domingo, 26 de junio de 2011

Ollanta Humala: El día después

Si obtener el triunfo en las elecciones del 5 de junio pasado fue para Ollanta Humala y su partido una tarea titánica, ésta es nada comparada con las tareas de gobierno que le esperan desde el 28  de julio (ó 29) y que comprenden una agenda propia que traen sectores de derecha e izquierda, buscando que nada cambie los unos, buscando cambiarlo todo, los otros. 

            Porque si bien son los sectores de la derecha los derrotados mayores de la elección del 5 de junio, ellos han hecho una sorprendente muestra de camaleonismo político, al pasar del espanto y guerra mortal al probable gobierno de Humala; a la exigencia al presidente electo de continuidad del modelo y de nombramientos de funcionarios a los que nadie los ha autorizado, que no sea su costumbre de mandones y jueces de lo que se debe hacer en el país. En la otra orilla tenemos fuerzas con exigencias diversas a las que la miopía o ignorancia de la derecha peruana engloba dentro de la etiqueta de “caviares” o “chavistas” (léase comunistas). Las exigencias de éstas últimas fuerzas van desde una mejor distribución de la riqueza y la inclusión de los sectores postergados por siglos, hasta la exigencia de no explotar recursos naturales como la minería o el petróleo en zonas cada vez más amplias del país.

La inclusión social no espera: en el 2010 murieron más de 60 niños por el frío en Puno
             Las expectativas de estos sectores son contrapuestos y el hilo que separa su cumplimiento muy tenue para no crispar al otro. ¿Qué pasará el día en que Humala o su gobierno cedan a otorgar una nueva concesión minera en zonas conflictivas? O por el contrario ¿Qué pasará cuando el nuevo gobierno declare libre de minería alguna zona del país deseada ávidamente por los capitales nacionales o extranjeros? Para no hablar de posibles investigaciones a funcionarios del gobierno saliente implicados en actos de corrupción, o aún al mismo presidente saliente, como bien ya se han apresurado a advertir que ocurrirá, algunos parlamentarios desde el humalismo y el toledismo. Y si investigar no se hiciera ¿No dejaría un sinsabor imprevisible en amplios sectores que esperan una lucha frontal contra la corrupción? Quizá la respuesta a lo que vendría la tenemos en las imágenes de las últimas horas donde mozalbetes sin DNI aún, retiran a empellones al director del colegio en que se educan, acusándolo de corrupto, al mismo tiempo que tenemos marchas en Huancavelica y Huánuco por conflictos universitarios que desde la capital peruana se ven  mínimos, pero que sin embargo paralizan ciudades y hasta departamentos enteros. 

            En lo que los peruanos parecen estar de acuerdo mayoritariamente es en la necesidad de continuar el crecimiento y acompañarlo de inclusión social. Es la carencia de ésta última la que en buena medida explica la derrota del centro político peruano, que aupado a la “bonanza” económica -signada en la capital peruana por la compra de camionetas todo terreno que asombran a foráneos- dio la espalda a un país en el que en el departamento de Puno, los niños mueren por decenas por el frio que como una dádiva combaten con colectas algunos medios de comunicación, frente a la pasividad, ceguera y desprecio del gobierno central, empeñado en levantar monumentos para embellecer Lima. Esto para no hablar de índices de desnutrición, calidad (o falta de ella) educativa, infraestructura y servicios básicos que no llegan a una población a la que se le dice o decía “No perdamos lo ya ganado Perú”, cuando en realidad no había ganado nada y más bien veía perderse su esperanza y su tiempo en una espera infructuosa. 

La sociedad responde con colectas, el estado silba
             Esa diferencia en la percepción es la base del problema. Mientras para las clases privilegiadas limeñas las 24 regiones del país deben esperar y contentarse con tareas como la de hacerle los taxis o prepararle la comida  o parcharle las llantas a los vehículos del personal de la compañía minera que se lleva a la capital las riquezas, esas poblaciones exigen igualdad de oportunidades en todo sentido, servicios básicos y participación de igual a igual en los beneficios de la bonanza. En esa perspectiva el limeño es visto como un invasor que despoja a los pueblos de la riqueza. Esta visión es la que se expresa en la votación en la que Ollanta Humala gana en 17 de 24 regiones y pierde con alguna claridad sólo en Lima.

            Satisfacer la continuidad del crecimiento económico deseado por las clases altas y medias peruanas (minoritarias pero influyentes) y lograr una inclusión social que haga a millones de peruanos sentirse parte de la nación que los exceptúa, será la clave del éxito o fracaso del gobierno de Ollanta Humala Tasso. La conversación con los empresarios de CONFIEP a pocas horas de su triunfo parece fertilizar el camino del entendimiento con ese influyente sector. La clave para satisfacer a tirios y troyanos podría ser esa, el diálogo. Mucho diálogo.

            Sin embargo es de vital importancia la conformación del equipo económico que acompañe al presidente electo. Es buena noticia el arribo de personas responsables de la economía durante el mandato del ex presidente Toledo. Ellos deberían poner la cuota de pragmatismo y sensatez macroeconómica, pero deberán hacerlo en concordancia con el equipo económico de Gana Perú, el cual no puede ni debe olvidar que la viabilidad del país pasa por la prometida inclusión social que esperan millones y no puede demorar un día más.  

San Isidro, 22 de junio del 2011


PD: El tema del presente post, escrito a solicitud de un amigo

domingo, 19 de junio de 2011

¿Vuelven los 80?


                  Parece que sí. Lo que me temía esta ocurriendo. Estoy trepado en una coaster limeña, este transporte público  incómodo y poco saludable donde los asientos te aplastan contra el suelo, pues  no son de poco más de 90 grados de inclinación, sino de menos de 90 grados, imaginaros eso (el pecho aproximándose a las piernas) y el conductor conduce pegado a la acera derecha rogando que ingresen más masoquistas, demorando todo lo que le da la vida, como si la tuviera infinita, la vida. En la radio irrumpe Boy George entonando Do you really want to hurt me.  No es que su música me haya gustado mucho en su época, pero sonó tan bien es este momento preciso, sonó a música…Y en los siguientes días en situaciones y vehículos similares he vuelto a encontrar conductores con gustos análogos, escuchando canciones cuyas melodías conozco pero a cuyos interpretes desconozco, y otros los tengo muy presentes, como The Police, Madona, U2, Guns N’ Roses, Cindy Lauper y unos 200 más. Igual son reconocibles todos y me pregunto qué está ocurriendo, de dónde y cómo esta súbita cultura musical, este buen gusto artístico de los conductores limeños tan adictos a la bazofia, acaso una señal de los tiempos, del doomsday, y sólo puedo pensar sí, está ocurriendo.

River, rock en inglés, interpretada por Springsteen y Sting. Simplemente fabulosos


                 Cuando a fines del 2009 pude ver enormes colas de enlutados y ordenados fanáticos metaleros que rodeaban todo el estadio de San Marcos para oír a Metallica me dije que algo podía ocurrir. Y cuando tiempo después vi como desde el otro lado de la ciudad los pitucos se venían montados en sus 4 x4 para escuchar a Bon Jovi, me dije que era la única manera en que ellos podrían ingresar a San Marcos y confirmé que las cosas mejoraban, como que la música integraba clases y democratizaba. Cuando hace un mes apareció con 40 años de tardanza pero vital y músico, Paul McCartney, seguí creyendo que lo mejor que podría ocurrir era que este viento conciertero sirviera para que los chicos de hoy conocieran ritmos diferentes y se enteraran de que había luz al final de su túnel acústico. Jamás imaginé, debo admitirlo, que los microbuseros cambiarían sus gustos y dejarían atrás a la malhadada tecnocumbia, culpable de sabe Dios cuántos derrames cerebrales, y dejaran también atrás a la sobrevalorada Salsa, y se auparan a los ritmos musicales de los 80, que en su momento nos parecieron tan menoscabados, tan llanos; pero que después de todo lo sufrido desde fines de los 90, que duda cabe que aquellos años 80, musicalmente fueron los mejores. La música reberbera y el arte es posible hasta para quienes no somos artistas, porque escuchar es un arte cuando la música es buena. Y que así como el rock en inglés, retornen también, Soda Estéreo, Los Prisioneros, Los Enanitos Verdes, Mecano, y todos los grupos que hicieron nuestra niñez y juventud. Los chicos de hoy también la disfrutan. Así hasta el viaje en Couster es soportable.

De Música Ligera, Soda Stereo, el rock castellano


Pueblo Libre, 19 de junio del 2,011

viernes, 17 de junio de 2011

El Factor Nadine Heredia


                  Es difícil  cuando no imposible, saber si  es verdad lo que nos dicen los estudios de opinión acerca de cómo se dio vuelta la elección del 5 de Junio. ¿Fue Toledo con su coraje quién trepado al estrado del mitin final inclinó la balanza? ¿Fue el mismo Ollanta quien enérgico empezó a llenar plazas en costa, sierra y selva? ¿Fue lo que Olivera llamaba la entraña gansteril del fujimorismo que se transparentó al creerse ganador, lo que asustó a la gente? ¿Fue el dinero ostentoso que mostraba la mafia y su arrogancia? ¿Fue Vargas Llosa o su hijo Alvaro, que terminaron por convencer a sectores de la clase media de votar por Humala? ¿Fue la marcha No a Keiko la que derrotó al miedo y sumó contingentes a la batalla? Quizá fue la confluencia de todos estos factores, no lo sé. Hoy escribo de uno casi ignorado, pero importante.

Nadine Heredia en La Esperanza, Trujillo

                Nadine Heredia tuvo un perfil bajo durante la primera vuelta y poco se dejó ver durante la segunda. Apareció en el afiche que se difundió en los últimos días y en el spot final de la campaña junto a su esposo e hijas. Sin embargo, durante las últimas dos semanas de campaña se convirtió en un verdadero motor público que impulsaba la candidatura de Ollanta. Provista de una sonrisa invencible y aura de chiquilla buena, Nadine se dedicó a sonreír, abrazar, dialogar, besar y hasta agarró los micrófonos cuando lo consideró necesario. Si los fujimoristas tenían alimentos para repartir a cambio de votos, los nacionalistas tenían a Nadine para llegar al sector femenino que se había mostrado distante con el rudo militar nacionalista.  
En el Cusco
En Ate recibiendo respaldo de organizaciones sociales
                La estrategia era sencilla, pero exclusiva. Nadine se presentaba con algunas horas de antelación en las ciudades que visitaría el candidato. Recorría lugares llegando a donde Ollanta no llegaría, pero su presencia creaba la expectativa que sumaba públicos  horas más tarde en las plazas. Su público era el femenino. Buscaba mujeres donde ellas estaban y hacia allí iba. Conversaba con ellas, las escuchaba y les entregaba una esperanza. Lo que parecía espontáneo no lo era. Cambiaba la gente, y era espontánea la caminata. Pero el concepto y los detalles estaban bien cuidados. Era como si el nacionalismo desplegará dos campañas. En la orilla del frente existió una candidata con un esposo que elevaba el dedo pulgar y sonreía. Nada. 

En Ayacucho recibiendo y dando abrazos
Donde iba era vitoreada: carisma y liderazgo
Cumpleaños de Nadine Heredia en V.E.S.
                En lo previo Gana Perú descuidó un factor importante a su favor: la nacionalidad y fisonomía peruanas de Nadine Heredia ¿Por qué razón entró en campaña singularmente y por qué tuvo tanto éxito? Ingresó a la campaña singularmente para combatir la  reticencia femenina a la candidatura de Humala. Era necesario mostrarla sin el esposo, para que reluciera. Tuvo éxito porque estableció empatía con las mujeres. Es claro que el cariño que transmite la Heredia a éstas y aún a los niños es auténtico. Un candidato que logre transmitir así los sentimientos tiene ganada media batalla. Lo demás era hablar un poco, escuchar, sonreír y levantar una mano. Nadine lo hizo como ninguna. Ganó su esposo. ¿Ganamos una candidata para el futuro? Esta cultora de la nueva trova, para quien Ollanta es "Ollantita", es una organizadora por naturaleza. Obtenido el triunfo ha salido de gira al sur con su esposo. ¿Perfil bajo? No parece ser su vocación. El tiempo dirá. Por ahora su participación en la campaña fue decisiva en la recta final.
Trepada al cerro hablaba con la gente


Pueblo Libre, 14 de junio del 2011

domingo, 12 de junio de 2011

Humala: Corredor de Olas


Algunos dijeron, Este se volvió loco, Humala  jamás ha corrido una ola. ¿Ah, si? ¿Apostamos? Es verdad, se puede construir casas sin estudiar arquitectura. Y dirigir una guerra de piedras sin ser militar y hasta una de verdad con algo de sentido común cuando la situación lo amerita.  Y ser empresario sin saber nada de empresas y ser político o periodista siendo empresario. Luego, se puede correr olas siendo militar.

Deporte de riesgo si no sabe nadar
                Si debiéramos creer lo que dijeron las encuestadoras por meses, Humala sería el mejor corredor de olas nacional. Una ola hay que tomarla en Perú en el momento exacto. Mantenerse en ella el tiempo estrictamente necesario. Arribar a la meta sin aspavientos y con suspenso. Luis Castañeda se trepó a la ola antes de tiempo, la tabla le quedó grande y terminó quinto. Alejandro Toledo hizo lo mismo, no soportó los ataques de otros tablistas; quedó cuarto. Kuczynski agarró la ola tarde, gringo al fin, acabó tercero. Keiko sólo miró la ola y finalizó segunda.

                Humala dejó la arena, penetró en el mar. Por meses anduvo en 10%. A 21 días de la primera vuelta se puso segundo y a 14 días se puso primero. Allí, los medios de comunicación que lo habían ninguneado quisieron desaparecerlo, pero ya se había metido al corazón de la gente y ganó la primera vuelta con 32%. Tomó la ola. No estuvo en ella tanto tiempo que permitiera a sus enemigos tumbarlo y se quedó lo suficiente para ganar. Tablista eximio. 

La política es como el surf: hay que domar las olas
                 La segunda vuelta la empezó primero, pero sabedor de que si vas arriba los demás te toman por piñata, dejó el lugar a su adversaria. Fue igual, la derecha le dio de alma como a un diablo. ¿Por qué ganó? La explicación es larga. Baste decir por ejemplo que al sentirse ganador el fujimorismo hizo lo único que sabe y mostró la lepra: amenazas, cinismo, cachiporras, compra de la prensa, reparto de alimentos a cambio de votos, calumnias, etc. La Fujimori subida en la cresta de la ola hundió su propia tabla.  

                A siete días del sufragio final Keiko llevaba 7 puntos de ventaja según DATUM y CPI. A 72 horas del domingo APOYO  daba ganadora por 2 puntos a F-2011. Pero a 24 horas del escrutinio (sábado por la tarde) todos daban ganador a Humala por 3 puntos ¡Milagro¡ Si lo anterior fue cierto Humala sería un estratega extraordinario que se baja de la ola y la toma cuando quiere con lo justo para ganar. Cambiar la “tendencia” del favor popular en 48 o 72 horas, es cosa extraordinaria que los analistas políticos extranjeros miran con asombro.  

                Algo parecido, sólo Susana Villarán; que tomó la ola a 21 días de las elecciones, se subió a la cresta de la misma, un poquito adelantada, lo que dio tiempo a la derecha para enrojecerla y satanizarla. Ganó por 38,000 votos. Tiene un sobrino tablista. 

                En política hay que saber correr olas. Si ayer tuvimos a Sofia Mulanovich como campeona mundial, ahora tenemos a Ollanta, campeón de los océanos.

Pueblo Libre, 12 de junio del 2,011

lunes, 6 de junio de 2011

Humala: corredor de olas, buen soldado, presidente

Los que votamos por Humala no somos locos. El crecimiento nos conviene a todos, queremos que eso continúe. Aquí el único que perdió fue el miedo y sus impulsores. Es hora del descanso, de saborear un pequeño triunfo, de irse a ser feliz sin herir a nadie....Esto estará en construcción algunas horas.En tanto estar tranquilos, el mundo "acabará" el 2,012, no mañana.






Pueblo Libre, 6 de junio del 2011

viernes, 3 de junio de 2011

Elegir entre una Mafia y la Decencia: la decencia una vez, veinte veces


            La situación no admite ambiguedades. Al votar lo haré sin dudas ni miedos. Para algunos la elección es cuestión de negocios. Para mi es cuestión de valores. Hay quienes usan a los hijos como coartada: “lo hago porque pienso en mis hijos”, dicen. Yo espero que los míos jamás se avergüencen de mi voto o me desprecien por votar a la hija de un asesino.  Elegiremos entre una mafia y la decencia, eso lo sabemos todos. Cuando voten algunos compatriotas se untarán en tinta indeleble, pero retirarán la mano manchada con sangre: la de las mujeres esterilizadas, la de todos los muertos y desaparecidos, y la de los torturados como Leonor La Rosa. Y los muertos de Cantuta, y los asesinados en la Marcha de los 4 Suyos. Y más. Yo retiraré la mano untada en tinta indeleble. Y como yo millones, sólo tinta indeleble, no la sangre de los inocentes.
Votar sin untarse en la sangre de inocentes
             En los 90 combatimos a la dictadura. Éramos pocos y nadie nos creía. Ahora somos muchos. Estamos alertas. En esos años aprendí que los procesos sociales toman tiempo. El domingo los demócratas podemos ganar o perder la elección, la democracia será finalmente recuperada. De lo que uno no se recupera es de la indignidad, del saber que se entrega el voto a una mafia por dinero. De que no importa si la candidata es ladrona, mentirosa, cínica, extorsionadora, cómplice de asesinatos, torturas; nada importa. ¿Cómo explicar eso a los niños? ¿Cómo exigirles que digan la verdad y sean buenos hijos?  ¿Cómo condenar a los delincuentes si elegimos delincuentes para que nos gobiernen porque defienden nuestros intereses? ¿Cómo enojarnos cuando nos roban el celular o la billetera si votamos por ladrones? Este país lo construyeron sus héroes, Grau, Bolognesi; esos a quienes Fujimori dijo no admirar. Lo construyeron también los humildes, los sin nombre, los siempre ignorados y postergados. Aquellos a los que hoy se insulta y hasta Szyszlo les dice ignorantes. Por eso me juego a un país distinto, mejor. Sin mafia. De todos, inclusivo, creciente, respetuoso.  Por todo eso voto por Humala. Y por algunas razones más.

Porque nada tengo que perder y sí mucho por ganar. La campaña del miedo ha sido y es millonaria y ha querido convencerme de que si gana Humala se irán los empresarios y todos perderemos el empleo. Bien. No se va Gastón Acurio, él se queda. También se quedan los Añaños, y los Romero, y se quedan las mineras que están ganando cientos, miles de millones. Y las petroleras que se han hecho más ricas. Y se quedan los emprendedores que jamás tienen miedo y son también millones. Si alguien quiere irse pues vaya, adelante, a veces menos es más. 

Por razones morales. Pues aunque suene romántico, atemporal, idealista, fui educado para no mentir, no robar, no matar. Y la candidata Fujimori ya era bastante mayor cuando se trepaba a las rejas de palacio a hacer campaña re-reeleccionista con su papá. Y grande estaba cuando se denunciaron los millones de Montesinos en el banco Wiese, y grande era cuando su madre fue torturada por su padre. Y lo era cuando recibía dineros del Doc. para pagar sus estudios y los de sus hermanos en EEUU. Y grande cuando se esterilizaba mujeres pobres en el país. Todo eso es inmoral. Que no diga que nada sabía, que era chica, que era inocente. Sabía todo, pensaba, calculaba, callaba. Nadie elegiría presidenta a la hija de Al Capone. Los chilenos no eligieron a los hijos de Pinochet. Ni los argentinos a los hijos de Videla. ¿Por qué mi patria si? ¿Por qué yo? Si el mundo se prostituye, Adios, yo no. Pero no estoy solo, somos millones los que decimos que no a los Fujimori, Sí a la decencia. 

Porque espero que Humala SÍ haga una inclusión social manteniendo el crecimiento. Porque a despecho de lo que la propaganda oficial y la interesada nos dicen, la pobreza es aún una sombra demasiado extendida en nuestro país y para mucha gente no hay ni educación  ni salud. En plena bonanza económica tenemos más de 100,000 recicladores de basura: cartoneros. Tenemos la peor educación de A.L. y somos campeones de TBC. Y la gente que supuestamente salió de la pobreza, salió porque ya no gana un dólar al día ¿Quizás dos? No hay más que salir de Lima y ver la realidad. O abrir bien los ojos en Lima. Hace cinco años el interior del Perú pidió un cambio. EL 10 de abril lo volvió a pedir. Les daremos la espalda. ¿Cuánto más deben esperar? ¡Yo voto por el cambio ahora¡

Porque he visto un spot de la CONFIEP, y ellos me han dicho por quien no votar. Que se sepa a estos caballeros jamás les importó la democracia, nunca dijeron nada acerca de la corrupción, no lucharon contra la dictadura, pero ahora quieren inducir el voto con campañas de terror. No gracias, ya sé con quien están estos, no votaré por ellos ni por su candidata.  

Porque la campaña del miedo no va conmigo. No me asusta que Ollanta sea Chavista, lo dicen tanto que no les creo. Ni que sea Velasquista por la misma razón. El deberá enmarcarse dentro de la democracia, y deberá continuar con el crecimiento económico. Allí están Toledo y los Vargas Llosa vigilantes, pero lo más importante, mi voto lo cuido yo, no le dejo esa tarea a nadie. Y como yo otra vez, somos millones los que podremos reclamar porque esa ha sido la promesa, crecer en justicia y democracia. Alguno de sus electores puede exigir democracia, honestidad, justicia, a Keiko Fujimori?

        Entre la decencia y la Mafia elijo la decencia y votaré por Humala una vez y veinte veces si hubiera menester. Sin miedo.

2 de junio del 2,011

miércoles, 1 de junio de 2011

La Batalla Final Será en las Calles


               Terminado el debate electoral y ateniéndonos a los resultados de las encuestas publicadas el domingo 29 en los medios de comunicación,  que anunciaron empate en todo en la carrera presidencial peruana, queda claro que la batalla final se dará en las calles, en las plazas.

                Con respecto al debate sólo debo mencionar unas palabras. En mi opinión aquello fue un empate buscado. Ninguno destacó especialmente, ni uno ni otro tuvo armas para ganar. Tal vez estoy acostumbrado al estilo oratorio de los viejos líderes tipo Haya ó Belaúnde, y entonces los de hoy no llenan mis expectativas. Para diferenciar a estos hay que buscar más allá de los mensajes. Humala me pareció algo acartonado. Eso no le resta, pero le impide sumar. A Keiko en cambio la perjudican dos cosas: los gestos que le pillaba la cámara, eran gestos torvos, aviesos, de persona mala. Eso la cámara lo transparenta y la gente lo percibe. Lo otro, asistió al debate con un traje demasiado caro, era obvio, eso no acerca a los sectores populares, distancia, diferencia, excluye. Si alguien ganó fue Humala: 10 puntos a 9.5.

La batalla final en las plazas
                 Y bien, la batalla final será en la calle y ya la estamos viendo. Inicialmente pensé que sería una batalla por Lima. Pues no será así, Lima importa, pero hay departamentos que pueden definir. Ollanta ha desechado el Oriente, allí está perdido; Keiko ha renunciado al Sur, allí recibirá una pateadura. El centro parece de Ollanta por poco. Otra vez, la batalla será en el norte, por el peso electoral que tiene y los varios millones de electores que allí habitan. Humala es norte en estos días. La Fujimori de seguro visitará otra vez esa zona, donde lleva una ligera ventaja. En Lima la candidata llevaba casi 20 puntos por delante hasta el domingo. Sin embargo Humala tiene en la capital un colchón interesante que podría crecer. 

Las calles: la última trinchera

                En las calles he percibido esto. Gente dando la batalla por Humala. Han perdido el miedo, o si se quiere, el roche. NO les importa nada. SI el 2006 ser Humalista en Lima era síntoma de locura, hoy es cosa común llevar un polo blanco con la O, volantear, dar la cara y anunciar el voto. La marcha “NO a Keiko” de la semana pasada ha sido un punto de inflexión que se gestó en los días previos. Habla el hartazgo, el deseo de que una mafia no retorne. En la marcha se expresaron mayoritariamente jóvenes, colectivos, asociaciones, amigos, universitarios, artistas, intelectuales. Se dice que fueron 20,000. Es el mismo espíritu que dominó las calles cuando la dictadura de Fujimori se derrumbaba. Es difícil para los keikistas responder a esto. Su gente se mueve según el pago, no quieren dar cara, es difícil decir Si, yo apoyo los robos; hay una contradicción y limitación consustancial al fujimorismo. Pero esto no dará el triunfo a Humala. La campaña se definirá por quien se canse menos, quien abrace más, de más besos, más abrazos, cante, baile, sonría, y genere simpatía. En esa medida Humala viene de atrás y parece estar tomando la cresta de la ola. ¿Le alcanzará el tiempo?

Pueblo Libre 31 de mayo del 2,011