nos costará el capricho, ni los dos años de retraso de la ciudad. Pero de allí a decir que “cuando las mujeres dicen que no, terminan diciendo que sí” hay bastante trecho. Y lo ha repetido, como si la repetición validara la frase, dos y tres veces diciéndolo como piropo baboso a una periodista.

Marco Tulio ha insistido en su estilo achorado, como si creyera que ya ninguna metida de pata le arrebatará el triunfo. Es la borrachera del poder que se siente tan cerca. Olvida Marco Tulio la fuerza de los ciclones electorales y cómo en Perú las preferencias pueden cambiar en horas. Sobretodo, olvida que las mujeres no olvidan.

Pueblo Libre, 11 de marzo del 2013