Cuando terminó el primer debate
presidencial la noche del 22 de mayo del 2016, los seguidores de Pedro Pablo Kuczinsky (PPK), y muchos de
los no seguidores que veían en él encarnada la esperanza de derrotar a Keiko
Fujimori, miraron al cielo en busca de ayuda. La hija del encarcelado ex dictador, había derrotado al
candidato kuczynski con la facilidad con que un pugilista joven y en ascenso
vapulea a un veterano en su ocaso. La Fujimori terminó el debate cortando oreja
y rabo cuando le dijo a Kuczinsky “Cómo
has cambiado pelona”, refiriéndose al apoyo con subida en tabladillo
incluida que éste le hizo explícito en el 2011, cuando ella enfrentó a Ollanta
Humala.
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Keiko Fujimori gana el primer debate presidencial |
Esa noche del primer debate la
Fujimori acababa de aparecer en las encuestas de intención de voto con 8 puntos porcentuales por encima de PPK y parecía ir hacia el palacio presidencial de
modo imparable. Eso la puso soberbia y se mostró despiadada. kuczynski, un ex
banquero de tendencia derechista, lucía desorientado y sin energías para
revertir el ímpetu de la joven hija del dictador. Cada golpe propinado por la
Fujimori en el debate, había quedado sin respuesta por parte de PPK y éste
encajaba los golpes sin atinar a nada, salvo en los últimos instantes en donde decidió dar la cara por su
vicepresidente Vizcarra, a quien la Fujimori también empezaba a demoler a la distancia
de varios metros. En ese momento se activaron las alertas democráticas en todo
el país y se echó a andar una maquinaria de respuesta que en los siguientes
días rescatara al “gringo” de su empantanamiento. Sólo había 12 días y Kuczinsky parecía incapaz de liderar la necesaria remontada electoral.
Iniciada la semana siguiente dos
periodistas: Rosa María Palacios y Gustavo Gorriti, ambos de conocida filiación
antifujimorista, fueron llamados para asesorar a PPK en el segundo debate. La Palacios
se lo pensó, pero un cura a quien consultó le dijo “Vaya, hágalo por la patria”. En el segundo debate del domingo 29
de mayo, PPK lució alguna soltura inédita y no sólo respondió a los ataques de
su adversaria, sino que envió algunos buenos golpes que la aturdieron bastante.
Remató la presentación diciéndole “La
semana pasada me dijo ‘cómo has cambiado pelona’…Yo le digo ahora: Tú no has
cambiado pelona, eres la misma”. La frase gustó mucho en redes sociales y
se convirtió en tendencia, al punto que pronto salieron a las calles
vestimentas que lucían la frase. El primer empujón para la remontada electoral había sido dado por el mismo
candidato y los asesores de última hora.
El lunes siguiente, Verónica Mendoza,
la joven y carismática líder de la izquierda peruana que había dado la sorpresa
en la primera vuelta obteniendo el 18% de los votos, se mandó. Hizo un llamado sin
roches explícito a sus votantes en un video, para que apoyaran con su voto a PPK para
“cerrar el paso al fujimorismo”. Las redes sociales se encargaron de diseminar
el mensaje por todo el país. Era el paso que le faltaba luego de haber dicho
que no votarían ni blanco ni viciado, sino contra el fujimorismo. Paralelamente,
la frase “Tú no has cambiado pelona”, empezaba a difundirse en polos por toda
Lima.
El martes 31 de mayo se produjo
la segunda marcha nacional “No a Keiko”. Lo diré claro: Lima no me gusta. Pero
los altos muros de las edificaciones de estilo francés de la vieja Lima, y sus
casonas desvencijadas, vieron desfilar un gentío alegre y multicolor, como
pocas veces se había visto en una ciudad tan conservadora. Y Lima esa noche me
gustó a rabiar. Se calcula que fueron más de 70,000 personas las
que marcharon aquella noche, coreando consignas de rechazo a la candidata del
fujimorismo; bailando, tocando las
zampoñas o el bombo; en fin, aquello fue una auténtica fiesta por la democracia y la libertad; una fiesta llena de patriotismo con bandera gigante
incluida. Uno de los pedidos que se formuló en la plaza 2 de mayo al culminar
la marcha fue continuar con la campaña boca a boca, persona a persona, pueblo
por pueblo, continuar la lucha hasta el último voto.
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Pedro Pablo Kuczinski gana la presidencia del Perú |
El fujimorismo ponía su gotita de
ayuda. José Khlimper, el intragable candidato a vicepresidente del
fujimorismo, había distribuido al canal 5 el audio manipulado que pretendía desmentir al informante de la DEA. Ese audio fue replicado ágilmente por medios
afines al fujimorismo, como RPP, y rebotado en redes por los fanáticos
fujimoristas hasta el hartazgo. Pero la maniobra abortó al conocerse el audio
completo en que Jesús Vásquez ratificaba su denuncia. Khlimper desapareció del
juego al descubrirse la mentira de los audios. El efecto fue un boomerang, a
más réplicas se habían hecho del mensaje trucho, mayor daño se auto infligía el
fujimorismo, porque la verdad que se conoció hizo temer el retorno del peor
fujimorismo: el de Fujimori-Montesinos y compañía. Para el miércoles por la
noche la diferencia de votos entre ambos bandos se empezaba a acortar y en los
siguientes días continuó disminuyendo. La noche del sábado previo a la
elección, las encuestadoras ya daban como ganador a PPK por décimas. La
remontada electoral más hermosa se estaba materializando. Cuando la tarde del
Domingo 5 de junio el flash a boca de urna dio ganador a PPK, más de medio Perú respiró aliviado. La democracia peruana estaba a salvo.
San Isidro, 10 de junio del 2016